Ser la de sede de unos Juegos Olímpicos solía ser un privilegio por el cual las ciudades estaban dispuestas a invertir grandes sumas. Pero este privilegio no siempre es buen negocio. Este video explica por qué.
Como si se tratara de un héroe trágico, el supuesto genio Vikram Pandit es ahora un condenado, un necesario chivo expiatorio. En la revista New York Magazine publican esta semana un perfil…