Foto: SCJN

¿Por qué queman a Norma Piña?

La elección de la ministra presidenta de la SCJN como villana del momento solo se explica como acatamiento de la voluntad del poder.
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Como un Judas de cartón en llamas, pero en lugar de cuernos, toga, y como rostro, cara de mujer y no de demonio. Así se vio una escabrosa celebración de odio contra la ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación en un acto masivo convocado por el presidente de la República.

Fue un acto de violencia aislado, y no es la primera vez que una persona de la vida pública ve quemar sus barbas, su corbata o sus orejas en una representación de rechazo popular. Sin embargo, este se hizo en el marco de una concentración oficial y solo se explica por los ataques que ha lanzado el presidente Andrés Manuel López Obrador contra la ministra.

Quemar al expresidente Carlos Salinas no era mejor. Sin embargo, no era el eco de la voz del poder, sino la mal enfocada furia de los marginados del rumbo político y la economía de mercado.

A Salinas se le culpaba de la pobreza, del olvido de los indígenas, del dedazo en los estados, del abandono de la cultura priista revolucionaria, de los fraudes electorales, de la violación de derechos. Era el villano favorito porque era, sin ningún asomo de duda, el que tomaba las decisiones. Cualquier mexicano lo entendía sin haber estudiado ciencia política.

En cambio, la elección de la ministra Piña como villana del momento solo se explica como acatamiento de la voluntad del poder. ¿De qué se puede acusar a una ministra para que centenas de mexicanos en el Zócalo o en las redes la odien al grado de eliminarla simbólicamente?

Tiene 30 años como jueza. Sus argumentaciones son de técnica jurídica y no sale ni en la televisión ni en TikTok ni en Instagram. Su proyecto (refrigerado) sobre la prisión preventiva está en lenguaje jurídico y, además, por razones de técnica constitucional, validó en 2022 el acuerdo presidencial que extiende el periodo del ejército en tareas de seguridad, lo que en palabras llanas significa que no obstaculizó al presidente en su propósito de militarizar al país.

¿Lo ha hecho en otras ocasiones? ¿Ha sido un muro para el Ejecutivo? Votó en contra de la Ley de la Industria Eléctrica, pero igual que seis ministros más y a ellos no los queman. Su razonamiento descansó sobre todo en la incompatibilidad de la legislación con la libertad de competencia, no en las bondades o deficiencias de la CFE. Su voto no bastó para frenar la aplicación de la ley y no tuvo una actitud beligerante ni protagonista.

¿Qué pudo haber hecho para que la odien algunos (muchos) lopezobradoristas? ¿Qué hizo para que le deseen la muerte en las redes y se hagan performances violentos en contra de ella?

Llegó a la silla de la Suprema Corte en 2015, tras dos intentos previos. Eso quiere decir que su voto ha estado presente en las decisiones de la Corte desde hace siete años, sin que hasta ahora haya provocado odios. Se formó, en parte, en la ponencia de Olga Sánchez Cordero, cuando esta era ministra. He estado buscando algo en lo que se hubiese destacado como una ministra conservadora o antilopezobradorista o muy de izquierda o muy de derecha o muy vociferante. No encuentro nada. Entre 2015 y 2018 hubo miles de asuntos relacionados con casos particulares y normas en los estados. De hecho, me encuentro con una acción de inconstitucionalidad promovida por Morena en 2016 sobre la elección en Nayarit. La ministra Piña les dio la razón.

No veo por dónde una ministra prudente, de carrera, pueda generar odio espontáneo. ¿Será por haber votado en contra de la consulta para enjuiciar a expresidentes? Su voto no impidió ni la redacción ni la consulta y su argumento era que las víctimas siempre tienen el derecho a que se enjuicie a sus victimarios. Dudo mucho que eso pueda ser tomado como una defensa al expresidente panista Felipe Calderón o a cualquier otro.

La ministra Piña solo genera sentimientos de rabia auténticos, pero no en la calle, sino en Andrés Manuel López Obrador. Y no es por ser mujer. Su condición de mujer, en un país en donde a las mujeres se les violenta, es un agravante del ataque del que es víctima, sin duda, pero el ataque es político y, a excepción de otros rencores que guarda el presidente, este no proviene del pasado, sino del futuro.

Norma Piña es la ministra presidenta y es independiente, que no es lo mismo que opositora, pero Andrés Manuel López Obrador confunde esas trincheras. Es un solo voto, pero ella tiene la facultad de autorizar la lista de asuntos que se votarán en el pleno, lo que significa que puede poner sobre la mesa el Plan B electoral y los reclamos sobre la constitucionalidad de la Guardia Nacional.

A Norma Piña la queman porque el monarca la odia. Y el monarca le tiene rabia por lo que puede hacer, no por lo que ha hecho. ~


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