¿Y si ya no diera de sí la fruta?
¿Si dejara de colgar de los árboles
y de madurar en el suelo?
¿Si ya no hubiera cítricos,
ni siquiera nueces?
¿Qué sería de nuestros brazos,
de nuestros célebres pulgares,
nacidos para arrancarla?
Todas las distancias
nacieron de la fruta,
que debimos recoger
en la rama de al lado,
en el árbol de junto,
en el bosque contiguo,
en la tribu al otro lado del río.
Nos impulsó la fruta,
nos dispersó desde el principio.
Detrás de cada lujo,
de cada anhelo,
de cada viaje, su dulzura.
La carne misma la comemos
como fruta y no como carne,
la arrancamos de un rebaño de carne
como se arranca la fruta más madura,
todo lo suculento cae a nuestra boca
como descolgado de una rama,
como tú, que arranco cada día
de tu árbol, de tu tribu
y te traigo a este lado del río
y te como y te muerdo y te guardo
y tengo miedo que te pudras. ~
Mario Sánchez Carbajal y la bilis negra
En nuestro podcast de jóvenes autores, Mario Sánchez Carbajal lee un fragmento de su primera novela.
Ernst, poeta del collage
Cuando Max Ernst (Brühl, Rhenania 1891 – París, 1976) era un chiquillo de rizos rubios y de mirada celeste, su padre –maestro en una escuela de sordomudos y pintor “de domingo”– le hizo…
Homenaje a Perogrullo: el futuro de la izquierda está a la izquierda
La propuesta de este espacio es francamente simple; se basa en la premisa de que a nadie concierne tanto replantear el programa y la estrategia de la izquierda como los propios izquierdistas.
Silueta de Voltaire
"Ahora que ya no hay elegancia”, se queja Proust, “me consuelo recordando cómo vestían las damas que conocí en otros tiempos.” No sólo las…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES