Dos poemas

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Una palabra tatuada en la planta del pie de un bebé
tenía una falta de ortografía.
La hache de había no había absorbido la tinta.
Solo era legible abía.
El bebé indiferente
bebía leche amarga.

Abía
Como había una vez un cuento,
una infancia perdida,
perdida como la hache de la palabra.

El bebé mueve su pie diminuto.
Algo se extravió. ~

 

Un vestido se desliza por el cuerpo.
Al cruzar las rodillas
detiene el olor de su textura.

No son los colores de la noche
son los hilos de su trama
los que cruzan la oscuridad.

Detenida, también
la memoria ata sus manos a los tobillos.
Un olor a vino
cruza la puerta
un olor a perfume
sale por la ventana
un olor a sudor se detiene en el cuerpo
las piernas
rasgan el último pedazo de seda. ~