Cuenta la Leyenda dorada
que el bondadoso fortachón
trepó al niño en sus hombros
y comenzó a cruzar el río.
Al tiempo que crecía el peso
del niño, aumentó el nivel de las aguas,
como si su cuerpo fuera de plomo.
Hacia la mitad del cauce
Cristóbal creyó que no podría
soportar el ímpetu del río
ni aquella carga enorme, intolerable.
Sus pies se hundían en el fango.
Pero se sobrepuso y cruzó.
“Cristóbal –dijo el niño entonces–,
no te extrañe ese peso terrible
porque sobre tus hombros cargabas
al mundo entero y al dolor del mundo.”
Y es cierto. Este mediodía los vi.
Bajaban juntos la cuesta
empedrada del cerro, rumbo al lago.
El niñito, ahora adolescente, trastabillaba;
era visible su dificultad al andar, su lucha
por hacer los más simples movimientos.
El hombre lo tomaba del brazo,
lo soltaba, volvía a sostenerlo.
Llegaron al final, donde el talud
se convierte en una escalera.
“¿Y ahora?”, pensé.
Pues nada: el hombre le ayudó a subir
sobre su espalda, a caballo.
Descendieron, paso a paso,
escalón tras escalón.
Atravesaron la carretera
bajo el sol del verano
–yo diría que contentos–
hacia el lago impasible. ~
Notas sobre la violencia urbana
¿Qué es la violencia urbana? La respuesta clásica sería: si no lo sabes no tiene caso que lo preguntes, y sobre todo, no te detengas a pensar la respuesta en una calle solitaria en un…
¿Qué hay detrás de los ojos cerrados?
PREGUNTA Cuando Pound cerró los ojos, frente a la lente de Avedon, ¿había salido por entero de su jaula o aún perfeccionaba, mordiendo los barrotes, las emisiones de dinero de su patria?…
Dos poemas
Noticias del reino A la manera de Tu Fu para A. C. Nadie osa salir cuando los guardias hacen su ronda a golpe de tambor. Unos patos anuncian el otoño de este páramo cuyas estaciones siguen…
Cartas supersónicas entre Paz y Fuentes
Narré en un libro reciente que en 1959, luego de La región más transparente, Octavio Paz –que respira en esa novela por medio de Manuel Zamacona– manifestó sus reservas…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES