¿Por qué todavía no hemos visto una foto entera de la IA?

Necesitamos una visión completa del reto, la IA, y una gran conversación entre todos los afectados. Es decir, todos.
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Hablemos de la IA como en Las chicas de oro. San Francisco. Febrero de 1966. Stewart Brand, un biólogo hippie, está tumbado en la azotea de su casa bajo los efectos de una droga alucinógena. Mirando al horizonte, el joven se da cuenta de que los perfiles de los edificios no son paralelos: le parece que la Tierra se curva bajo ellos. Ahí debió llegar la visión del viaje.

Ocho años habían pasado desde el primer lanzamiento de la nave Sputnik, reflexionó mientras se protegía del frío. Y en todo ese tiempo, tres mil días redondeando, nadie se había planteado apuntar a la Tierra para hacerle una foto entera desde el espacio. NADIE. Para Brand, esa imagen cambiaría la percepción de que vivíamos en un planeta de recursos infinitos.

A los pocos días, estaba vendiendo chapas y mandando cartas hasta a la NASA con la consigna: “Why haven’t we seen a photograph of the whole earth yet?” (¿Por qué todavía no hemos visto una fotografía entera de la tierra?). Algo más de un año después, el satélite ATS-3 mandó la primera imagen en color de nuestro planeta en la que se podía ver todo el hemisferio occidental. Esa visión inspiró a todo un joven movimiento ecologista.

Seis décadas después necesitamos el mismo golpe de efecto con la IA: una fotografía que refleje toda su dimensión y que nos ayude a entender, a prepararnos y a actuar para que el nuevo invento de la humanidad sea una fuerza para el “bien común”, como señaló León XIV.

El Papa fue la primera personalidad con alcance mundial en intentar juntar los píxeles con su encíclica Magnifica Humanitas. “Estamos llamados a interrogarnos sobre el gran proyecto de  nuestra época. ¿Qué estamos construyendo?” Una frase que, en mi cabeza, conecta con un diálogo de la distópica 1984 de George Orwell. “¿Empiezas a ver entonces qué clase de mundo estamos  creando?” 

Algunos quizá opinen que es precipitado pedirle a la IA (la listísima de verdad como ChatGPT) ir al fotomatón si, al final y al cabo, tampoco llevamos tanto tiempo juntos. Error. Los algoritmos que deciden qué vemos en redes sociales y nos recomiendan el siguiente vídeo ya son un tipo de IA. Nada tremendamente inteligente, pero bastante como para decidir una parte del menú diario de las neuronas de millones de personas y causar estragos en la juventud, la polarización y la convivencia de las sociedades. El impacto negativo es de tal magnitud que algunos creen que el Chernóbil de la IA ya ha ocurrido y ni siquiera hemos reaccionado.

Hoy contamos con una inteligencia artificial mucho más avanzada, también conocida como modelo en la frontera. La terminología no podía resultar más ilustrativa. Se está diseñando una tecnología que se mueve aceleradamente en la línea que separa lo que sabemos de lo que no, sin saber muy bien qué pasa cuando se tocan algunos botones. Y esa frontera va abarcando más territorios, como una mancha que se extiende. ¿No va siendo hora de conectar los puntos, de empezar a unir las piezas? 

El problema, ya lo avanzaba al principio, es que no tenemos la foto. Los expertos se ocupan del impacto de la IA en sus campos y por eso nos hemos enfrascado en debates parcelados. ¿Nos quitará el trabajo? ¿Se nos irá de las manos y acabará con la humanidad? ¿Qué enfermedades podrán curarse? Cada avance de la inteligencia artificial nos deja entre hipnotizados y paralizados. Cada día que pasa, la frontera llega a nuevos terrenos de juego –que se lo digan a los matemáticos–. La IA puede llamar a todas las puertas de nuestra vida y de la sociedad que habitamos. ¿Hemos pensado con qué condiciones la dejamos entrar? ¿Pedimos explicaciones de cómo se ha creado el invento para comprender hasta dónde llega la garantía? Sin toda la información es probable que cuando escuchemos el din don abramos de par en par movidos por la emoción de lo nuevo o por inercia colectiva. Cuando queramos reaccionar, llegaremos tarde.

Por eso hay que tener un plan, como dice Bill Gates, y no lo tenemos. En Las chicas de oro, todas las protagonistas tenían su función en la serie. Aquí, igual. Un buen plan necesita de una visión completa del reto y una gran conversación entre todos los afectados. Es decir, todos. No estamos teniendo este debate. ¿Es porque nos falta la fotografía entera o porque las señales de lo que nos inquieta no apuntan a la IA? Tú puedes estar megapreocupado, pero seguir tirando de ChatGPT para todo, con lo cual estás mandando la señal contraria. Los ciudadanos, en la práctica, hemos delegado en las empresas, gobiernos, expertos e instituciones. ¿No deberíamos replantearnos nuestro papel en esta historIA? Podemos empezar, como Brand, pidiendo una fotografía entera de la IA.

Algo en alguna parte tiene que hacer clic.


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