Juan José Reyes (1957-2020)

Un recuerdo del editor y ensayista, fallecido en diciembre pasado.
AÑADIR A FAVORITOS

Editor de suplementos y revistas, periodista y autor de ensayos que algún día deberán reunirse en un volumen –o en varios–, Juan José Reyes fue una presencia cordial, extraña y agradecible, que atenuaba las violencias de la convivencia literaria. Era un hombre inteligente y generoso; en la hora de la muerte, esos elogios suelen prodigarse, a veces sin justicia o justificación: no en el caso de Reyes, que era un escritor y editor ejemplar, además de un hombre gentil. Una considerable cantidad de escritores le debemos puertas abiertas para dar a conocer nuestros textos en las publicaciones que dirigía o coordinaba.

Más allá de sus tareas en el orden de la cultura literaria y en el mundo editorial, Juan José Reyes era una especie de pariente mío. Mi padre y su abuela fueron buenos amigos; el poeta y la autora de novelas policiacas compartían una pasión plebeya: el futbol. Mi padre era atlantista y yo también lo soy, a diferencia de Juan José, que era un americanista acérrimo. Un día hice públicamente el elogio de un gol que el Guadalajara le propinó al América y Juan José, indignado, me reclamó con una energía más o menos comedida; aquello no pasó a mayores, desde luego.

Sus trabajos en el suplemento cultural del periódico Novedades, en la revista Textual, en la revista de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México (Cultura Urbana, que dirigió hasta el final) forman parte de su legado; la otra parte es no menos valiosa, aunque su modestia o su extremado rigor no permitieron que la diera a conocer: sus ensayos y reflexiones en torno a la filosofía en México, sus inteligente comentarios sobre literatura. Queda de ello testimonio en los textos ensayísticos que publicó durante el encierro de estos larguísimos meses: excelentes lecturas de Thomas Mann y de Benito Pérez Galdós.

Juan José Reyes murió el 28 de diciembre de 2020, Día de los Inocentes. El hecho lo habría hecho sonreír, probablemente. Muchos de nosotros no dejaremos de dolernos por su muerte.