Y en la casa, de pronto,
hay una habitación que falta,
que nadie encontrará porque no existe
aunque ayer mismo estaba ahí
y su puerta se abría sin cautelas,
con el aire de los automatismos.
Entrábamos y salíamos, así de fácil,
y el ritual de los encuentros
era un modo de hacernos más veraces,
como viejos actores. Ahora
buscamos esa habitación en sueños,
en el recuerdo infiel,
pero no está. La niebla
la borró de este mundo
y cuelga en el vacío de sí misma.
Nos descuidamos un instante
y no está,
cayó muy lejos,
al otro lado de esta voz.
Entrábamos y salíamos
sin darnos cuenta del peligro.
De pronto, entre nosotros,
la muerte se movió a placer,
sin señal de advertencia,
sin huella delatora:
casa tomada. ~
La nueva geometría catalana
¿Cómo interpreta la derrota del tripartito y la vuelta al poder de Convergència i Unió? Francesc de Carreras La derrota del tripartito…
Las manifestaciones del horror: Yo fui un hombre lobo adolescente
Los monstruos, en su deformidad implícita, encarnan la fragilidad humana, las anomalías de la carne y el espíritu, pero sobre todo del cuerpo. A diferencia de los fantasmas, los monstruos…
La ética protestante y el espíritu de lo woke
El fervor moral del progresismo contemporáneo debería entenderse como una herencia del evangelio protestante. Al centrarse en la disculpa pública y el privilegio blanco, los progresistas están…
Simone Weil: En los límites de la política
Ramón J. Sender decía que era difícil encontrar un héroe, un santo o un poeta, y que Simone Weil era las tres cosas a la vez. Fue también una de las filósofas más influyentes del siglo XX, una…
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES