La honradez ilustrada

Pensar la izquierda latinoamericana con Margarita López Maya

Magdalena López

Editorial Alfa

Caracas, 2026, 180 pp.

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El libro Pensar la izquierda latinoamericana con Margarita López Maya reconstruye, a través de varias entrevistas, las casi cuatro décadas de vida intelectual de la reconocida académica venezolana. Se trata de una rica trayectoria que el libro enfoca a partir de la experiencia personal de la historiadora con el chavismo –sus antecedentes, triunfo y deriva hegemónica–, los nexos con la izquierda latinoamericana y, de manera central para esta reseña, su participación dentro del funcionamiento interno de dos de las instituciones académicas más influyentes de la región: el Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y la Latin American Studies Association (LASA). El libro tiene la estructura de un testimonio, pero su valor trasciende la anécdota personal: López Maya fue durante años integrante de grupos de trabajo de Clacso, candidata a su secretaría ejecutiva (2006) y, más tarde, vicepresidenta y presidenta de LASA (2021-2023), lo que le permite narrar desde adentro procesos que rara vez se documentan con tanto detalle. A la vez, la entrevistadora Magdalena López reúne la condición de ser una reconocida académica e hija de López Maya. Estamos, en esencia, ante una obra cuya promesa emana –como la vida que recoge– del cruce honesto entre saber ilustrado y compromiso civil.

El valor analítico del libro reside, precisamente, en que el relato biográfico de López Maya funciona como fuente primaria sobre las agendas, ideas y dinámicas del latinoamericanismo ilustrado. Una primera parte de la obra arroja luz sobre la genealogía y resabios de las variopintas izquierdas venezolanas –y en especial de sus segmentos más radicales, adversos al liberalismo y la socialdemocracia–, especialmente en las décadas de crisis terminal de la llamada IV República, de la cual heredaron, amplificados, su corrupción, rentismo y populismo personalista. Acaso una de las preguntas que sugiere la lectura de esta primera parte es cómo las ingenuidades e indulgencias de estas izquierdas hacia el castrismo pervivieron en el propio pensamiento de la entrevistada; de modo que para el arranque del siglo XXI la historiadora todavía tuvo la asombrosa posibilidad de sorprenderse –y padecer– con los usos y costumbres del régimen cubano y sus aliados regionales.

Sobre Clacso, López Maya describe el tránsito de una institución originalmente fundada para la defensa y promoción de la libertad académica, comprometida en la protección de los colegas perseguidos del Cono Sur y sostenida por las cuotas de los centros afiliados, hacia una secretaría ejecutiva ideológicamente capturada por la izquierda autoritaria –desde el mandato de Atilio Borón y prolongada hasta el presente– y que depende cada vez menos de sus bases, gracias al financiamiento de las agencias escandinavas, en un modo que la historiadora equipara al rentismo petrolero venezolano. La entrevistada narra cómo en ese Clacso del siglo XXI aumenta el número de centros cubanos miembros –instancias sin libertad investigativa, cuyo control estatalmente centralizado proporcionaba al candidato de La Habana un paquete de quince votos “amarrados”, decisivos para el control de la asamblea–. Una práctica autoritaria que la entrevistada padeció –junto a las campañas de desinformación– durante su propia candidatura derrotada en 2006.

El valor testimonial del libro es igualmente notable porque corrobora, a partir del testimonio de una importante académica con biografía de izquierda, hallazgos que la literatura crítica sobre la influencia cubana en la academia regional viene documentando hace tiempo. Como he tratado anteriormente (véase mi artículo “Academia y democracia en Latinoamérica: discutiendo ‘certezas’”, en Sharp power y redes intelectuales. La presencia de Cuba en América Latina, 2023), buena parte de la academia de la región todavía trata al régimen cubano como una excepción, ya sea ignorándolo o presentándolo como una “democracia popular” superior a la liberal. El testimonio de López Maya ilustra ese diagnóstico con nombres y fechas concretas: el episodio en La Habana donde el ministro de Cultura Abel Prieto declara abiertamente su rechazo al pluralismo electoral en Clacso, o la persistencia, documentada por la propia entrevistada, de un comité directivo incapaz de pronunciarse sobre Maduro o la represión cubana. Los estudios de las redes de colaboración tejidas por Clacso como instrumento de diplomacia pública autoritaria cubana encuentran en lo contado por López Maya su correlato experiencial: ella misma describe, desde dentro del comité directivo entre 2006 y 2009, la presencia continuada de un funcionario cubano –uno de los interventores del disuelto equipo reformista del Centro de Estudios sobre América– en ese órgano, y el peso decisivo del voto cubano en la derrota de su propia candidatura.

No obstante las alertas cruzadas sobre cierto iliberalismo –leninista o identitario– común a las dos instancias, la obra no deja de marcar el contraste entre ambas asociaciones. La historiadora nos recuerda que mientras Clacso dirige buena parte de sus estudios sobre déficit democrático hacia gobiernos no identificados con la izquierda –excluyendo sistemáticamente las crisis de Cuba, Nicaragua y Venezuela de su agenda–, la LASA mantiene un mayor pluralismo interno de posturas y temas, una nómina estable, finanzas dependientes casi enteramente de sus miembros y la ausencia de pagos a quienes ocupan cargos directivos por elección. Todo ello no ha impedido, nos recuerda López Maya, los sectarismos, la salida de figuras moderadas y la propaganda partidista en sus congresos.

Pensar la izquierda con Margarita López Maya no sustituye al análisis académico ni pretende el rigor metodológico de un estudio a profundidad; su mayor fuerza está en poner al alcance del público general el testimonio de quien ocupó, simultáneamente, posiciones de poder y de subordinación dentro de importantes instituciones de la academia en la región. Intentando, en ambas experiencias, defender y ampliar la libertad, autonomía e incidencia para la defensa de la democracia y los derechos humanos. Leído junto a otros trabajos, el libro confirma desde la memoria lo que la investigación sistemática explica desde la sociología de los intelectuales y la historia reciente: en Latinoamérica persisten, contra natura, espacios que se presumen plurales y democráticos, hegemonizados por un falso progresismo de talante autoritario. En estos se define y condiciona qué temas pueden investigarse y discutirse, quién puede participar legítimamente en la construcción del conocimiento científico y, en última instancia, qué entiende la comunidad ilustrada por izquierda, democracia y derechos humanos. ~


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