Los migrantes mexicanos quieren votar

De cara al 2012, la sociedad civil migrante mexicana continúa su lucha para conseguir que el Congreso apruebe nuevas reformas que permitan empadronar a los mexicanos en sus nuevos lugares de residencia.
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Esta semana arrancó el proceso de registro para que los 5.6 millones de mexicanos que forman el universo potencial de electores en el extranjero puedan ejercer su derecho a votar. Con este ejercicio, México se une a los 113 países que otorgan a sus ciudadanos el derecho a votar sin importar el lugar donde residan (1 de cada 10 mexicanos vive fuera del país).

Esta será la segunda vez en que los migrantes mexicanos podrán votar en las elecciones presidenciales, pero lo cierto es que lucha de los mexicanos en Estados Unidos por participar en la vida política su nación data del siglo pasado. En 1928, un año antes de buscar la presidencia de México, José Vasconcelos ofreció un discurso en Hull House, la casa del inmigrante que se encontraba en uno de los barrios con gran presencia de mexicanos en Chicago. Vasconcelos fue invitado por la sociedad mutualista Ignacio Zaragoza, una de las primeras organizaciones cívicas de migrantes.

Después de la visita de Ortiz Rubio en 1930, la comunidad mexicana tuvo que esperar casi 60 años para recibir a otro aspirante presidencial, cuando Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano se dirigió a la comunidad mexicana de Chicago en el barrio de Pilsen en 1989. El evento fue coordinado por la Red Unida por los Derechos de Inmigrantes y Refugiados con el apoyo de la Universidad de Chicago, la Universidad de Illinois en Chicago y el Distrito 22 de la ciudad, que promovió una resolución del cabildo para declararlo visitante distinguido. En su discurso, Cárdenas Solórzano pidió a los mexicanos que vivían en Estados Unidos que se unieran a la lucha democrática. Los exhortó a organizarse para demandar ante los consulados el derecho a votar y exigir a los partidos políticos mexicanos que hicieran suya esta demanda.

Sin duda, una de las primeras conquistas de la sociedad civil migrante para participar activamente en el desarrollo nacional fue la institucionalización del Programa 3X1 para Migrantes de la Secretaría de Desarrollo Social. A una década de su creación este programa ha financiado más de 13,000 proyectos de desarrollo en comunidades de origen y si bien su presupuesto es escaso, la filantropía de los migrantes mexicanos ha sido significativa. Por ejemplo, en el 2009, México recibió aproximadamente 11.2 millones de dólares en asistencia para el desarrollo de USAID, en contraste, ese mismo año, los migrantes organizados en asociaciones de oriundos invirtieron 33 millones de dólares en proyectos de desarrollo vía el Programa 3X1.

A pesar del poder económico de los emigrantes mexicanos (palpable en los miles de millones de dólares en remesas que año con año envían a México y que hoy día representan la segunda fuente más importante de divisas después del petróleo)  el derecho a votar no ha podido implementarse de forma incluyente ya que muchos connacionales no cuentan con una credencial para votar con fotografía, requisito indispensable para registrarse en el padrón electoral. Debido a que casi la mitad de los migrantes mexicanos que viven en Estados Unidos no cuentan con documentos de trabajo, la posibilidad de conseguir una credencial de elector en México no es factible debido al alto costo y riesgo de cruzar la frontera hacia México con el único propósito de participar en este ejercicio cívico. 

De cara al 2012, la sociedad civil migrante mexicana continúa su lucha para conseguir que el Congreso apruebe nuevas reformas que permitan empadronar a los mexicanos en sus nuevos lugares de residencia. Una encuesta aleatoria -dirigida por James A. McCann de la Universidad de Purdue- aplicada a adultos mexicanos en la ciudad de Dallas un mes antes de la elección de 2006, encontró que el 65 por ciento no contaba con una credencial de elector. La larga espera para conseguir una credencial de elector, la complejidad del proceso para registrarse en la lista nominal y el alto costo del voto postal desalentaron la participación en esa elecciones. Sin embargo, a pesar de los obstáculos, más de 54,000 mexicanos se registraron para emitir su voto postal y 86 organizaciones de la sociedad civil migrante mexicana en Estados Unidos se registraron para promover el voto.

Algunas de las lecciones aprendidas en la elección del 2006 se han traducido en modificaciones menores al libro sexto del COFIPE (que regula el voto de los mexicanos en el  extranjero)y para el 2012, los ciudadanos que se registren en el Listado Nominal de Electores Residentes en el Extranjero podrán utilizar su credencial de elector incluso si esta venció en el 2003. Además, se elimina el requisito del envío de comprobante de domicilio en el extranjero y el IFE distribuirá sobres postales con franquicia pre-pagada para agilizar el proceso de envío.

El presupuesto del IFE para administrar el voto en el extranjero es de 200 millones de pesos para las elecciones de 2012. Los migrantes han ofrecido ideas innovadoras para reducir los costos del empadronamiento e impulsar nuevas iniciativas en el Congreso de la Unión para reformar el COFIPE, por ejemplo: utilizar  la matrícula consular de alta seguridad como una alternativa de elegibilidad para el registro en la lista nominal. La visita de dos consejeros electorales del IFE a Chicago en julio pasado resultó en un diálogo para intercambiar ideas con activistas, académicos y organizaciones comunitarias, incluyendo aquéllas organizaciones que han avanzado en presionar a congresos estatales para otorgar el voto postal estatal, como es el caso de Michoacán y del Distrito Federal.

Michoacán consiguió avanzar en el derecho al voto en el extranjero para elegir gobernador en el 2007, pero debido a la falta de credencialización en el exterior, de las casi 1,000 solicitudes que se recibieron, apenas 320 cumplieron con los requisitos que marcaba el reglamento para votar en el extranjero.

Hace falta mucho camino por recorrer para conseguir derechos políticos plenos para los migrantes mexicanos que viven fuera del territorio nacional pero la sociedad civil migrante mexicana continúa organizándose para poder incidir en la aprobación de las reformas que garanticen que el derecho a votar en el extranjero sea un derecho para todos. Por ahora, algunas organizaciones de migrantes han decidido iniciar una campaña mundial de promoción del voto denominada “Regístrate como puedas, vota como quieras” cuya idea central es demostrar al Instituto Federal Electoral que miles de migrantes mexicanos quieren votar desde el extranjero en las elecciones del 2012 y están dispuestos a enviar documentos oficiales alternativos para probar su elegibilidad.

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