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Las criptomonedas se han convertido en una nueva herramienta de guerra, pero no por mucho tiempo

En la actual guerra, tanto Rusia como Ucrania han usado las criptomonedas para sortear sanciones, dañar al adversario y obtener necesarios recursos. La escasa regulación de este modo de intercambio es su principal ventaja, pero no durará.
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La difícil relación de Rusia con las criptomonedas se ha complicado aún más durante la agresiva invasión a Ucrania. Iniciando 2022, Rusia avanzó una propuesta para prohibir el uso de criptomonedas en el país. No obstante, en febrero dio un giro completo al sugerir que su regulación podría ser mejor alternativa que prohibirlas completamente. La actitud vacilante del país hacia las criptomonedas muestra la manera en la que esta nueva tecnología potencia y al mismo tiempo amenaza los intereses gubernamentales predominantes. Según encuestas recientes, aunque las criptomonedas son casi tan populares como el oro entre los inversionistas rusos, la afinidad de los rusos por invertir en monedas digitales también representa riesgos en el sistema financiero que el Kremlin se resiste a tolerar. 

Sin embargo, los eventos recientes podrían presentar el caso más convincente del uso de las criptomonedas en los asuntos políticos rusos: como una nueva herramienta en la guerra convencional. Desde que inició la invasión a Ucrania el jueves 24 de febrero, desafiando décadas de normas de soberanía internacional, la criptomoneda ha desempeñado un papel importante para ambas partes en el conflicto, e incluso para los que no participan. Si bien la guerra se ha librado principalmente a través de tecnologías convencionales (tanques, misiles y tropas en tierra), las criptomonedas han desempeñado un papel cada vez más fundamental y no violento en la guerra. Las criptomonedas han servido como una nueva medida para la defensa ucraniana; como una vía de escape para Rusia mientras navega por las aplastantes sanciones de Occidente; o incluso como una herramienta para que quienes no participan en la guerra apoyen a Ucrania en el conflicto. Pero estas nuevas interacciones entre el dinero y la guerra probablemente sean temporales.

En primer lugar, las criptomonedas han proporcionado nuevas formas para que Rusia evada la principal respuesta mundial a su ataque: las sanciones. Muchos comentaristas argumentan que es probable que el país haya estado desarrollando una estrategia de este tipo durante los años transcurridos desde que invadió Crimea. Las personas y las empresas objeto de las sanciones pueden simplemente mover sus fondos a través de redes criptográficas, que siguen siendo más difíciles de monitorear y controlar por los gobiernos, particularmente a través de las fronteras. Sin embargo, vale la pena señalar que esta estrategia, aparentemente simple, sigue estando plagada de dificultades. De hecho, Rusia puede estar mucho mejor si continúa con sus esfuerzos para desarrollar una red financiera alterna que evite SWIFT (que es la red financiera interbancaria global utilizada para imponer sanciones). Pero, dad la magnitud de la riqueza que Rusia guarda en forma de criptomonedas, es muy probable que el dinero digital desempeñe un papel importante en las futuras sanciones contra el país.

Más allá de esto, la criptomoneda proporciona nuevos vectores de ataque para que la defensa ucraniana devuelva el golpe a Rusia. Al reconocer la posibilidad de que los rusos evadan las sanciones a través de las criptomonedas, los funcionarios ucranianos han solicitado públicamente información sobre las carteras de criptomonedas de los políticos rusos para monitorear, publicitar y potencialmente interceptar estos intentos de evadir las intervenciones no violentas de Occidente. Dos días después del inicio del conflicto armado, el viceprimer ministro Mykhailo Fedorov envió un tuit ofreciendo recompensas por cualquier información. El esfuerzo refleja no solo las impresionantes capacidades del “ejército de TI” de Ucrania, que continúa creciendo, sino también las vulnerabilidades que Rusia enfrenta en sus esfuerzos por utilizar esta tecnología como una vía de escape del castigo global por sus acciones ilegítimas.

Sin embargo, la estrategia de defensa de las criptomonedas de Ucrania no se detiene con un llamado a las armas a los hackers. El país también solicitó que los principales sitios de intercambios de criptomonedas congelen todas las carteras asociadas con usuarios rusos. Fedorov incluso afirmó que era crucial “congelar no solo las direcciones vinculadas a los políticos rusos y bielorrusos, sino también sabotear a los usuarios comunes”, una sugerencia que provocó respuestas mixtas entre los usuarios de sitios de criptomonedas. Los operadores de sitios de intercambios de cripto ahora están en posiciones de poder sobre el rol del dinero digital en la guerra actual. Si bien una gran parte de estos sitios de intercambios han comenzado a congelar las carteras de criptomonedas rusas en sus redes, algunos se han mostrado reacios y han limitado sus esfuerzos al mínimo necesario para cumplir con las sanciones. Este acontecimiento puede ser uno de los puntos de incertidumbre más significativos en torno al caso del uso de las criptomonedas en la guerra, ya que destaca la naturaleza extremadamente joven y poco regulada del mercado de divisas digitales, al igual que el enorme poder que estas circunstancias otorgan a un pequeño puñado de grandes dueños de negocios.

Finalmente, el dinero digital también ha provisto una nueva vía para que las personas fuera del conflicto armado apoyen a Ucrania. En los primeros días de la guerra, pequeños grupos de la comunidad de criptomonedas comenzaron a organizarse para enviar donaciones de moneda digital en apoyo de la defensa de Ucrania. Desde que el presidente del país solicitó abiertamente “criptodonaciones” a una dirección pública de cartera, en cuestión de días el esfuerzo de recaudación de fondos ha acumulado más de 22 millones en apoyo financiero para la defensa. Si bien estas cifras palidecen en comparación con los miles de millones de dólares en el presupuesto de defensa de Ucrania y las magnitudes de financiamiento que Rusia tiene a su disposición, la rápida acumulación de apoyo financiero para la defensa ha proporcionado un caso de uso convincente para el papel de las criptomonedas como una intervención no violenta en guerras convencionales de aquellos que no participan directamente. 

Si bien las criptomonedas han ayudado a ambas partes en el conflicto actual, se puede decir que la defensa ucraniana se ha beneficiado más que Rusia del nuevo papel del dinero digital en la guerra, al menos por ahora. Estos acontecimientos se deben a dos causas únicas que dan forma a las lecciones que podemos aprender de los ejemplos de hoy en día. Por un lado, la tecnología única de las criptomonedas ha preparado el terreno para estas nuevas y creativas aplicaciones del dinero digital en los conflictos entre Estados, especialmente la liquidación rápida de pagos, que son más difíciles de monitorear y controlar para los gobiernos. Por otro lado, la mayoría de estos eventos se deben a la naturaleza extremadamente temprana de los criptomercados. Las promesas tecnológicas de la moneda digital solo están aprovechando la atención de este momento porque existen pocas o ninguna regla vinculante sobre cómo se mueve el dinero a través de las redes de criptomonedas y, particularmente, cómo cruza las fronteras.

En este sentido, la capacidad del dinero digital para tener un impacto en la guerra es realmente un síntoma de falta de regulación, que probablemente no continúe después de los casos descritos en el conflicto actual. Cuando la guerra termine, es probable que veamos a los países centrar su atención en regular las criptomonedas de manera más amplia, especialmente, porque muchos gobiernos ya están trabajando para desarrollar sus propias monedas digitales. También es probable que nos acerquemos al final de la fase salvaje del mercado de criptomonedas, para marcar el inicio de una era de conflicto de moneda digital que puede abrir nuevas puertas para la criptomoneda en la política global.

Si bien el papel novedoso del dinero digital en los conflictos convencionales es impresionante, e incluso representa un interesante conjunto de medidas no violentas, el futuro de esta dinámica es altamente incierto. Algunos países pueden apreciar, o incluso disfrutar, la militarización del dinero digital para objetivos geopolíticos. Sin embargo, una mayor integración de la criptomoneda en el conflicto global solo pone en peligro las oportunidades potenciales que ofrece el dinero digital y amplía significativamente los grandes riesgos asociados con estos instrumentos. En este sentido, la intersección actual de las criptomonedas y la guerra requiere una reflexión cuidadosa sobre si los países quieren permitir que esta relación continúe y de qué manera, una decisión que requerirá coordinación global. Después de un largo período de eludir el liderazgo diplomático, Estados Unidos enfrenta una oportunidad única para restaurar y actualizar su diplomacia económica liderando este tema, antes de que otros establezcan estándares más peligrosos.

Este artículo es publicado gracias a una colaboración de Letras Libres con Future Tense, una asociación de Slate, New America y Arizona State University que examina las tecnologías emergentes, las políticas públicas y la sociedad.


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