Padre mío derramado en las aguas,
Que circundan las islas antes de ceder
Ociosas y resignadas hacia la corriente
del Gran Sur. Padre mío,
olas de topacio y cielos de ámbar te acompañan.
Tus cenizas en la orilla de un mar hiperbólico
brotarán para no decir nada, como aquí
en la tierra: Pero volvamos
A la noche de los tiempos, rocemos
bandas tropicales, sargazos fosforescentes.
Y las estrellas sin luz descorrían tu nombre.
Como un ave gigantesca sobre la negrura. ~
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