narendra modi

Silicon Valley pensó que su futuro estaba en India. Ya no.

En los años 2000, las grandes empresas digitales vieron en la India un terreno fértil para su expansión. Ahora se enfrentan a un régimen cada vez más autoritario, que quiere un control cada vez más estricto sobre la difusión de información.
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Este artículo forma parte del Free Speech Project (Proyecto Libertad de Expresión), una colaboración entre Future Tense y el Tech, Law, & Security Program del Washington College of Law de la American University, en el cual se analiza la forma en que la tecnología está influyendo sobre lo que pensamos acerca de la expresión.

 

El 3 de junio, Google tuvo que disculparse con Karnataka, un estado en India, porque el kannada, idioma principal del estado, aparecía en un lugar prominente en los resultados de la búsqueda de “el idioma más feo de India”. Mientras que el buscador trabajaba para resolver el problema, el ministro del estado para bosques, kannada y cultura, Arvind Limbavali, amenazó con tomar acciones legales. En el curso de la misma semana, Limbavali le exigió una disculpa a Amazon en Canadá por colocar un bikini con una bandera de Karnataka a la venta. Ante la falta de respuesta de Amazon, Limbavali declaró que también tomaría acciones legales en contra de la plataforma de comercio electrónico.

Estos incidentes ocurrieron en un momento terrible para Google y Amazon. A lo largo de este año, el gobierno ultraconservador de India ha amenazado constantemente a las grandes compañías tecnológicas, a un nivel al que no se había atrevido antes.

El 1 de febrero, en respuesta a las protestas masivas de los agricultores, así como a una manifestación que se tornó violenta en contra del gobierno y de la policía en el Día de la República, la administración le pidió a Twitter que eliminara 1,100 cuentas y publicaciones que, según afirmaba, estaban difundiendo desinformación. Twitter inicialmente se resistió, limitándose a ocultar algunas cuentas, hasta que sus empleados en India fueron amenazados con cárcel. Después de eso, Twitter prohibió permanentemente más de 500 cuentas y ocultó otras de la vista de los indios. Poco después, el gobierno tomó el asunto en sus propias manos y cerró el acceso al internet en las áreas donde se reunían los agricultores que protestaban.

Días más tarde, el Ministerio de Electrónica y Tecnología de la Información de la India implementó nuevas reglas para las empresas de medios sociales y digitales, obligándolas a 1) revelar, a solicitud del gobierno, las identidades de los autores de tweets e incluso mensajes anónimos cifrados; 2) revelar detalles sobre cómo y dónde se publican ciertas publicaciones y videos; y 3) contratar a personas que residan en India para puestos especiales, con el fin de garantizar que las empresas se mantengan en contacto con las agencias gubernamentales que aplican la ley, resuelvan las quejas y cumplan con las nuevas reglas. CNN reportó que el gobierno dijo que las nuevas regulaciones “ayudarían a proteger la seguridad nacional, mantener el orden público y reducir la delincuencia”, aunque “las empresas de tecnología dicen que las reglas son incompatibles con los principios democráticos“.

El ministerio otorgó a las “principales” plataformas sociales, definidas como redes sociales con más de 5 millones de usuarios habituales, un plazo de tres meses, hasta el 25 de mayo, para seguir estas órdenes, bajo el riesgo de ser completamente proscritas en India si no lo hacían. Mientras tanto, las empresas de redes sociales parecían cooperar con India. A fines de abril, el gobierno del país pidió a Facebook, Instagram y Twitter que eliminaran más de 100 publicaciones, 52 de ellas en Twitter, de políticos, actores y otras figuras destacadas que criticaron la pésima respuesta del gobierno a la pandemia. Twitter restringió los tweets para que solamente los usuarios indios no pudieran verlos. Facebook ocultó publicaciones que contenían el hashtag #ResignModi –en referencia al primer ministro de la India, Narendra Modi– dentro de la India, para reestablecerlas pocas horas más tarde. (Un vocero de Facebook declaró a BuzzFeed News: “bloqueamos temporalmente este hashtag por error y no porque el gobierno indio nos lo pidiera”). Pero Facebook, Instagram y YouTube eliminaron publicaciones que atacaban a la administración Modi, según varios informes. Además, BloombergQuint informó que, cuando los indios recurrieron a las redes sociales para pedir ayuda en medio de la catástrofe de la covid-19, los grupos que proporcionaban recursos por medio de aplicaciones de mensajería como Telegram, WhatsApp y Discord fueron amenazados por la policía y posteriormente se disolvieron.

Un mes después, cuando se acercaba la fecha límite para las nuevas reglas del ministerio de tecnologías de la información, estallaron más enfrentamientos. A partir del 21 de mayo, Twitter comenzó a colocar una etiqueta de “medios manipulados” –que denota, según la empresa, los tweets que contienen materiales “engañosamente alterados” con el potencial de causar daño– a los tweets de políticos del partido gobernante de India, el reaccionario Bharatiya Janata. Este partido reclamaba que los miembros del opositor Partido del Congreso había creado un “kit de herramientas” para socavar la respuesta covid-19 del gobierno. (Un sitio web de verificación de datos de la India descubrió que el documento que los funcionarios del BJP estaban compartiendo para respaldar esta afirmación era falsificado. India se quejó con Twitter que la etiqueta se aplicó “de manera perjudicial“, pidió al sitio que eliminara las etiquetas (lo que todavía no ha hecho), y también solicitó que removiera las publicaciones que se refieren a la llamada variante india del coronavirus. Cuando la plataforma tampoco actuó, la policía allanó las oficinas de Twitter India en Nueva Delhi y Gurugram (estas última fuer cerrad permanentemente) para notificar formalmente la investigación del gobierno sobre las publicaciones de “medios manipulados”.

El día después de las redadas fue el 25 de mayo, la fecha límite para que las empresas de tecnología cumplieran con las nuevas reglas indias. En ese momento, ninguna plataforma, además del competidor de Twitter con sede en India, Koo, había seguido las órdenes. Sin embargo, no hubo cierres; de hecho, al día siguiente, WhatsApp demandó al gobierno indio en el Tribunal Superior de Delhi para bloquear la aplicación de las nuevas reglas. (El ministerio de tecnologías de la información calificó la demanda como “desafortunada”). El mismo día, Google y Facebook (que es propietario de WhatsApp) declararon su intención de trabajar para lograr el cumplimiento, incluso cuando afirmaron estar discutiendo más preocupaciones sobre las reglas con el gobierno de la India. El 27 de mayo, el equipo de Política Pública Global de Twitter declaró que el sitio web “se esforzaría por cumplir con la ley vigente en India”, pero también señaló los “eventos recientes relacionados con nuestros empleados en India y la posible amenaza a la libertad de expresión de las personas a las que servimos”, condenó las redadas policiales como “tácticas de intimidación” y proclamó que la plataforma “abogará por cambios en los elementos de estas regulaciones que inhiben la conversación pública, libre y abierta “.

Para el 1 de junio, India le había dado a Twitter otras tres semanas para cumplir plenamente con sus pautas. Y, para la segunda semana de junio, parecía que Twitter cedía a las demandas del gobierno. TechCrunch informó el 7 de junio que, por solicitud del gobierno, la red social había ocultado a la vista del público en India cuatro cuentas que habían criticado al primer ministro Narendra Modi. Pero, según el medio británico de tecnología The Register, el gobierno también envió a Twitter una carta dando una “advertencia final” durante la semana del 7 de junio, exigiendo que siga las reglas, después de que se reveló que algunos de los funcionarios designados por Twitter para el cumplimiento de las reglas no tenían su base en las oficinas de la empresa en India.

La censura de los medios de comunicación era común en India décadas antes de que internet llegara a sus fronteras, y la censura de las redes sociales es anterior al gobierno de Narendra Modi. Sin embargo, ambos han aumentado significativamente desde que el demagogo fue elegido primer ministro en 2014. Se puede identificar esto, en parte, a través de las tasas de apagones de internet regionales y locales: el Software Freedom Law Center de la India, que realiza un seguimiento de estos apagones, muestra que el país sólo vio tres en 2012, cinco en 2013 y seis en 2014. Luego aumentaron: 14 en 2015, 31 en 2016, 79 en 2017, 134 en 2018. El número se redujo a 106 en 2019, pero aumentó nuevamente a 129 en 2020. La unidad de transparencia de Twitter también tiene un gráfico sorprendente que muestra que el número de solicitudes de información a Twitter del gobierno indio aumentó exponencialmente durante la última década, de solo 19 solicitudes totales en 2012-13 a 2,613 solicitudes solo en la primera mitad de 2020.

Alguna vez tuvo un obvio sentido de negocios que las grandes empresas de tecnología se centraran en India. Cuando las empresas digitales se expandieron a audiencias internacionales a lo largo de la década de 2000, encontraron un receptor perfecto en el subcontinente asiático: una nación capitalista cada vez más en línea, con mil millones de personas, lista para recibir negocios extranjeros, exportar sus propios trabajadores tecnológicos expertos a otras naciones, unirse a foros virtuales para conectarse con el mundo y complementar las tradiciones históricas de argumentación, democracia y buena voluntad del sur de Asia.

Modi, quien fue aclamado en su primera elección como el primer “primer ministro de redes sociales de la India” por el conocimiento digital de su equipo de campaña, aprovechó esta experiencia para convertirse en el favorito de Silicon Valley de una manera que los líderes indios anteriores nunca lo hicieron. Su campaña “India digital” (cuyo sitio web, dicho sea de paso, tiene un diseño bastante horrible) fue elogiado por varios directores ejecutivos de empresas importantes de tecnología por su objetivo de convertir la India en una utopía de innovación tecnológica. El primer ministro visitó corporaciones con sede en California y celebró eventos públicos y privados con ejecutivos de Facebook, Twitter, Apple y Tesla. Los inversionistas se volvieron locos por las nuevas startups de la India. El director fundador de Twitter India se unió a la compañía en 2012 con la esperanza de que la plataforma ayudara a fortalecer la democracia en el país. Alguna vez pudo haber parecido que India, que ya tenía su propio “Silicon Valley” para la innovación tecnológica en la ciudad de Bangalore, se convertiría tanto en uno de los principales impulsores como en uno de los mayores beneficiarios de un mundo interconectado.

Pero esto se desmoronó rápidamente y, para los ejecutivos de tecnología, apoyar a una figura ya notoria como Modi se volvió un trato cada vez menos tentador. En 2016, India bloqueó la iniciativa “Free Basics” de Facebook, un intento de la empresa por ofrecer acceso gratuito a internet a través de una red de sitios aprobados por Facebook, por temor a que el programa hubiera creado niveles injustos para el acceso a internet. Ese mismo año, Amazon se vio desfavorecida por el gobierno de la India, ya que intentó perforar el mercado de comercio electrónico del subcontinente y competir con las empresas nativas de la India en el sector.

Mucho más preocupantes fueron los relatos del impacto social. También en 2016, varios denunciantes de las campañas de BJP de 2014 hablaron públicamente sobre el tipo de trabajo que dijeron haber hecho para las “células de TI” del partido, es decir, esfuerzos coordinados para identificar y molestar a los oponentes del BJP en varias plataformas sociales, difundir información errónea y contrarrestar y eliminar la crítica a Modi y su hermandad ideológica. Se reportó un número cada vez mayor de llamados a la violencia multitudinaria y de desinformación desenfrenada que se extendió por WhatsApp, que continuaron durante las elecciones de 2019, las cuales Modi y el BJP ganaron con amplios márgenes. Ese año, cuando la empresa china TikTok se volvió mega popular en India, un tribunal local prohibió la aplicación por propagar contenido “ilícito”. Poco después, la prohibición se revirtió, solo para ser restablecida por el gobierno nacional en el verano de 2020 en represalia contra China tras los acalorados enfrentamientos fronterizos.

Vale la pena señalar, como escribí cuando la segunda prohibición de TikTok en la India se reinstauró (sigue en vigor), que la aplicación se había convertido en un escenario fácil de usar para que los ciudadanos conscientes pudieran contrarrestar la censura de los medios de comunicación, difundir las protestas y dar voz a los indios de diferentes castas, identificaciones sexuales, de género y etnias, muchos de los cuales se encontraron bajo el ataque del gobierno nacionalista hindú del BJP. Hablando de esa misma administración: en 2020, el Wall Street Journal informó que el entonces director de Facebook de India se opuso a aplicar las reglas de discurso de odio de la compañía a políticos del BJP que utilizaban una retórica islamófoba en línea. Y el New York Times informó que los trabajadores indios adinerados que emigraron a Estados Unidos para trabajar para empresas de Silicon Valley a menudo perpetúan los mismos sistemas de discriminación de castas tan extendidos en las regiones fundamentalistas hindúes de la India.

Ninguna de las grandes empresas de tecnología ha optado todavía por irse de la India o boicotear al gobierno en respuesta a este creciente enfrentamiento. De hecho, algunas todavía están invirtiendo miles de millones en la nación. Pero quizá sea solo cuestión de tiempo antes de que las diferencias se vuelvan demasiado marcadas como para ignorarlas. Los empleados de Facebook, según el Times, están frustrados con la empresa por su manejo de la situación política de la India. Los empleados de Twitter en India siguen preocupados por sus vidas. India está actualmente impulsando su propia aplicación similar a Twitter, llamada Koo, para alejar a su población de la plataforma estadounidense y sus reglas. (Como ha informado el escritor de tecnología Pranav Dixit, Koo, utilizada con frecuencia por los políticos de BJP, está saturada de discursos de odio). Esto se suma a los intentos de India de crear sus propios competidores nacionales de TikTok y hacer que los indios usen las aplicaciones locales, que solo responden al gobierno indio, y a ningún otro país o autoridad.

La India que tanto amó Silicon Valley se ha vuelto un país diferente: un régimen cada vez más autoritario que quiere un control aún más estricto sobre la difusión de información. Una India que no solo está dispuesta a intimidar a las mismas empresas a las que alguna vez acogió, con el fin de reafirmar su control, sino que también está tratando de crear su propia esfera paralela de redes sociales como moneda de cambio para Silicon Valley: o juegas con nuestras reglas, o no te necesitamos.

 

Este artículo es publicado gracias a una colaboración de Letras Libres con Future Tense, un proyecto de SlateNew America, y Arizona State University.

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