Retornos cervantinos

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A punto de alcanzar sus cinco décadas y considerado como uno de los festivales más importantes a nivel internacional por ser un escaparate de actividades artísticas y de creadores de alto perfil, el Festival Internacional Cervantino tiene un vínculo especial con el arte escénico que va más allá de su origen, anclado a la tradición de representar los Entremeses escritos por Miguel de Cervantes en calles de la ciudad de Guanajuato. Tal es su impacto que generaciones de espectadores se han deleitado con artistas de talla histórica como Peter Brook, Tadeusz Kantor, Robert Wilson, Lindsay Kemp, Frank Castorf, Christoph Marthaler, Tomaž Pandur, Romeo Castellucci, Josef Nadj, entre una larga lista de creadores. El recorrido que ha tenido el festival a lo largo de su historia ha forjado una auténtica experiencia formativa al acercar el panorama y un conocimiento sobre las tendencias, temas y el proceder de la creación contemporánea, que habitualmente levanta una gran expectativa sobre las sorpresas que tendrán las siguientes emisiones, como fue la presencia de Thomas Ostermeier en la emisión del 2019.

Durante el 2020 el FIC tuvo que asumir la misma pausa dramática que sacudió al mundo entero, derivando su subsistencia a una experiencia digital que no solo cumplió con algunas de las pautas programadas, sino que funcionó para resarcir el necesario contacto entre artistas y público, lo cual resultó un aprendizaje importante sobre lo imprevisto que puede ocurrir con la presencia, pero también ante lo efectivo que resulta acortar distancias y facilitar el contenido a una mayor audiencia. Es por ello que en este 2021, cuyo tránsito lleva una vía lenta hacia el retorno a una normalidad que nunca volverá a ser la misma, pero de apariencia más favorable que el año anterior, el FIC fue una experiencia híbrida en la que colaboradores del Centro de Cultura Digital de la Ciudad de México se convirtieron en cómplices favorables para una de las pautas que distinguen al evento: la diversificación de espacios físicos de presentación que ahora se expanden a lo virtual, en donde incluso la idea de los entremeses (como piezas intermedias y lúdicas) fue llevada al terreno de los videojuegos, así como el programa Metamorfosis “2.0”: Muestra de Obras Híbridas. Teatro y Performance Digital, que contó con la participación de las compañías Lagartijas Tiradas al Sol, de México, y Mapa Teatro, de Colombia.

El salir de la pantalla y confrontar los riesgos propios a la distancia y las medidas sanitarias tiene una carga de temor, pero entrar a la sala del Teatro Juárez y tomar asiento se convirtió en un inesperado regreso a casa para el que la selección teatral de la versión 49 del FIC no dejó de presentar grandes sorpresas.

El programa se abrió con la obra española Juguetes rotos, escrita y dirigida por Carolina Román, la cual presenta mediante un acertado juego de elipsis la historia de un hombre de campo que llega a la ciudad para vivir con goce y sufrimientos los avatares de su transexualidad durante la época franquista. La puesta es mínima en todos sus recursos, pero basa su atractivo en las actuaciones de Nacho Guerreros y Kike Guaza y el atinado flujo de la dirección que apuntala con un tino selecto los puntos neurálgicos del tema. De Argentina llegó El rastro,una adaptación hecha por el director argentino Alejandro Tantanian y la actriz Analía Couceyro de la obra de Margo Glantz en un auténtico encuentro entre almas afines, puesto que la actriz es digna portavoz de las palabras de la celebrada ensayista y narradora mexicana, quien nos guía por el tránsito de Nora García en el funeral de su exmarido y por lo que el director describe como “una indagación sobre aquello que llamamos corazón”. Con Cuba como país invitado, el autor y director Carlos Celdrán presentó,una autoficción que explora la intensa historia de un hijo quebrado por el cisma ideológico de los padres que se debaten entre la fidelidad a un sistema demandante que puede proveer de una identidad o la abierta sinceridad de aspirar a un mundo materialista y cómodo, así como la propia búsqueda de la identidad por parte del autor entre ese caos de ideas. La obra presenta una muy interesante visión de trescientos sesenta grados que busca mostrar versiones complejas y contradictorias detrás de un hecho histórico tan controvertido como lo fue la Revolución cubana y sus aspiraciones de renovación social. Por parte de México se presentó Retrato hablado,de Juan Villoro, producida por la Compañía Nacional de Teatro bajo la dirección de Arturo Beristáin. Esta puesta conmemora el centenario de Ramón López Velarde en un interesante proyecto a medio camino entre la conferencia académica y la obra teatral que gira alrededor de una situación cómica ubicada en el estudio fotográfico de los hermanos Casasola.

Para cerrar el festival, y como parte del programa social que desde hace varias emisiones se realiza para favorecer tanto a la población como al gremio artístico del estado, la compañía Teatro en Fuga, dirigida por Andrea Salmerón, montó la obra infantil ¿Has visto el Pacífico?, la cualconsistió en una puesta en escena formativa que capacitó a artistas escénicos locales para que la producción pueda encontrar vida después del FIC y realice una gira por Guanajuato, como una retribución que hace honor a la vital y longeva historia del festival.

Por desgracia no toda la programación planeada pudo llevarse a cabo, pues las secuelas y los efectos visibles de los daños a nivel económico del virus para la actividad artística lamentablemente seguirán por un buen tiempo. Este fue el caso de la casi centenaria compañía Teatro Marjanishvili de Georgia, que se enfrentó a fronteras cerradas y nos dejó fuera de la interesante versión que el director Levan Tsuladze hizo de la novela corta de León Tolstói Sonata a Kreutzer como una apropiación que demostraba una potente vía de diálogo con una obra clásica para un tema ríspido como la misoginia y el feminicidio, mediante un juego barroco que difuminaba las capas de representación y establecía una lección maestra en el arte teatral.

En 2022 el Festival Internacional Cervantino alcanzará medio siglo de vida teniendo como invitados a Corea y a la Ciudad de México con la esperanza de que para entonces se pueda finalmente tirar el telón a esa larga interrupción y sus incontables efectos. ~