Alejandro Rossi (1932-2009)

Escribir obituarios no es una tarea agradable. Escribir el obituario de Alejandro Rossi, que falleció el pasado viernes, es una labor triste, bastante dolorosa, para los miembros de esta revista, de la que él estuvo siempre tan cerca.

Habría que repasar algunos datos: Alejandro Rossi nació en Florencia, Italia, en 1932. De madre venezolana y padre italiano, pasó su infancia y adolescencia en Caracas y Buenos Aires, antes de mudarse, definitivamente, a la ciudad de México. Aquí concluyó sus estudios y fue profesor de la Facultad de Filosofía y Letras e investigador en el Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Aquí fundó la revista Crítica y fue miembro del Consejo de Redacción de Plural, miembro fundador y director interino de Vuelta y amigo y colaborador de Letras Libres. Aquí escribió su formidable obra: el estudio filosófico Lenguaje y significado (1968), las colecciones de ensayos Manual del distraído (1978) y Cartas credenciales (1999), los tomos de cuentos Sueños de Occam (1982), El cielo de Sotero (1987), La fábula de las regiones (1997) y Un café con Gorrondona (1999) y la novela Edén (2006), por la que obtuvo el premio Xavier Villaurrutia.

Habría que olvidar, por un segundo, los datos y recordar la prosa de Rossi, una de las más finas de nuestro idioma. Habría que anotar que allí, en su escritura, confluyeron elementos en apariencia contrastantes: el rigor del filósofo, el oído del poeta, la paciencia del artesano, la templanza del profesor, el humor del satirista, la gracia del conversador, el talento de uno de nuestros escritores capitales. Habría que señalar, además, que el brillo de su escritura no fue sólo retórico sino ético, pues pocos escritores han asumido con tanta responsabilidad la tarea de pensar, emplear, enriquecer nuestra lengua. Habría que callar, por último, y darle la voz una vez más a Rossi. Para ello, ofrecemos aquí los enlaces a los textos que publicó en esta revista, acompañados de un par de entrevistas y de un puñado de reflexiones sobre su obra:

- La redacción

Alejandro Rossi en Letras Libres

En diciembre del año pasado Rossi publicó un texto sobre El laberinto de la soledad. Ese mismo año lamentó la muerte de su amigo, el poeta Eugenio Montejo, y envió una respuesta a un libro publicado por el profesor John King sobre la revista Plural.

En julio de 2005 analizó la situación del Estado venezolano, y el mes anterior fue él quien se encargó de responder a Enrique Krauze cuando este leyó su discurso de entrada al Colegio Nacional. Publicó también un perfil de Adolfo Bioy Casares y otro de Víctor Li Carrillo.

En abril del 2007 Rossi recibió el Premio Xavier Villaurrutia y en 2000 el Premio Nacional; en Letras Libres publicamos sus discursos de agradecimiento. Rossi celebró en estas páginas los premios de sus amigos, entre ellos el Cervantes que le otorgaron a Álvaro Mutis y el Octavio Paz a Tomás Segovia. Además, durante el homenaje nacional a Octavio Paz pronunció un discurso reproducido aquí.

Sobre Alejandro Rossi en Letras Libres

Perfiles de Alejandro Rossi por Enrique Krauze, Eugenio Montejo, Jorge Herralde y Juan Villoro.

Además, Albert Bensoussan celebra la edición francesa de Un café con Gorrondona, Christopher Domínguez Michael escribe sobre las Obras reunidas de Rossi, publicadas por el FCE, y recuperamos dos entrevistas: una con Ricardo Cayuela y Álvaro Enrigue, y otra con Álvaro Matus.

Reseñas y relecturas de Edén. Vida imaginada, por Javier Aparicio Maydeu, Álvaro Enrigue, Fabienne Bradu.

Comentar ›

Comentarios (4)

Mostrando 4 comentarios.

Qué decir, qué repetir: muere el relojero, muere el navegante, muere el hombre no tan distraído. Una pena.

Pérdida lamentable la de Alejandro Rossi: líneas del Manual sacuden por su precisión de relojero suizo y por ese perfil tan afinado que fácil se torna silueta. Lo escucho de nuevo, para recordarlo, en su propia voz. Los archivos de audio que publica la UNAM son indispensables en este momento para traer de nuevo su aliento narrativo, tan grave y a la vez tan lleno de ironías cruzadas. Lástima que no pudo grabar un fragmento de Edén –que yo tenga noticia. Le hubiera dado satisfacción inmensa compartirlo con sus oyentes. Oprimo Play nuevamente.

La muerte de Alejandro Rossi es el cierre de un ciclo inusual para la literatura latinoamericana y por ende de la literatura venezolana. Junto a la ausencia de Eugenio Montejo,su partida viene a reafirmar nuestra inmediata orfandad literaria. Probablemente sea verdad que hay muchos jovenes autores siguiendo la pista a autores tan perfeccionistas y duenos de lo que constituye la tradición y la sabiduría del idioma, pero lo que Rossi o Montejo ofrecen con sus obras es la reafirmación de que el oficio de escritor es un hacer continuo, una aventura para arrancar las palabras a la cotidianidad.

Sólo una pequeña corrección. Rossi era investigador en Filosóficas, no en Estéticas. Quizá es una insignificancia, pero creo que para el propio Rossi, aun con toda su ironía, no era poca cosa:

"Confieso que al escribir esto también defiendo mi vida, pues imagínese usted, Profesor King, que el 16 de marzo pasado cumplí cincuenta años de antigüedad en el Instituto de Investigaciones Filosóficas, del cual ahora soy –por méritos biológicos, quede claro– el orgulloso Decano. Amén."

Enviar un comentario nuevo

Comentar

Si ya eres usuario registrado o crea tu cuenta ahora
To prevent automated spam submissions leave this field empty.
Términos y condiciones de participación