La roca de Gravel

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Tres minutos de poesía visual. El hombre, vestido con un saco de verano y camisa azul clara, mira directamente a la cámara. Apenas parpadea detrás de las gafas. Al fondo, un lago. El viento sopla suavemente, agitando el cabello cano en las sienes del performer. 45 segundos después, parece que el hombre va a decir algo. Falsa alarma: el gesto se congela de nuevo. De pronto se escuchan, a lo lejos, gritos de un grupo de niños. Estamos, quizá, en un parque público. Al minuto con diez segundos, el hombre da la media vuelta y camina hacia el agua. A un lado del camino hay una enorme piedra y el viejo la levanta sin esfuerzo alguno. Acto seguido, camina hasta el borde del lago y, en un solo movimiento fluido, avienta la roca, que cae haciendo un escándalo. El hombre se sacude las manos y se aleja sin mirar atrás. La cámara permanece hasta que se ha ido y el agua ha vuelto a quedar en paz.

Y, luego, siete minutos. Esta vez la cámara nos sitúa en un bosque. A lo lejos vuelve a aparecer el mismo personaje. Ahora lleva una chamarra roja y va recogiendo trozos de madera. Se escucha el ronco llamado de un barco. Ya con una buena cantidad bajo el brazo, se acerca y rebasa la cámara sin siquiera mirarla de reojo. Corte. El hombre ahora está sentado frente ala fogata que, suponemos, él mismo ha creado. Mientras ajusta el fuego, se oye el crujir de la madera. Corte… y cinco minutos de lo mismo: una toma fija de las brasas.

Al final aparece una leyenda: gravel2008.us.

En efecto: el autor de los videos no es algún artista conceptual de la Bienal de Venecia, ningún videoasta vanguardista; es Mike Gravel, ex senador demócrata de Alaska y uno de ocho aspirantes a la candidatura de su partido a la presidencia de Estados Unidos. Gravel, retirado de la política hasta hace unos meses, se ha convertido en un extraño revulsivo en la carrera demócrata, en gran medida gracias a sus extrañísimos videos en Internet. Aunque la blogósfera supuso que aquella excentricidad seguramente era obra de algún impostor, los encargados de la campaña del ex senador no tardaron en adjudicarse la autoría de este par de obras maestras. El secretario de prensa Shaun Colvin explicó que Gravel “no está sólo hecho de retórica, promesas y verbosidad. Se trata de un candidato que te mira a los ojos. Podría (Gravel) haber estado en ese parque haciendo declaraciones políticas, pero prefiere hacer lo contrario. El senador tiene un espíritu muy artístico”, concluyó probablemente con la piel erizada de la emoción.

Aunque la elección presidencial en Estados Unidos está a más de un año de distancia, la red se perfila ya como el escenario a conquistar. Así como lo hecho Gravel, los otros precandidatos han llegado hasta el absurdo para atraer la atención de los millones de votantes jóvenes que pasan buena parte de su día navegando por las páginas más populares del ciberespacio: YouTube y MySpace. No creo que haya uno sólo de los aspirantes que no tenga, por ejemplo, su página personal en MySpace, el sitio diseñado para coleccionar “amigos” virtuales. YouTube también ha hecho lo suyo. En los últimos días, la campaña de Barack Obama recibió un muy bienvenido empujón gracias a la red. Un video producido por el sitio barelypolitical.com y publicado en YouTube se ha convertido en una auténtica sensación, sumando, hasta este fin de semana, más de 800 mil impactos. “I have a crush on Obama” es un video musical casero protagonizado por una voluptuosa modelo que confiesa, mientras baila coqueta, estar enamorada del candidato demócrata. Ilustrado con fotografías del propio Obama en traje de baño, el video es la democracia en su más pura, y curvilínea, expresión.

Mientras tanto, Mike Gravel avienta su piedra otra vez.

Bendito Internet.

– León Krauze


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