"Shitberg" en la izquierda

A mí, el antisemitismo no me toma por sorpresa. He tenido que enfrentarlo, en lo público y en lo privado, desde que tengo memoria. Recuerdo bien al maestro de primaria que un día elogió a Hitler por ser un “visionario” al que solo le había faltado mayor sigilo, o los ataques no necesariamente frecuentes pero sí constantes durante mis años en W Radio: el prejuicio racial siempre ha estado, en mi experiencia, a la vuelta de la esquina.

Mi respuesta ante esa, la más atávica de las intolerancias, siempre ha sido denunciarla sin chistar. Hace algunos años, por ejemplo, comenzó a escribirme un hombre que se hacía llamar Cacavid Shitberg (recuerdo haber pensado que el anonimato coprológico le quedaba como anillo al dedo). El señor Shitberg estaba muy enojado. Llamándome Kraushit, me envió durante semanas un catálogo de insultos que habrían ruborizado al más pintado maestro del agravio. Dejó de ser simpático cuando, tras la muerte de mi abuelo paterno, recibí un correo en el que Shitberg se congratulaba por el deceso: “un impuro menos en el mundo”, me escribió. Fue la gota que derramó mi vaso. Respondí exhibiéndolo. Publiqué un artículo en Excélsior y Letras Libres llamado “Mi encuentro con Shitberg” (ahí está todavía por si al lector le interesa) y busqué asesoría legal. Nunca he recibido más muestras de apoyo. Además, la estrategia funcionó: por la razón que haya sido, el tipo regresó a su madriguera. No he vuelto a saber de él.

Por desgracia, el espíritu de Shitberg sigue entre nosotros. En los últimos meses, con el pretexto de la elección presidencial, un grupúsculo vociferante se ha engolosinado con la intolerancia racial. Han recurrido a la clásica mezcla de ignorancia, teoría de la conspiración y simple y llano repudio racial para hacernos llegar un nuevo torrente de injurias. El catálogo, como con Shitberg, ha sido amplio: la vida personal, profesional; todo se vale. Pero insisto: no me sorprende. Ni mucho menos me amedrenta. Ortega y Gasset tenía razón, y yo no cambiaría mi circunstancia por nada del mundo, mucho menos por las erupciones purulentas de la bufonería.

Lo que sí me ha tomado desprevenido, lo confieso, es el refugio que ha encontrado parte de esa sarta de intolerantes en la izquierda mexicana. Habrá quien me diga que la derecha mexicana también ha dado muestras recientes de intolerancia racial. Tendrían, claro, toda la razón. Pero esos brotes de antisemitismo me sorprenden mucho menos: no es ninguna noticia que la tentación de la intolerancia —y la pura y llana ignorancia— son más frecuentes en la derecha. Hace tiempo que dejé de pedirle peras al olmo.

Pero la izquierda es otro boleto. Si alguien sabe de los terribles costos del prejuicio al amparo de la política, esa es la izquierda latinoamericana. ¿Dónde están esas voces de la izquierda mexicana que, en teoría, deberían horrorizarse por la cercanía de hombres como los que, desde la academia y las redes sociales, han instigado esta nueva ola de prejuicio racial? Pienso, por poner solo un par de ejemplos, en Jesús Zambrano y Alejandro Encinas. Durante la campaña por el Estado de México le pregunté a Encinas quién era su modelo a seguir, su héroe político, digamos. Me respondió emocionado: “Salvador Allende”. Muchas veces me he preguntado qué pensará Encinas cuando ve —porque lo ve, no tengo duda— a hombres cercanos a la izquierda publicar delirantes tratados de prejuicio. ¿Qué pensarán del asunto los hombres y mujeres de izquierda genuina, esos que han luchado con nobleza desde hace décadas con convicciones ideológicas de profunda raíz? ¿Y qué pensarán los que, aún ahora, insisten en convencernos de que representan la izquierda moderna, moderada, libre de ataduras fanáticas? ¿Qué pensará, por ejemplo, un hombre que se apellida Ebrard Casaubon cuando lee los delirios xenofóbicos de alguien que comparte la mesa con él o con la cúpula de la izquierda mexicana actual? Sería bueno saberlo. Pero aún mejor sería escuchar a alguna de esas voces “modernas y moderadas” exhibir a los que, en su incesante delirio, pretenden arrastrar a la izquierda a la miasma del prejuicio. Como en tantas otras cosas de la coyuntura actual, se necesita solo un poco de valentía. Quizá es mucho pedir…

"¿Dónde están esas voces de la izquierda mexicana que, en teoría, deberían horrorizarse por la cercanía de hombres como los que, desde la academia y las redes sociales, han instigado esta nueva ola de prejuicio racial?"

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Comentarios (61)

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Se equivoca Usted, don León Krauze, cuando escribe que "no es ninguna noticia que la tentación de la intolerancia --y la pura y llana ignorancia-- son más frecuentes en la derecha." Es una descalificación gratuita de la derecha sui generis, que no se puede sustentar mediante un razonamiento basado en hechos. desgraciadamente para quienes creen en la superioridad moral e intelectual de la izquierda, hace ya mucho tiempo que, tanto en el resto de Occidente como en Iberoamérica, la izquierda transmite mensajes y convicciones antisemitas, disfrazadas de progresismo antisionista y propalestino a menudo, y de antiamericanismo USA casi siempre. Se lo dice con respeto y afecto un anti-antisemita... de derechas.

...y también para León

Es como es: la intolerancia no respeta ideologías. Más llanamente, la estupidez es patrimonio universal que algunos lo llevan al nivel del arte. Y para quienes nos sentimos de izquierda resulta vergonzoso que esas demostraciones de intolerancia -simple pendejez- sean revindicadas por se dicentes izquierdistas.
Recurrentemente discrepo de Krauze, pero nunca será por alusión a su ascendencia que intente refutarlo.

En nuestras discrepancias, un saludo solidario para Enrique,

Sr. Enrique:Criticar a la izquierda es odio? Por favor! usted se fue hasta la cocina,cada quien sus frustraciones, pero Ud. muestra algo a lo que le deberíamos temer: intolerancia de cualquier tipo, fíjese bien en lo que escribe.

Probablemente no estemos leyendo el mismo artículo, pero yo no leo ninguna crítica ni descalificación a "la izquierda". Krauze señala lo deplorable que es que alguien que se dice de izquierda se obstine en descalificarlo no sobre la base de sus escritos sino por su origen racial. Eso es todo.

¡Doña Ana, doña Ana! Creo que habla de la participación del señor Terrazas. Según entiendo, lo que él dice es más o menos lo siguiente:

a) Cataloga al joven Krauze de inocente, al fallar en reconocer que el odio en el discurso de la sociedad mexicana no se limita a la religión.

b) Opina que el antisemitismo del que fue víctima el joven Krauze fue una impostura, una arma insultante para defenderse de los ataques, aparentemente --y aquí leo entre líneas, por lo que puedo equivocarme-- no siempre debidamente fundamentados, a la izquierda mexicana por parte no solo de Krauze junior, sino de su padre (y quizás hasta de su madre).

c) Se deslinda del uso del antisemitismo como una herramienta válida para responder a lo que él califica de ataques a la izquierda.

d) Explica que la imagen del mexicano como un individuo noble y de buen talante es una caricatura, y advierte sobre el peligro que corre la tranquilidad del país al no solo no haberse la izquierda deslindando, sino incluso haber alentado el resentimiento contra los comunicadores, sin distinguir, porque algunos miembros del gremio han generado tal resentimiento (¿por sus análisis sesgados, tal vez?), en un círculo vicioso infernal.

¿Dónde leyó usted eso de que: criticar a la izquierda es odio? No taaaan claro, lo que escribió el señor Terrazas; pero tampoco tan simple como lo quiere usted hacer parecer. Usted conmina a don Luis Enrique a que se fije (sic) en lo que escribe. Yo le sugeriría, respetuosamente, que leyera con más cuidado, fijamente o no...

Asì es Don Liborio, las prisas me hacen escribir el segundo nombre es Luis Enrique Terrazas, of course, saludos!

El fundamentalista del dogma pejiano ataca de nuevo. Consígase una vida propia y, sobre todo, un empleo digno.

Qué grueso es el odio, deveras, estimado Jacinto. El post del señor Liborio es correcto, honesto, abiertamente conciliador, explicativo... porqué insiste usted en agredir de esta forma?

Quizás porque, si bien todos trenemos un shitberg potencial en nuestro inconciente, unos lo tienen más cerca de la piel que otros. Tenga usted cuidado al criticar, no sea que le señalen la viga en el ojo propio y todo ese etcetera.

En la medida en la que podamos contribuír a la concordia, en mi opinión, hay que hacerlo. Sé que a los emancipalíricos no les gusta esta posición. Es demasiado cristiana y observan demasiada violencia en el ala más radical del pejismo como para bajar la guardia.

Está bien, son libres de pelearse, de enseñar los dientes, de meter zancadillas y de ser marrulleros, de enviarse mensajes subterráneos... conmigo no cuenten. Yo creo que tenemos que empezar a ser honestamente mexicanos, reconocernos nuestra realidad que es peor que ninguna caricatura, criticarnos primero a nosotros mismos y luego a los demás.

Estoy harto de la mezquindad maniquea obradorista, pero también de la panista, más del cinismo priista y mucho más de la mezquindad "liberal" (que nunca fué liberal, que sigue sin ser liberal y que jamás será liberal, especialmente si sigue apoyando proyectos esencialmente conservadores), porque es tan hipócrita y acomodaticia como la pejista cuando menos en el sentido de pretender alzarse con la razón y luego caer en el ciclo de agresión que el pejismo ofrece como carnada: no es tan razonable el que va y muerde el anzuelo con tanta facilidad y, por tanto, sus credenciales liberales se ven un tanto diluídas, al menos desde mi perspectiva.

Aquí el término fundamental, en mi opinión don Alex, es maniqueísmo. Tan grave el de derecha como el de izquierda. El señor Alvarez ha decidido, con base en sus fantasías, que soy una especie de empleado de Andrés Manuel López Obrador, por el solo hecho de pedir que los participantes del debate lean con cuidado y reflexionen sobre lo que leen, antes de emitir una opinión. Soy de izquierda, eso no es un misterio para nadie. He declarado en más de una ocasión que NO PERTENEZCO A NINGUN PARTIDO POLITICO. No tengo mejor manera de convencerlos; lo lamento. Nunca he discutido ni mi ocupación, ni mi residencia, ni mi edad, y he mantenido en reserva durante años otras características, porque siempre he creído que lo que aquí debe valer, y sobre lo que se debe debatir, son las opiniones. Estoy seguro de que muchos se sorprenderían de saber quién soy. Pero es irrelevante para lo que opino, creo yo, en cuanto a que soy un mexicano más, interesado en la política y la cultura de su país y en el bienestar de los suyos. En su ignorancia casi total sobre mí, el señor Alvarez no tiene empacho alguno en asignarme todos los defectos que su fanatismo anti-izquierdista le dicta. Ya lo dije anteriormente: ante la falta de hechos, sus inventos son manifestaciones de sus pulsiones escópicas, y tienen muy poco que ver conmigo; es divertido a cierto nivel; trágico, a otro. Autocrítica, para muchos en estos blogs, parece limitarse a lo que hacen los presentadores en el programa Top gear de la BBC. Cordiales saludos.

Vuelva a leer ese post que es "correcto, honesto, abiertamente conciliador, explicativo..." y dígame dónde quedaron dichos atributos cuando llega a la parte de la descalificación grupal de toda la familia Krauze, con una acusación similar a la que hacen los que afirman que "no hubo holocausto", pone en duda la existencia de Shitberg y sugiere la posibilidad de un autogol. No creo que sea usted partidario del tal Liborio, pero si se toma la molestia de leer sus comentarios tanto en este como en otros foros se dará cuenta de por qué, aunque peque de "políticamente incorrecto", me surge el impulso de ser intransigente con su permanente patanería.

Saludos cordiales,

Pos por eso. Claro que está bien que nos juzguemos entre nosotros. Lo que no me cuadra es que se lleve la rencilla de tema en tema y que sea un pleito multifórico ya casado.

No nomás es aburrido para los demás, sino que contribuye a la agresión como forma de comunicación: de ser una herramienta (es decir, creo que la agresión tiene cabida en la discusión pública, si se usa bien), se convierte en el mensaje (que es cuando las cosas empiezan a valer madres).

No pretendo sentar reglas ni nada por el estilo. Sólo expreso mi deseo de intentar juzgar a los posts, no a las personas. Es un foro en internet: el contenido es, o debiera ser, más importante que los nombres y filiaciones...

Es su privilegio juzgar los posts mientras yo juzgo la mano que mece la pluma (o aporrea el teclado, si prefiere), de ese modo todos nos divertimos, ¿no le parece?

Señor Alvarez, tengo curiosidad. Mi vida es propia; ¿la suya es de alquiler, o cómo?

Su curiosidad se explica sólo por su evidente limitación de recursos, pero no se justifica. Deje de jugar a ser el discípulo predilecto de su mesías, de tratar de interpretar sus desequilibrios sociales y diga lo que realmente siente y piensa sin que medie estipendio alguno por comprarle sus escrúpulos. Mientras persista en su visión vegetativa seguirá viviendo una vida de fantasía en las nubes de vapores ajenos. ¿Le cayó el 20 o se lo explico de nuevo?

Quiero empezar con una pequeña aclaración: no soy antisemita, no odio a los judíos. Pero hice click en el enlace "Mi encuentro con Shitberg" y leí el párrafo donde León Krauze menciona los ataques que recibió Jorge Castañeda a causa de su segundo apellido: Gutman. Y recordé que cuando el señor Castañeda se desempeñó como Secretario de Relaciones Exteriores, hizo un comentario de muy mal gusto ante las cámaras de televisión, a propósito de una iniciativa por parte de algunos mexicanos de donar sangre a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre de 2001: "Pues es gracioso, es chistoso, esto de querer ir a donar sangre, pero los norteamericanos poseen todos los recursos." Un comentario como el de Jorge Castañeda exhibe un profundo desprecio por la gente. O sea, que en esto de los prejuicios raciales, somos más bien pintos...

¿En qué parte de la columna se hace referencia a Jorge Castañeda? Ciertamente que no es esta. En cualquier caso, a Castañeda se le podrá criticar por sus dichos, pero nada tienen que ver con su ascendencia. Y es que el tema es simplemente la imbécil intolerancia racial.

Su interpretación es ¿ hermética ? ; porque su cita ( debería explicarnos ) ¿Qué tiene de racista?

"Pues es gracioso, es chistoso, esto de querer ir a donar sangre, pero los norteamericanos poseen todos los recursos."

No señor, no... Usted se quiere entretener con un intento de discusión, acaso porque es viernes, pero creo que su deseo no se le va a conceder. Aquí lo que procede es lo contrario: que alguien nos explique por qué razón un funcionario tiene el derecho a expresarse en esos términos -irónicos, peyorativos- de una iniciativa noble, aunque quizás poco práctica, por parte de los ciudadanos que representa.

P.D. No han sido pocas las veces que he donado sangre en los Estados Unidos. Ya sea en mi área de trabajo (trabajo como ingeniero en una ciudad de California), cuando se organizan las llamadas "Blood Drive" , o asistiendo al Banco de sangre de la ciudad en algún caso de emergencia (pues estoy registrado como donante.) O sea que yo: ni hermético ni chistoso.

" que alguien nos explique por qué razón un funcionario tiene el derecho a expresarse en esos términos -irónicos, peyorativos-"

¿ Por qué tiene que ser un indefinido el que venga a explicarnos ? ¿ Por qué no lo explica usted aunque sea viernes virtual ?

No hacerse responsable de los dichos ( ni explicarlos ) es otra manera de representar la xenofobia.

¿Los xenófobos no se hacen responsables de los dichos (ni los explican)? ¿Castañeda es xenófobo? ¿Su tocayo lo es? ¿Los gringos lo son? ¿O más bien los indefinidos? ¿Usted? ¿Los enemigos de los habitantes del planeta Xenón? Brillante, señor Reyes. Absolutamente brillante. Tómese un descanso; parece que le hace falta. Siempre parece que le hace falta...

Revanchista y norcoreano Liborio . ¿ Guarda su fichero policiaco de aquéllos que no simpatizamos con sus ideas reaccionarias en LL ?

¿ Protagonizará la vida de los otros con Meche Carreño ?

Saludos , Libory Castro.

Sr. Krauze, me parece lamentable los insultos a su persona por su origen religioso, pero tampoco se debe crear un odio hacia la "izquierda", pues en la derecha también hay gente tipo molusco (unineuronales) que pueden almacenar desprecio hacia los "indios", "pobres", etcétera.

Al odio lo mejor es ignorarlo, no difundirlo, se debe tener cuidado, porque al final se pueden cometer los mismos errores del señor "Shitberg". Definitivamente fue de pésimo gusto y de mala educación la nota que recibió de esta persona ante la sensible pérdida que sufrió, pero no era necesario abrir y leer lo que escribió "Shitberg". Ante esa gente, hay que voltear a otro lado sin hacerles publicidad.

La discriminación, El Pavor a lo diferente, es una de las grandes pestes para la cual, por desgracia, no hay vacuna. No tengo idea de cuáles fueron los ataques que recibió León Krauze,pero, si fuera el caso, nada justificaría que en nombre del debate político se utilicen "arguentos Racistas". Algo que me ocurrió hace unos meses muestra como la gente practica y vive la discriminación con toda naturalidad. En un vuelo Argentina-México viajé con una joven que leía con ganas al gran Saramago. Le expresé que pensaba que su lectura sobre "El Cerco de Lisboa" no la decepcionaría y que yo compartía su gusto por el escritor portugues. Sí, me contestó. Además leerlo clandestinamente es más emocionante. Intrigado le pregunte sobre por qué ella debía leer a Saramago clandestinamente. Su respuesta me asombró: "La comunidad judía internacional lo vetó por unas declaraciones que hizo cuestionando al gobierno de Israel". La consigna es que nadie compre sus libros, pero yo no me rijo por intolerancias ni por prédicas totalitarias, me expresó. Admiré a la joven y me sentí orgulloso de tener una compañera de viaje de tan grande condición humana. Saludos a todos

Como Jorge Semprún, sin ser judío soy judío, particularmente ante la intolerancia, el racismo y la discriminación. Igualmente me he sentido ofendido al leer en La Jornada, en muchas ocasiones, varias manifestaciones claras de antisemitismo expresadas por miembros de la izquierda autóctona. No estás solo León, bien lo sabes, aún más: estás del lado bueno.

EL ODIO

En agosto de 1990 bajo el auspicio de la Fundación Elie Wiesel y del Comité Nobel del Parlamento Noruego, se llevó a cabo una gran conferencia internacional titulada LA ANATOMÍA DEL ODIO: La resolución de conflictos mediante el dialogo y la democracia. Participaron destacadas personalidades como Nelson Mandela, Jimmy Carter, Günter Grass y Vaclav Havel, con el propósito de movilizar a la opinión pública internacional contra el fenómeno del odio y sus consecuencias.

México no ha estado exento de este grave fenómeno. A raíz de las pasadas elecciones presidenciales y del presente conflicto poselectoral, las manifestaciones de odio, de antisemitismo y de racismo se han hecho presentes. Lo paradójico, aunque no es para sorprenderse, es que estas manifestaciones no provienen precisamente de los sectores tradicionalmente identificados como de ultraderecha, sino primordialmente de algunos sectores y personajes que se reclaman defensores de la libertad, la democracia y la dignidad.

Por eso, me permito traer a colación una excelente conferencia que Vaclav Havel dictó en ocasión de dicho evento internacional hace más de 20 años. Extraje textualmente de su ensayo lo que a mi parecer retrata muy bien a las personas que manifiestan odio.

1.- En el subconsciente de los que odian dormita la perversa sensación de que ellos son los únicos auténticos portadores de la verdad absoluta, lo que les convierte en superhombres o, incluso, en dioses. Por ello, sienten que merecen el total reconocimiento del mundo, así como una condescendencia y lealtad plenas o una obediencia ciega.

2.- El hombre que odia jamás será capaz de ver la causa de su fracaso metafísico en sí mismo y en su total subestimación. A sus ojos, el culpable de todo es el mundo que le rodea. Pero es un culpable demasiado abstracto, indefinido y que no puede asir. Debe ser personificado, ya que el odio -como aspiración concreta del alma- necesita también una víctima concreta. Por ello, el hombre que odia encuentra a un culpable concreto.

3.- El que odia carece de la conciencia de lo que es genuinamente absurdo: su propia existencia. Tampoco es consciente de que esta existencia suya no es necesaria, de su precariedad, de sus fallos, limitaciones o culpas. En la base de todo ello se encuentra, evidentemente, la carencia trágica, hasta metafísica, del sentido de la medida de las cosas: el que odia no comprende la medida de las cosas, de sus posibilidades, de sus derechos, de su propia existencia y del reconocimiento y del amor que éste implica.

4.- El hombre que odia desconoce la sonrisa, sólo conoce la mueca. Es incapaz de bromear con alegría y tan sólo se burla agriamente. Es incapaz de genuina ironía al ser incapaz de autoironía, ya que sólo pueden reír de forma auténtica los que saben reírse de sí mismos. El que odia se caracteriza por una cara seria, una enorme susceptibilidad, palabras fuertes, gritos y una total falta de capacidad de distanciarse de sí mismo lo suficiente como para ver su propia comicidad.

5.- El odio entraña un gran egocentrismo y amor propio. Anhelando la autoconfirmación absoluta y no encontrándola, quienes odian se sienten víctimas de injurias pérfidas, malévolas y omnipresentes que deben ser eliminadas para que, al final, la justicia pueda abrirse paso. Naturalmente se trata de una justicia, según ellos la conciben, a su servicio: la entienden como la obligación del reconocimiento que se les debe por algo imposible, o el derecho que tienen a disponer de todo el mundo.

6.- La comunidad de los que odian favorece otro aspecto de esta sensación básica de falta de espacio que, a mi juicio, se oculta en todos los que son capaces de odiar: les permite reafirmarse mutuamente, hasta el infinito, sobre su valor, tanto rivalizando en las manifestaciones de odio hacia el grupo elegido como culpable de su menosprecio, como mediante el culto a símbolos y ritos que confirman el valor de la comunidad de los que odian. Compartir el traje, el uniforme, el escudo, la bandera o la canción preferida hermana a los participantes, refuerza su identidad soberana, multiplica, afianza e incrementa su propio valor.

7.- Mientras que la agresividad individual implica sólo un riesgo, puesto que despierta el fantasma de la propia responsabilidad, la comunidad de los que odian «legaliza» en cierta forma la agresividad: su manifestación común crea la ilusión de su legitimidad o, al menos, la sensación de una «cobertura colectiva». Escondido en el grupo, la manada o la masa, todo hombre violento en potencia suele ser, por naturaleza, más atrevido; unos estimulan a otros y todos -debido precisamente a su mayor número- se convencen mutuamente de su legalidad.

8.- Los hindúes tienen una fábula sobre el pájaro mítico Bhérunda. Es un pájaro con un cuerpo pero con dos cuellos, dos cabezas y dos conciencias independientes. A raíz de la continua convivencia, las dos cabezas empezaron a odiarse y decidieron hacerse daño entre sí, por lo que empezaron a tragar piedras y veneno. El resultado es evidente: el pájaro Bhérunda empieza a tener espasmos y muere gimiendo en voz alta. Krishna, con su misericordia ilimitada, lo resucita para que recuerde siempre a los hombres cuál es el final de cualquier odio. Jamás consume sólo al odiado, sino siempre y a la vez -y puede que con más fuerza- al que odia.

24 de julio de 2012

Ignacio, gracias por tu texto. A Romántica le recordó algo sobre el narcisismo, a mí, la familia Peje, ya su consorte también participa. En el número cuatro de lo que nos compartes queda bien retratada la señora Peje. Sé que no es el tema del post, pero los Peje y su gente están haciendo tanto ruido, que no puedo dejar de pensar en ellos. Evidentemente los Peje y sus partidarios son gente que odia, porque lo que van sembrando es precisamente eso. Luego del ataque con explosivos contra Soriana, ver al peje decir "serénense" es aberrante, ¿a dónde quiere llegar este tipo? "Serénense", además de limitada la palabra, su lenguaje corporal no iba de acuerdo. Él no tiene nada que ver en eso, como siempre. El odio por raza, religión, partido, venganza, fanatismo, revanchismo social enferma.

Cuando uno carga un martillo, todos los problemas parecen un clavo....

¿Y qué tiene de malo dar en el clavo mi estimado Alex? Malo es que anden algunos por ahí con un cuchillito de palo, una guadaña o con una hoz sin ton ni son, a veces cortando el poco trigo que se ha sembrado so pretexto de cortar la mala hierba.

Nomás, que me permito dudar de que todo lo que usted crea clavo, lo sea.

Excelente análisis nos regalas, Ignacio. Cada punto es todo un tema; algunos me recuerdan el perfil del narcisismo, tan bien delineado por Vaknin. Por desgracia, es toda una época marcada por muchos de los rasgos que alimentan el odio.

Saludos.

Todavia padecemos el "Tiempo Nublado" que tan claramente describio Octavio Paz.

León: No entendí tu artículo hasta que leí el comentario de Alex Borges. Si vas a necesitar que investiguemos en otras fuentes o te vas a atener a comentaristas que descifren tu idea incompleta, vas a perder seguidores de tu trabajo. Este error no lo comete un profesional del periodismo.

Cualquier acto de discriminación es intolerable en una sociedad. Debe haber consenso en la solución de problemas por vía del diálogo respetuoso, entre otros factores necesarios.

Creo que uno de los aspectos más tristes que alguien puede vivir al ser discriminado es que lo tomen como válvula de escape para descargar frustación, envidia, complejos, desinformación, ignorancia, resentimiento. Pero ojo: la victima puede ser también culpable. Estar inmersa en el círculo vicioso del odio, del interminable ajuste de cuentas. Pienso en el conflicto Israel-Palestina y no alcanzo a distinguir quién discrimina más, quién es más intolerante, quién quiere resolver el problema.

La izquierda mexicana ( o ese remedo, que dice ser ) necesita mucho camino para ser la fuerza política que este país necesita. Mientras sea refugio de despechados y resentidos, estará lejos de tener un discurso congruente, enfocado, respetuoso, visionario. Seguirá como pandilla, a ver que saca del rio revuelto.

Hoy te tocó a ti ( lo supongo, me lo imagino, ya que no explicas con claridad en qué se te ofendió o en que peligra tu integridad ). Espero que muchos más te apoyen al no tolerar esta clase barbarie.

Usted qe puede, don León, jálele las orejotas a Sheridan por clasista y racista. El buen juez por su casa...

.... de nuez al cubo ratifica ¡ Qué horror !

De acuerdo Anónimo. Aunque para dar esas opiniones no se necesita ser "muy católico", creo que por el contrario. Si se es muy católico, ahora, y desde hace ya un buen tiempo, que ya se puede leer la Biblia libremente en el ámbito católico, muchos han podido leer que Dios llama a amar al pueblo judío. También es cierto que hay gente que en contraposición a esto, esgrime la idea de que se trata de una metáfora, nada más alejado de eso. Luego, aunque no se tome en cuenta ningún pasaje bíblico, el puro hecho de ser católico debe llevar a quien ásí se considere a amar a su prójimo. Creo, estimado Anónimo que no es cuestión de ser católico o no. Lamentablemente, no sé si por nuestra composición racial, o por nuestra formación cultural, pero me parece que tendemos, los mexicanos a segregar, a apartar, claro, a discriminar. Un ejemplo es el caso de no tratar de incluir a los indígenas como cualquier otro mexicano, sino que, con el pretexto de "defender" sus "usos y costumbres", se les aparta del resto de la sociedad. Saludos.

Quizá te sorprende porque parece que tu conocimiento está más cercano a los filtros que proporcionan universidades y foros de televisión. Para que te deje de sorprender te invito a que charles con alguno de los hijos de los autócratas que dominan el país, ve como se expresan de la gente que les sirve. Yo, en varias ocasiones, sobre todo en entrevistas de trabajo me he sentido presa de ataques raciales, ya sea por mis orígenes humildes o por el nombre mi universidad(que no es el Tec de Monterrey). Con sinceridad, te digo que creo que el antisemitismo de Shitberg no era sincero, lo que creo es que es normal que tu familia reciba ataques cuando se han convertido en uno de los detractores a ultranza de la izquierda en México, cuántas veces se ha dicho en esta revista que, la izquierda lejos de ser un movimiento que sirva a la pluralidad, se ha convertido en uno de los principales frenos de la democracia mexicana. Después de todo es justo que después de que ustedes ataquen, alguien intente regresarles la moneda, claro que existen niveles, no creo que recurrir al racismo sea una manera edificante de hacerlo. Lo que sí creo es que tu comentario demuestra lo poco que conoces al país en diversas capas sociales, en efecto la izquierda se apoderado del resentimiento de un montón de jóvenes y la ha volcado en un odio verdadero contra aquéllos detractores, deberías saber que el racismo forma parte de la cultura del mexicano, ese extraño personaje que se jacta de ser noble y bonachón. Ésto es peligroso, no solo para tí sino para todos. Sales a la calle y ahora se respira odio, son muchos los que quieren un desquite y buscarán cualquier excusa, ya sea que seas un judío ricachón o que seas ¿qué?¿periodista?

Es normal que la familia de León Krauze sea atacada por decir lo que todos sabemos?: "que la izquierda lejos de ser un movimiento que sirva a la pluralidad, se ha convertido en uno de los frenos de la democracia en México." NO, ESO NI ES NORMAL, NI ES JUSTIFICABLE.

Lo que es o no normal es convencional; para usted quizás sea normal erigirse en vocero mío con el uso de ese: TODOS. Para mí no es normal (debo cuidar el uso de las palabras: no antónimos, ni sustantivar, para no fomentar el odio), ni mucho menos justificable...

"...en efecto la izquierda se apoderado del resentimiento de un montón de jóvenes y la ha volcado en un odio verdadero contra aquéllos detractores..."

No entiendo el fondo de tu escrito, no sé si criticas el papel de los detractores de la izquierda acusándolos de odio, o si predicas que el odio es patrimonio de la izquierda como único franquiciatario.

Me parece que tratas de justificar tus propios resentimientos y ataduras, prueba de ello es que te "sientas" menospreciado por tu origen humilde en una entrevista de trabajo y que omitas mencionar el nombre de tu universidad. ¿Te avergüenzas de ella?

Debes ser ciego si no alcanzas a ver que la izquierda está fomentando ese resentimiento y capitalizando políticamente el odio que repudia en los demás, porque asume como odio cualquier diferencia de opinión con los que no piensan como ellos.

Luego rematas con una velada amenaza a modo de advertencia:"Ésto es peligroso, no solo para tí sino para todos. Sales a la calle y ahora se respira odio, son muchos los que quieren un desquite y buscarán cualquier excusa, ya sea que seas un judío ricachón o que seas ¿qué?¿periodista?"

Bueno, y ¿en concreto?

Criticar a la izquierda es odio? Por favor! usted se fue hasta la cocina,cada quien sus frustraciones, pero Ud. muestra algo a lo que le deberíamos temer: intolerancia de cualquier tipo, fíjese bien en lo que escribe.

Leon,

Es una pena que no solo en antisemitismo y el racismo contra otros grupos étnicos, sobre todo después de la segunda guerra mundial, siga manifestándose abiertamente en nuestro tiempo. En México y en otros países Latinoamericanos, también, prevalece la discriminación y un perpetuo trato de condescendencia de los indígenas, algo que se sigue cultivando en la cultura de una manera sutil.

Para evitar la propagación de este es fundamental promover por un lado, como parte del sistema educativo, el valor y el respeto de aquellos que no son como nosotros no sólo condenando el racismo y los prejuicios. Es imperativo fomentar la autocrítica a nivel personal, indagando, reconociendo y purgando nuestros propios prejuicios.

Cuando cursaba la secundaria, en algunas de mis clases había dos compañeros indígenas que para su mala suerte no hablaban bien el castellano. Para nosotros era normal burlarnos de ellos, de sus costumbres y, por su puesto, de su raza. Y como no? Si algunos de los maestros ponían el ejemplo.Si en los programas de televisión y radio siempre se presentaba,y se siguen presentando, a los indígenas como idiotas. El mero termino "indio" todavía es sinónimo de idiota, inferior, etc. Lo unico bueno de todo esto es que después aprendí a repudiar el racismo categóricamente.

Conbatir el antisemitismo y el racismo conlleva una desarrollar un convicción individual a su rechazo; evitando así la confusión de disturbador asedio de muchos demagogos y reforzando una reacción colectiva a esta necedad ideológica.

Saludos,
Carlos Gamboa

México siempre ha presumido de no ser racista, pero es un país que discrimina, incluyendo por cuestiones "raciales", etnicas, sociales, económica, políticas, etc. No debemos de tolerar esas manifestaciones, esos agentes del caos y del encono que se empeñan en polarizar a nuestra fanática y muy ignorante sociedad, que a la menor provocación es capaz de linchar a unos pobres agentes porque alguien les dijo que eran delicuentes y encima ver como las autoridades, se hacen de la vista gorda argumentando que con los usos y costumbres del pueblo, mejor no meterse. Es de miedo ver como la ignorancia gobierna a nuestro país y como la intolerancia tiene tierra fértil en México. No debemos tolerar el racismo y la discriminición. México necesita una verdadera revolución educativa.

Estoy en contra de las politicas del gobierno israelí en contra del pueblo palestino. Creo que merecen una muy severa crítica y la comunidad internacional debería actuar en consecuencia. Sin embargo es muy condenable los insultos racistas que ha recibido el buen León Krauze o cualquier otra persona por su condición étnica, nacional o preferencia sexual.

Estoy de acuerdo con Alex Borges, al igual que lo hizo Jorge Castañeda en su cuenta te twitter, deberías evidenciar o denunciar a los que han vomitado su antisemitismo a través de las redes sociales o en cualquier otro medio.

Un afectuoso saludo León.

Me parece muy triste todo lo que está pasando. Me pregunto que nos pasó en el camino. Pienso que antes no eramos así. Hemos ido coleccionando lo peor del mundo: mensos, gordos, viciosos, prepotentes, cinicos, mustios, fraudulentos y ahora hasta racistas (Lo que considero, por mucho, el peor estadio moral e intelectual de cualquier ser humano)

Hay cosas que no deben ser toleradas pero al parecer todo mundo está dispuesto a tolerar cualquier cosa con tal de beneficiarse o cuando menos de que sus mezquinos intereses no sean afectados.

León, cualquier muestra de intolerancia racial debe ser condenada. Tanto la versión antisemita como la antiindígena como la xenofóbica vs. "criollos" y "gachupines" son desafortunadamente comunes en este país, según su zona y cultura y todas ellas deplorables por sí mismas como actitudes, además de lo tristes que son las razones históricas por las que existen.

Sobre tu escrito, debo decir que tuve que pedir que alguien me explicara de qué hablabas porque ya no sigo tu twitter. Y me explicaron y ya puesto en contexto sólo puedo estar de acuerdo con tu posición.

A mi me parece que si la izquierda política reconocida no va a realizar autocrítica alguna, es del todo sano que alguien más lo haga. Sin embargo, creo que sería más efectivo que la hicieras sin ambajes en lugar de darle tantas vueltas al asunto y hacer un artículo de tintes más bien subterráneos y para "entendidos" (o seguidores de tu twitter). Algo como "el señor se llama así y asá, escribió esto y aquello y este y aquel políticos supuestamente tolerantes se hacen mensos en lugar de" ...etc. sería, en mi opinión, una forma más más efectiva de exhibir al intolerante frente a los suyos.

¿Y los que no tenemos nadie cerca que nos explique el contexto? Solo (y solo) leo, sin entender mucho. Saludos, don Alex.

Me sorprende su ataque de humildad, ¿Desde cuando ha sido para Ud. un obstáculo opinar sobre temas que desconoce parcial, totalmente o que simplemente no alcanza a comprender?

No me sorprende su comentario. Es más: me aburre. Es normal que escriba usted porque tiene acceso a una computadora e internet, pero evidentemente (no necesito decirlo) muy poco más que contribuir a la discusión. Con frecuencia nada.

Es cierto, es Ud. un aburrido, en cuanto a su "aporte" a las discusiones ¿cuándo ha contribuido de manera positiva? Todas sus intervenciones buscan de manera patética ridiculizar a su antagonista, ¿se siente generoso con esas aportaciones?

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