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Gobierno mundial

No hay un poder ejecutivo mundial ni una legislación mundial, pero sí hay un tribunal y otros organismos de alcance mundial y con autoridad moral.
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Muchos soñaron con dominar el mundo: Alejandro, Constantino, Gengis Kan, Napoleón, Hitler, Stalin. Pero el primero en concebir teóricamente un gobierno mundial fue Dante Alighieri. En su tratado La monarquía (1313) dice que la paz universal es deseable, aunque los conflictos son inevitables. Para que se resuelvan pacíficamente, es necesaria una autoridad a la que puedan acudir los contendientes. Y, por encima de las autoridades intermedias, tiene que haber una autoridad suprema: un monarca universal.

Cuatro siglos después, el Abad de Saint Pierre publicó un Proyecto para lograr la paz en Europa (1713) que inspiró a Kant su tratado Sobre la paz perpetua (1795), donde ya no supone un monarca universal, sino un acuerdo voluntario de todos los países. Es una idea precursora de las Naciones Unidas.

No es probable ni deseable que haya un solo Estado en el planeta. La Comunidad Europea logró algo así para su continente, y con dificultades. La República Federal de Centroamérica duró quince años.

A su modo (con represión), los imperios han impuesto la paz en sus dominios. De hecho, los conflictos armados estallan fuera de las esferas imperiales.

La hecatombe de la Primera Guerra Mundial (66 millones de combatientes, 5 millones de muertos) causó horror. Para que no se repitiera, se fundó la Sociedad de las Naciones (1919), que fracasó. La Segunda Guerra Mundial y la bomba atómica favorecieron la fundación de las Naciones Unidas (1945) y provocaron algo más importante: el prestigio milenario de la guerra desapareció.

Paralelamente, fueron surgiendo instituciones de misión limitada, que son como “dependencias” de un gobierno mundial que no existe.

Por ejemplo: la Corte Internacional de Justicia, fundada al mismo tiempo que las Naciones Unidas. No hay un poder ejecutivo mundial ni una legislación mundial, pero sí un tribunal mundial; que, por lo mismo, no tiene fuerza para imponer sus decisiones. Su autoridad es moral.

En el mismo caso están los organismos internacionales más antiguos: la Cruz Roja (1863), la Unión Postal Universal (1874) y la Interpol (Organización Internacional de Policía Criminal, 1923). Para no perder su autoridad moral, son neutrales en los conflictos y evitan inmiscuirse en cuestiones nacionales, políticas o religiosas.

En el siglo XX, se multiplicaron los organismos de servicio público no gubernamentales (ONG). Ahora hay millones, reforzados por las nuevas redes sociales. Responden mejor que las autoridades a muchas necesidades sociales. Son algo así como un gobierno no gubernamental. Que los gobernantes imperiosos detestan, porque rompen la unificación de todo bajo un solo mando.

Las Fuerzas de Paz de las Naciones Unidas (conocidas como “cascos azules”) son multinacionales. Se integran con cerca de 100,000 personas aportadas por los países miembros. Intervienen en zonas de conflicto para evitar o desactivar enfrentamientos armados. Reciben un mandato del Consejo de Seguridad, caso por caso. Pero no es fácil que los miembros del Consejo se pongan de acuerdo si alguna de las grandes potencias tiene intereses en la zona.

Cabe pensar en otro organismo militar que defienda a los países pequeños, si se sienten amenazados por un país vecino (como Belice frente a Guatemala y México o Ucrania frente a Rusia) o si no pueden o quieren tener su propio ejército. La República de las Seychelles no tiene recursos para impedir que los piratas se apoderen de alguna de sus 115 islas.

Unas Fuerzas Defensivas de las Naciones Unidas pudieran dar servicios militares contratados para eso.

Otros organismos que las Naciones Unidas pudieran auspiciar:

Un Archivo Internacional de Notarías que recibiera de los interesados copia de testimonios notariados. Por ejemplo: contratos internacionales, a petición de una o más de las partes. Esto daría a los contratos un respaldo mayor.

Las Naciones Unidas auspiciaron la creación de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI, 1967), dedicada a patentes y marcas. También pudieran auspiciar una Organización Mundial de la Propiedad Autoral con un Registro Público Internacional Autoral fácilmente consultable, para evitar conflictos y facilitar el combate a la piratería.

También sería útil una Organización Mundial de la Propiedad Inmobiliaria, con un Registro Público Internacional de bienes raíces de propiedad privada, comunal o ejidal.

Publicado en Reforma el 26/XII/21.

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