No es otro #MeToo, son mujeres organizadas políticamente

#MiráCómoNosPonemos y #MeToo parecen movimientos gemelos: mujeres actrices que denuncian abusos y violaciones en los sets de grabación. Pero hay una  diferencia y es política.
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El 11 de diciembre la actriz Thelma Fardín contó públicamente que había sido violada por Juan Darthés, con quien había actuado y compartido gira en la novela infantil Patito feo. Relató su experiencia en un video que finalizaba con la frase #MiráCómoNosPonemos, una reversión de lo que Darthés le dijo a Fardín durante el ultraje: “Mirá como me ponés”. Lo que se oyó luego de la denuncia fue el típico discurso machista que responsabiliza a la víctima: Darthés acusó a Fardín de haberlo provocado. Una serie de voces, aunque minoritarias, pusieron en duda el relato de la joven actriz, incluyendo a su hermana, quien sin haber estado en el lugar de los hechos cuestionó la denuncia de Thelma. Mientras tanto, Darthés se instaló en São Paulo y eliminó todos sus perfiles en redes sociales; los mensajes en su contra se viralizaron, a la par que crecían las críticas entre sus colegas y compañeros de trabajo.

Casi un año antes de #MiráCómoNosPonemos, en octubre de 2017, y gracias a una serie de investigaciones periodísticas, surgió el #MeToo para denunciar los abusos sexuales y apoyar a las mujeres que decidieron contar su traumática experiencia con el productor de cine estadounidense Harvey Weinstein. A simple vista #MiráCómoNosPonemos y #MeToo parecen ser movimientos gemelos: así fue señalado rápidamente. Pero la comparación no es tan sencilla.

“Son fenómenos quizá comparables, pero en Argentina hay otra trayectoria, otras fuerzas que brindan una agenda más del tipo política que en Estados Unidos no ha sucedido”, dice Sabrina Cartabia, abogada de Fardín. Y agrega: “El #MeToo está únicamente como una visibilización de casos, sin embargo en Argentina se busca un cambio social fuerte con una agenda política”.

En Argentina el feminismo tiene una tracción muy amplia: las mujeres organizadas se manifiestan en las calles, realizan paros, se reúnen en asambleas, en encuentros nacionales y conforman así espacios políticos de discusión y articulación con el objetivo de generar cambios a nivel institucional y social.

En #MeToo esta dinámica parece ser la inversa: las investigaciones periodísticas sacaron a la luz casos de abuso sexual en Hollywood. Fue a partir de los escándalos mediáticos que la agenda de género se trasladó a la política, llevando, por ejemplo, a la renuncia del senador Al Franken, acusado de haber cometido conductas sexuales inapropiadas.

“#MeToo buscó visibilizar y ponerle palabras al acoso y al abuso mientras que #MiráCómoNosPonemos tomó una dimensión más política y más integral”. Esta visión se ancla con #NiUnaMenos, movimiento que no solo trata cuestiones de abuso o violencia, sino que avanza en discusiones “de la macropolitica y la economía”, asegura Liliana Hendel, una de las primeras periodistas en trabajar con perspectiva de género en los medios masivos de Argentina y fundadora de la Red Internacional de Periodistas con Visión de Género.

Cuando Thelma hizo pública su denuncia no estaba sola: la acompañaba Actrices Argentinas, una organización de artistas que surgió durante el debate por la legalización del aborto. “El #MeToo fue una acción y #MiráCómoNosPonemos es una frase que intenta resignificar el modus operandi del acusado. Nosotras damos vuelta a eso y lo resignificamos para una lucha. Mirá cómo nos ponemos: organizadas y unidas para la fuerza de la lucha”, explica la organización. Dolores Fonzi, actriz e integrante del colectivo, dice: “el #MeToo tiene que ver con la idea del escrache y #MiráComoNosPonemos es una denuncia puntual de una compañera que sufrió una violación y que la hizo pública teniendo el aval de casi todas las actrices argentinas”.

Sobre el caso Fardín, la intelectual feminista Rita Segato dijo: “Quien rescata a Thelma es un grupo de mujeres, son sus pares, sus colegas, sus amigas, sus hermanas en el proceso político que estamos viviendo en Argentina y en el continente: mujer salva mujer y muestra al mundo lo que tiene que cambiar. No hay un príncipe valiente. Hay política, que es más lindo, más heroico y más verdadero”.

#MiráComoNosPonemos no nació de un repollo: uno de sus antecedentes es #YaNoNosCallamosMás, una campaña de denuncias públicas de los abusos y violencias cometidos en gran parte por músicos y artistas del mundo del rock. El movimiento surgido a raíz de la denuncia de Thelma no es un eslabón perdido en la cadena de reclamos feministas, es más bien el desenlace lógico de una revelación hecha entre un grupo de mujeres que empatizan, luchan y buscan cambiar la realidad: Actrices Argentinas surgió en el marco del debate por la legalización del aborto que tuvo lugar en el Congreso de la Nación. Varias de las actrices que integran este colectivo expusieron en las audiencias que tuvieron lugar en los días previos a la votación de la ley, que si bien no fue aprobada generó una ola verde que movilizó a toda la sociedad. #MiráCómoNosPonemos está en sintonía con una frase que es signo de nuestra época, aunque corresponde a un tiempo anterior: “Lo personal es político”, el lema del feminismo de los años sesenta. Las mujeres de aquel entonces entendieron que sus obstáculos no eran individuales o familiares sino políticos, que su avance en la igualdad requería poder político real para cambiar el estado de las cosas. Recuperando aquella idea, las Actrices Argentinas tomaron la denuncia de Thelma como propia, porque la violación y el abuso no son episodios del universo de lo privado, se inscriben en una trama de violencias patriarcales que toman forma en el tejido social. Y entendieron que la manera de hacer pública la historia de Thelma era a través de la organización y el acompañamiento: una de las tantas formas políticas y populares del feminismo.

En semanas recientes, #MiráComoNosPonemos fue utilizado en las redes para repudiar el asesinato de Agustina Imvinkelried, una adolescente de 17 años que salió con amigas a una discoteca y nunca regresó a su casa, mientras que el principal sospechoso de su muerte se ahorcó cuando la policía llegó a su casa para interrogarlo. Una muestra más de que el mencionado hashtag no es una acción aislada, sino que se entrelaza en una trama que surge desde las bases del movimiento organizado de mujeres y puja para terminar con la violencia machista expresada, en el caso de Agustina y Thelma, en dos de sus formas más aberrantes: la violación y la muerte.

 

 


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