Para principios de los años sesenta el arte latinoamericano había dejado de importar en Estados Unidos. Era, dicho rápido, historia. La Segunda Guerra Mundial había tornado a Estados Unidos…
Un poema no se abandona, se termina. Nada a la deriva hasta llegar allá, al fin de lo imprevisto, al café en que se rompe, al teléfono muerto en la esquina donde llama, al divorcio del poema…