Aragón y otros detalles técnicos

Análisis somarda del nuevo modelo de financiación autonómica.
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Esta semana hemos oído a bastantes comentaristas decir que el sistema de financiación y su reforma son tan complicados que los ciudadanos no pueden juzgarlos. Por eso, supongo, el Gobierno no se molesta en explicar su propuesta. 

Pero el ciudadano medio puede entender fácilmente que la propuesta se pactó con Oriol Junqueras, se negoció en Cataluña y luego se intentó imponer al resto de las comunidades autónomas. Jesús Fernández-Villaverde, a partir del estudio de Ángel de la Fuente para la Fundación de Estudios de Economía Aplicada, resume: “​​esta es una propuesta de reforma ‘a medida’ para Cataluña. Es mejor que el peor escenario (un cupo catalán), elimina injusticias claras contra la Comunidad Valenciana y Murcia y, sin motivo claro, perjudica a Aragón, Asturias y Galicia”. 

Seguro que hay algunos aragoneses refunfuñando y protestando. Sin embargo, más bien es motivo de orgullo. Ser la más perjudicada es lo más progresista, porque significa ayudar al Gobierno. Lo progresista ahora es procurar que territorios ricos sean un poco más ricos, o que pobres sean un poco más pobres. Otras veces puede ser otra cosa. Es complejo, como la financiación autonómica.

Además, los aragoneses, ya se sabe, son de buen conformar. Cabezones, pero básicamente sencillos y brutotes. En cambio, los nacionalistas catalanes son gente sensible, y sería una falta de delicadeza no tener eso en cuenta. Además, hay que reconocerles parte de razón en sus quejas: es fácil mantener unos servicios públicos sin tener embajadas, oficinas de expresidentes y acción exterior u organizar periódicamente golpes de Estado, que es una cosa muy cara. 

Hay reproches que son puro odio a la ciencia. Por ejemplo, algunos consideran “arbitrario” el fondo climático del nuevo sistema de financiación autonómica, que da dinero a las provincias del litoral mediterráneo. ¿Quién puede extrañarse, si son las únicas expuestas? Es salir de Murcia y de los llamados “Países Catalanes” y olvidarse del cambio climático. De hecho, en la Franja todavía se nota un poco, pero en cuanto dejas atrás la zona bilingüe de Aragón desaparecen los problemas, y no digamos si cruzas la meseta y llegas a Galicia, donde no saben lo que es un incendio. 

Por otra parte, si queremos que algunos no se sientan agraviados (o se sientan un poco menos agraviados: hay que aceptar a cada cual como es), es necesario reconocer que merecen más que los otros. ¿Tanto cuesta poner un poco de nuestra parte? Es por la convivencia. Para que algunas zonas sean prósperas, conviene que otras estén deprimidas: si no, ¿de qué sirve? Además, hay que reconocer el sentido de la oportunidad del Gobierno central: presenta esta reforma cuando Aragón está a punto de celebrar sus elecciones autonómicas. Esta propuesta solo puede entenderse como un homenaje.

Publicada originalmente en El Periódico de Aragón.


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