Nicaragua, casi cuarenta años después

En Nicaragua gobierna una pareja de tiranos quienes matan y encarcelan para solventar su poder absoluto. En estos días de urgencia, Letras Libres está junto a los demócratas nicaragüenses.
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Resulta particularmente afrentoso que el gobierno mexicano se haya abstenido de condenar en la OEA al régimen de Daniel Ortega por la represión generalizada que ha desatado contra candidatos presidenciales, académicos, periodistas y empresarios. A la abstención mexicana se suma, apenas, una modosa preocupación del gobierno de la auto proclamada Cuarta Transformación, por la situación de quienes han sido detenidos por la cada día más feroz dictadura nicaragüense. Una vez más, como en el caso de Venezuela, atrás de la vetusta doctrina de la no intervención aparece, en una dimensión cada día más nítida y alarmante, el alineamiento de este gobierno con las tiranías populistas, con su opacidad y con su impunidad.

Para quienes venimos de Vuelta y hacemos actualmente Letras Libres, el caso de Nicaragua nos toca muy de cerca. Fue en Vuelta, en los años ochenta, donde Gabriel Zaid y Octavio Paz desvelaron la verdadera naturaleza del régimen sandinista y se batieron por la democracia en Nicaragua, cuando hacerlo era exponerse al oprobio universal dada la unanimidad que el sandinismo despertaba en el orbe.

Ese oprobio tuvo como consecuencia nada menos que la quema en efigie de Paz frente a la Embajada de los Estados Unidos, por haberse atrevido, desde Frankfurt, a pedir elecciones libres en la Nicaragua del Frente Sandinista de Liberación Nacional. Ello fue el 11 de octubre de 1984. Casi cuarenta años después, gobierna Nicaragua ya no un movimiento revolucionario sino una pareja de tiranos, Ortega y su esposa Rosario Murillo, quienes sin necesidad alguna de cobertura ideológica, matan y encarcelan para solventar su poder absoluto, aliados con quienes, sea cual sea su signo político, se benefician de la rapiña institucional.

En su día, Vuelta fue también la casa de los disidentes nicaragüenses, como el poeta Pablo Antonio Cuadra (1912–2012). Y en estos días de urgencia, Letras Libres está junto a los demócratas nicaragüenses.

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