mezcla de testimonios reales y una historia de ficción, Yo, puta intenta abarcar los matices de la prostitución; cae, desde la primera escena, en los clichés y la doble moral que en teoría también denuncia. Ejemplo del problema: la elección de Denise Richards como álter ego de la periodista, una estudiante de antropología que moja los pies en las aguas de su investigación. Sexy y virgen a los veinticuatro años, seria pero muy arriesgada, Richards es una de las fantasías baratas que echa por tierra cualquier ínfula de investigación. La otra es Daryl Hannah en el papel de su vecina y amiga, nada menos que una puta fina con mucha disposición de ayudar. Los testimonios también tienden trampas, logradas con mañosa edición. – F.S.
A prueba de muerte, de Quentin Tarantino
Cuando este filme se estrenó en Estados Unidos como parte del “programa doble” titulado Grindhouse (al lado de la cinta Planet Terror de Robert Rodriguez), fue un…
Detrás de las páginas: diciembre 2014
Un recorrido por el número de diciembre de Letras Libres.
Las memorias de Díaz Ordaz
Es una lástima que a cuarenta años del 68 las memorias de Gustavo Díaz Ordaz permanezcan inéditas. Su publicación no lo exoneraría de una responsabilidad histórica que él mismo asumió en su…
¿Nuestros sesentas?
Para Andrés, que no renuncia Una manera de contar la historia de la reciente elección presidencial en Estados Unidos es relatarla como el fin de una época, es decir, mediante una narrativa de…
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