Del pop art al populismo

El arte contemporáneo toma del discurso social y moral recursos para que un conjunto de obras y objetos sin factura y sin inteligencia sean aceptados como arte. Con estas obras los artistas exhiben su intención de “crear conciencia” y se manifiestan solidarios con cualquier causa políticamente correcta, desde sus perspectivas más inocuas. Plantean denuncias que nunca ponen en riesgo al patrocinador: contaminación, consumismo, redes sociales, etcétera. Este activismo artístico ve en la explotación y exaltación del kitsch una forma de solidaridad para “cuestionar a la cultura dominante”, “resignificar a la cultura popular” y “dar visibilidad a expresiones marginales”. Utilizan taxis, figuritas de santos de plástico, anuncios de carnicerías, que fuera del museo son manifestaciones de escasa cultura, pero que apropiadas por un artista y dentro del museo, se legitiman, se revalúan y son arte. Es una actitud esencialmente demagógica, un remake del Pop art llevado al Populismo.

Esto soluciona varios problemas con una sola obra. Primero: permite que un artista sin iconografía, sin creación y sin ningún tipo de talento demostrable se apropie y parasite la fama, la aceptación, la presencia y el arraigo que tienen estas expresiones y objetos entre la gente para utilizar esa relevancia como obra. Segundo: el artista aprovecha la cuota social que las instituciones culturales y los museos deben aportar en sus exposiciones para demostrar que “tienen vocación inclusiva y de diversidad”. Tercero: le permite al Estado que nunca salde la deuda que tienen con la educación artística mediocre que imparten en la mayoría de las escuelas. No hace falta mejorar la educación. Basta con “reconocer y dar voz a todos los grupos sociales y sus expresiones”.

La crónica que hizo Carlos Monsiváis de la cultura popular, guiada por su capricho exhibicionista de llamar la atención con la exacerbación de su mal gusto, es el catálogo de expresiones que los artistas siguen hasta hoy. Monsiváis es el dictador estético de estos artistas que le deben un reconocimiento a la altura del kitsch que explotan. Deberían celebrar su Museo del Estanquillo como el recinto de arte contemporáneo más importante del país. El Doctor Lakra interviene fotos camp de mujeres; Carlos Amorales y Lourdes Grobet explotan a los luchadores; Betsabeé Romero recurre a la artesanía para turistas; se hacen instalaciones sonoras con música grupera. Sin la obsesión de Monsiváis de recolectar y clasificar el folklore y el kitsch, estos artistas nunca hubieran pensado en tomar esas cosas y hacerlas arte porque carecen de criterio discriminatorio.

Hay la misma miseria cultural populista en la manipulación que Teresa Margolles hace de lo que llama “la violencia”. Adopta el término con la ambigüedad relativista que impuso el gobierno de Calderón: el mal surgido espontáneamente para hacer “daño” al país. Expone tabloides amarillistas de Ciudad Juárez, fotografías de cadáveres robadas de los periódicos, joyas de utilería que “copian” el estilo de los narcotraficantes; y supuesta sangre y balas. Su escenografía mimetiza el discurso oficial, ridiculizando y banalizando la degradación social hasta convertirla en folklore. Esto para el Estado fue y sigue siendo increíblemente oportuno, ya que le ha permitido crear una falsa apertura a una crítica que evidentemente no existe. Es más fácil premiar y comprar una obra demagógica y sin arte que resolver el problema del narcotráfico y sus consecuencias.

En estas obras no hay solidaridad, ni creación de conciencia. Los artistas para legitimarse y entrar en el museo se adueñan de algo que carece de autoría pero que identifica a la masa. El Estado, igualmente oportunista y populista, les abre la puerta del museo y los nombra voceros de una masa a la que nunca ven ni atienden. Es un trabajo sucio que las dos partes hacen con gusto porque reditúa muchas ventajas: obras cotizadas en ferias, becas, bienales, premios y exposiciones en los mejores museos del país y del mundo.

Muera la inteligencia

El arte se mediocrizó con la declaración demagógica de Beuys de que el arte debería democratizarse para que cada hombre pudiera ser un artista. La única forma de que este arranque populista sea posible es que el arte carezca de oficio, talento, compromiso, importancia y que se reduzca a expresiones sin la menor dificultad. Crear arte es difícil, exige de tiempo y estudios. No es una promesa de éxito, se puede estudiar y trabajar sin llegar a crear una obra que pueda ser llamada arte. Lo que hizo Beuys no fue un acto democrático, su inclusión no fue creadora, fue destructiva, pasó por acabar al arte para dar una oportunidad a la mediocridad, que siempre es mayoría. La paradoja es que el arte no se masificó, simplemente excluyó al talento.

El arte contemporáneo, como lo conocemos hoy, surgió en las décadas de los sesenta y setenta, en una época de inquietudes sociales. La intención de democratizar al arte compró a miles de aspirantes a intelectuales y a críticos del sistema, y los llamó artistas. Se aceptó todo como arte para no contrariar, para apaciguar. Es la caridad populista que tranquiliza a la masa. Pero cuando se proclama que algo debe ser para todos, sucede que se queda en manos de un grupo. Y ese grupo decide de quién es ese privilegio. El arte ya no es de los artistas, es de los académicos, de las instituciones, ellos marcan el criterio estético. La obra entre más elemental es más manipulable. El arte contemporáneo, que engloba el performance, el video, las instalaciones, las obras neoconceptuales, hace de la baja factura el eje rector de su estilo y es aceptado en museos y galerías con una conmiseración tal que pareciera que ha muerto la inteligencia.

Las instituciones culturales y la Academia apoyan esta mediocridad como si se tratara de un acto humanitario. El Premio Turner se otorga a Martin Creed con una habitación en donde se prenden y se apagan las luces. dOCUMENTA 13 Kassel expone a un perro muriendo de hambre con las patas pintadas de rosa de Pierre Huyghe, hamacas colgadas de Apichatpong Weerasethakul y Chai Siri y una sesión de psicología charlatana para “curar la soledad y el miedo” de Pedro Reyes. Son la miseria intelectual, estética y ética que chantajea y exige lástima para ser apadrinada y legitimada. Las instituciones culturales estatales y privadas en un rapto de populismo conmiserativo se lanzan a apoyarlos con capital, burocracia intelectual y textos con intenciones filosóficas. El acto de llevar estas obras a bienales, de premiarlas y cotizarlas en precios estratosféricos encumbra a la inteligencia mutilada, a la mediocridad institucionalizada. ~

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Comentarios (26)

Mostrando 26 comentarios.

el arte cnteporaneo es el pañuelo gigante de los faltos de talento.. para limpiar sus lagrimas de desesperacion..y envolverse en su ego.. es cierto estamos en el siglo XXI y debemos quizas estar a la vanguardia pero el arte no es una moda,, es historia, emociones, creatividad,ingenio, pasion... el arte transmite no confunde ni disfraza la realidad..

Muy Ad hoc la imagen con el texto, supongo que es Joseph Beuys

Me parece que algunos de los comentarios que critican la intransigencia o la postura radical de Lésper, se situan en una posición similar pero en el polo opuesto, creo como algunos otros que aqui escribieron, que la diferencia de opiniones enriquece el tema a discutir.

 Hacía falta una voz potente y valiente que externara su opinión aunque se le lanzaran encima. Porsupuesto no estoy de acuerdo en todo lo que la crítica expone en sus artículos, pero me resulta interesante escucharla, y no se puede negar que invita a la discusión, provoca algo en el lector, para muestra estamos nosotros que nos hemos tomado el tiempo de responderle. Eso hace falta en nuestro medio cultural tan lleno de apatía y negligencia, que nos abramos al diálogo y a la crítica.

Es loable su opinión sobre los intocables artistas y literatos, pues no tenemos por qué comprarles todo lo que nos vendan, es por eso que me parece interesante escucharla hablar de Duchamp o Warhol, ¿quién se atreve a alzar el dedo contra esos semidioses que están dentro del famosísimo libro de la historia del arte? y por qué tiene que gustarnos el argumento de su obra?, en mi opinión este tipo de artistas estan justificados bajo su época, son necesarios para contrastar otras expresiones artísticas, como para ellos, los conceptuales fue necesario el trayecto tradicional del arte, creo que fue sano que se cuestionaran los límites del arte, pero no deberíamos de ser engañados por ocurrencias tomadas por la urgencia de no diluirse como "artistas", además me parece que el arte conceptual se encuentra más en manos de la filosofía que de la estética.

Siento como si el arte académico, los salones, los espacios oficiales, el arte aceptado actualmente, no por la sociedad porque ni lo entiende ni le gusta generalmente, sino por la seudo  comunidad artística estuviera acaparado por este tipo de manifestaciones, y como si las técnicas tradicionales aunque con contenido contemporaneo fueran marginadas, pero como todo esto es cíclico yo tengo la esperanza de  que cambie una vez más. Creo que el arte si debe engendrar compromiso.

lo más chistoso es que la gente que opina de esto no tiene ni  idea de lo que el arte es, no solo el contemporaneo, si a esto le llaman critica de arte es porque seguramente sus referencias no pasan de Dalí y Frida Kahlo, Avelina ya por favor lee algo más, algo que se haya publicado en el siglo XXi no hay rigor academico y todo es un simple berrinche de la autora. Por cierto Monsivais hizo muchisimo más por este país de lo que tu jamás haras por el.

Pues tal vez no llegará a hacer lo que Monsivais logró pero esta bien apuntar a la charlatanería, hoy en día es muy fácil hacer cualquier pendejada y decir que es arte contemporaneo, que es una expresion abstracta de un sentimiento puro, patrañas tras patrañas, el mundo del arte se llena de entes carentes de talento real, hace poco leía a un tal Edgar Castillo, citando este mismo articulo, en su columna de arte en el imagen, analizando mas la manera de expresarse de Avelina que en si el contenido de su idea, pronto me di cuenta que el tipo era uno de esos artistas, que cuelgan banderitas y apilan ladrillos, no creo en ningún momento caiga en el berrinche, su crítica precisa les duele a muchos, tal vez tu eres uno de ellos.

Esos artistas contemporaneos cabalgan en la cresta del Posmodernismo que TODO lo resuelve tontamente para parecer inteligente.

Seria chistoso si no se gastara el erario en estos chismes...

Leyeron Los reyes desnudos de La ternura caníbal de Enrique Serna?

Nadie puede hacer arte, solo yo, nadie puede intentar hacer arte si no es bajo los criterios que nosotros decimos, ay ay ay, nadie es inteligente, sólo yo.... a ver, todo artista usa cosas que ya existen para forjar su obra, tranforma conceptos... acéptenlo, el tiempo pasa, las cosas cambian, a que tipo de academia dices pertenecer? hasta el que pinta un árbol se esta apropiando de algo ya existente, el que hace un retrato se esta apropiando de algo ya existente? el que pinta un concepto lo hace sobre las ideas que tiene de cosas ya existentes  ¿quien puede decir que es arte y que no? ¿quien tiene ese poder? ¿quien puede decir quien es inteligente y quien no? para quienes trabajan? para el gobierno? entonces no es arte es barberismo.  para los críticos? entonces no es arte son ganas de gloria y fama, para la gente? entonces no es arte, la gente es idiota y no lo entiende. para si mismos? entonces no es arte porque no hay nadie a parte de ti mismo que piense que lo es, que patetico. 

Después de leer el artículo en la revista (de papel) tuve que entrar al sitio para dejar un mensaje y curiosear en los comentarios (si es que había alguno); además me puse a leer el blog de Avelina y pude constatar que es mi nueva heroina. ¡Albricias! Que bueno que alguien en este país señale de modo inclemente a los farsantes que, sin una pizca de inteligencia, roban con descaro el dinero de su crédula audiencia y de nuestro (aun más) ingenuo y complaciente gobierno.       

Esto es verdadera crítica de arte no como lo que hacia María Minera. Felicidades Letras Libres, excelente artículo. 

"De manera que frente a la transparencia ostensiva e isomórfica de la imagen-escena en la cultura de masas, se abriría un inmenso territorio ocupado por la imagen-laberinto, por aquella que no dice lo que muestra o lo que aparenta, pues ha nacido de una voluntad de ocultació n, de conceptualidad o de criptosimbolismo."_Román Gubern_Del bisonte a la realidad virtual_1996

En una sola idea Román Gubern expresa mayor sapiencia y profundidad sobre el carácter del arte contemporáneo que Avelina Savonarola Léper y su mediocre texto, falto de rigor académico como literario. En fin, por lo que se ve cualquiera publica en Letras Libres.

Cuánta ignorancia hay en este párrafo: "La crónica que hizo Carlos Monsiváis de la cultura popular, guiada por su capricho exhibicionista de llamar la atención con la exacerbación de su mal gusto, es el catálogo de expresiones que los artistas siguen hasta hoy. Monsiváis es el dictador estético de estos artistas que le deben un reconocimiento a la altura del kitsch que explotan. Deberían celebrar su Museo del Estanquillo como el recinto de arte contemporáneo más importante del país. El Doctor Lakra interviene fotos camp de mujeres; Carlos Amorales y Lourdes Grobet explotan a los luchadores; Betsabeé Romero recurre a la artesanía para turistas; se hacen instalaciones sonoras con música grupera. Sin la obsesión de Monsiváis de recolectar y clasificar el folklore y el kitsch, estos artistas nunca hubieran pensado en tomar esas cosas y hacerlas arte porque carecen de criterio discriminatorio."  Y así está todo. ¿Qué pasa en Letras Libres?

Creo que la autora tiene que afianzar su propia historia no sólo con el arte contemporáneo sino con el arte mismo. Es obvio que deja entre ver su lado intransigente sobre las expresiones culturales contemporáneas, en ese sentido su reflexión se convierte más como una carga moralista y de negación hacía las virtudes de una sociedad como en la que vivimos en la actualidad. Por cierto hay más personas que están interesadas en hacer "crítica de arte" de manera imparcial y sin convenciones.

Una joya, la cúspide de la mediocridad....

http://obturafotografos.com/categories/view-photo/8/20497

 

Excelente reflexión, creo que el arte contemporáneo es totalmente cuestionable desde su esencia hasta su ejecución, eso es lo padre el poner en jaque a aquellos que no pueden dar (a veces) una explicación de lo que quieren expresar, creo que el arte debe ser en general simple para un entendimiento masificado, si no ¿Para qué es el arte? ¿Para que no lo entendamos?

 

¡Saludos!

FELICIDADES A LA AUTORA DEL ARTICULO, GRACIAS POR
 AYUDAR A QUE LA GENTE ABRA LOS OJOS, AUNQUE LA GENTE RECHACE
 LA VERDAD ES MEJOR, ES MEJOR SABER LA VERDAD POR MAS CRUDA QUE SEA,
A VIVIR EN EL MUNDO DE LA IGNORANCIA, FELICIDADES A LA REVISTA,
ROD.

No coincido con afirmacione como esta aunque no soy fan de Monsiváis: "La crónica que hizo Carlos Monsiváis de la cultura popular, guiada por su capricho exhibicionista de llamar la atención con la exacerbación de su mal gusto, es el catálogo de expresiones que los artistas siguen hasta hoy. Monsiváis es el dictador estético de estos artistas que le deben un reconocimiento a la altura del kitsch que explotan. Deberían celebrar su Museo del Estanquillo como el recinto de arte contemporáneo más importante del país. El Doctor Lakra interviene fotos camp de mujeres; Carlos Amorales y Lourdes Grobet explotan a los luchadores; Betsabeé Romero recurre a la artesanía para turistas; se hacen instalaciones sonoras con música grupera. Sin la obsesión de Monsiváis de recolectar y clasificar el folklore y el kitsch, estos artistas nunca hubieran pensado en tomar esas cosas y hacerlas arte porque carecen de criterio discriminatorio." Esto es simplemente tonto (y así está todo el texto, lleno de generalizaciones y muy falto de una visión culta). Vean la selección que hizo para su programa de Milenio esta crítica inclemente: salvo cuatro o cinco, escogió gente de tercera fila y hasta de cuarta la esposa de un gobernador que es aficionada a la pintura. ¡Increíble! Demerita mucho a Letras Libres una colaborada de este nivel. Vaya: Hasta Duchamp sale mal parado.

Me gustró el artículo pero aquí lo delicado es saber, definir, escoger, seleccionar para exhibir y ¿quién tiene la palabra? ¿qui´pen tiene la razón o culáes son los criterios para aceptar o rechazar?. Es válido lo que dice el autor de este artículo, pero el "rechazado" debe saber por qué lo fué, y aceptarlo humildemente. Lo anterior, precisamente para evitar el populismo.

Que pena que Letras Libres de espacio a este tipo de personas.

Mas bien, que interesante que pueda haber diferentes puntos de vista en temas que muchos nos cuestionamos.

El problema no es su opinión, sino la forma. He aquí una elegante respuesta a esta señora:
http://www.arts-history.mx/blog/index.php/component/k2/item/844-el-extra...

Gracias por citar mi carta abierta a la Mtra. Lésper, apreciada Susana Noverificado. Siendo asunto binómico este extraño caso (la furia de una ciudadana versus las artes contemporáneas), ciertamente merece/requiere toda la atención posible.
No le quitaré el dedo al renglón pues le he dedicado 53 de mis 70 años a producir el tipo de obra que tanto acongoja a la Lésper sin que mi producción haya sido esta incorporada el mercado de arte.
Mi formación como artista fue larga y sigo formándome. Es todo abarcante e incluye extenuantes jornadas de estudios téoricos, filosóficos y de historia. Ejerzo el dibujo (con gusto y esmero), la estampa gráfica, la pintura y la escultura e incluyo la performa y la instalación.
No me avergüenza en lo mínimo decir que vivo de lo que le vendo no a coleccionistas sino a gente normal. Buena parte de mis ingresos la dedico a producir obra invendible. Es precisamente la que más ha sido descrita y comentada allende las fronteras de la capital de México, donde vive Léster. Y esta faena no puede ser descartada por una joven así como así, en detrimento del público a quien se dirije.
Ya lo dije: concuerdo con mucho de los problemas que toca Lésper, empero es tan inaceptable la grosera y lapidaria actitud con la que pontifica, como su desconocimiento de la historia del arte mundial a partir del fin del Expresionismo alemán...

 

A mi se me hace más grosería aceptar tanta estupidez en los museos, la manera de dirigirse hacia el arte contemporáne por parte de Lesper es muy asertiva, el arte es objetivo, la subjetividad que lo acompaña tiene que ver únicamente en la experiencia del espectador ante la obra, de como el simbolismo de ciertas formas de representación, color, forma, linea actuan ante la psique. En cuanto a la filosofía, el arte tiene que ver con la belleza, no con moralismos como los que Ehreberg deslinda en los espectadores que asistieron a esa exposición de la que escribe. El artista actúa conforme a un sentido estrictamente estilistico, su aportación corresponde a una integridad amoral vinculada a la belleza, es formal en el sentido que es expresada mediante disciplinas creadoras como el dibujo, pintura, gráfica y escultura; el "arte contemporáneo" o más bien el ready made no tiene que ver con la creación, no hay unicidad porque utiliza objetos prefabricados, el arte tiene inmerso el caracter de lo humano, ésa es la aportación del arte moderno. Considero que el arte conceptual actua encontra del arte y yo lo vinculo más bien al desgaste ideológico del materialismo, no propone ninguna experiencia estética, más bien desvirtúa la realidad y el papel del arte no es desvirtuar sino transgredir la realidad.

Es absurdo aferrarse en enaltecer lo precario del ready made, pues dichas manifestaciones antiartisticas poseen rangos de dispersión absolutista, no habrá evolución con ellos sino diseminación de ideas, una vereda fetichista sin sentido.

Que pena que Letras Libres de espacio a este tipo de personas.

Que libre que las personas tengan espacio, y las letras libertad.

Me encantó el artículo. Felicidades. Expresa a la perfección lo que yo venía sintiendo en relación con el arte, pero no sabía exactamente qué era. Muchas gracias.

Felicidades a la autora y a la revista por este artículo. 

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