Me levanté una bonita mañana
a sentir sonar el mundo.
Me puse a escribir con el oído
muy pegado hacia la mesa,
pero sólo pude escuchar
el quisquillar de las cucharas,
el susurro de las tazas, los dilemas de mi pan.
Entonces, puse mi oreja sobre el muro
y me dediqué a seguir el rojo de los cables
hasta la cobriza luz de un foco.
Encendí el apagador
para que la noche se fuera. Afuera
era una bonita mañana,
pero aun así prendí la luz
para que me vieran
para mandar señales como un faro:
cada dos segundos sí, cada dos segundos no.
Mandé señales al señor que pasaba:
Era el señor de la pala que alargaba su jornada en mi oído,
me arrastró hasta el sonido del traj, traj, traj,
de pronto un rin
y la pala que choca contra el piso:
rin, traj, traj, rin, traj, traj.
Era uno pero sonaba como tres.
Y yo me detuve a mirar esa música de manos
que entraba en mí como litros de sol
ahogándome en esa líquida mañana.
Dos poetas griegos
Antes de dormirtocan nuestra puerta las cosas del pasado.Apaga los rostros el tiempo.Lentamente se pone el sol resplandeciente de los ojosy se hace crucigramala trayectoria de una vida. ~ Son…
Jorge Luis Borges: Desayuno more geometrico
¿Contribuyó el laberinto racionalista de Spinoza a labrar algunos cuentos de Borges? En 1978, Enrique Krauze quiso someter esa conjetura al juicio del argentino. El resultado fue esta plática,…
Zadie Smith confinada. Escribir o hacer bizcochos
En 'Meditaciones' el foco va de lo público a lo íntimo, hay análisis rápidos de la gestión de la crisis, y retazos de una vida cotidiana que resulta ser tan rutinaria y caprichosa como la de…
Laura Ferrero y las Piscinas vacías
Un nuevo episodio de nuestro podcast dedicado a los autores emergentes hispanoamericanos.
RELACIONADAS
NOTAS AL PIE
AUTORES