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Louis CK en Madrid

No es solo uno de los cómicos más famosos, también es de los más prolíficos. El principal activo de Louis CK es que su humor no pretende complacer a sus fans, sino incomodarlos.
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En la Plaza de Tirso de Molina, corazón del Madrid más castizo, cientos de personas se amontonaban a las puertas del Nuevo Apolo para ver a Louis CK. El cómico estadounidense está de gira por Europa y su excepcionalidad la hace evidente el propio acontecimiento: un cómico americano que no se limita a las plazas seguras –Reino Unido, Holanda, Escandinavia– sino que se atreve a programar bolos en el Sur de Europa. 

Considerado uno de los mejores cómicos contemporáneos, para muchos resulta imposible desligar el nombre de Louis de las acusaciones de  “conducta sexual inapropiada” que denunciaron varias mujeres en prensa en 2017 y que él no tardó en admitir. Estas acusaciones provocaron que se cancelara la distribución de su película I love you, Daddy y que se interrumpiera la gira que tenía en marcha. Apareció de nuevo en 2018 y volvió a la carretera el año siguiente. Su gira de regreso provocó indignación en la órbita del movimiento #MeToo, que todavía considera que Louis no ha purgado sus pecados. Pese a la polémica, Louis ha seguido produciendo: en 2020 estrenó el especial Sincerely, Louis CK y a finales de 2021 Sorry. Y parece evidente que sus seguidores no renunciarán a la felicidad que les procura su ingenio. 

Louis no es solo uno de los cómicos más famosos, también es de los más prolíficos. Estrenó un especial hace apenas tres meses y, sin embargo, el martes regaló más de sesenta minutos de material inédito. El principal activo de Louis CK es que su humor no pretende complacer a sus fans, sino incomodarlos. Encuentra el humor en la escatología fisiológica y moral que avergüenzan a la sociedad. Pero el humor va más allá del texto; Louis ha creado un personaje escénico amable y divertido con el que sus seguidores están familiarizados. Por eso no necesita un chiste brillante para hacerlos reír. 

Comenzó el show hablando español con acento mexicano y leyendo una noticia del diario El Mundo sobre el rey emérito. La magia de ese bit está en idearla; en la pura performance de un personaje escénico que conocemos. Después, Louis –como antes sus tres teloneros– se introdujo por parajes más frondosos. No es su intención reafirmar a nadie en sus sesgos. No hizo chistes sobre Trump, aunque sí habló de Ucrania. Era consciente de que el tema era demasiado reciente y se apresuró a decir que la fórmula “comedia = tragedia + tiempo” era una receta para un guiso, pero él hacía ceviche; humor fresco e inmediato. 

Uno de los segmentos más aplaudidos comenzaba así: “No os parece que hay cosas que suenan racistas, pero también suenan correctas” y no desvelo cómo acaba. Criticó a las chicas jóvenes y guapas que cantan canciones tristes (“nunca te has sentido sola, aunque ya te llegará”), narró el calvario y crucifixión de Jesús con énfasis en el ladrón impenitente, crucificado junto a él: “Es mi personaje favorito de la Biblia”, dijo, “un tipo que incluso clavado a una cruz quiere vacilar a Jesús. ¿Tú no eras el hijo de Dios?”

El texto estaba menos pulido que el de sus espectáculos grabados. Y así debe ser: el material grabado no debe volver al escenario. Las actuaciones necesitan texto vivo, interpretado con la imprecisión y la frescura de las primeras veces. Eso trajo Louis CK a Madrid: frescura, incorrección, talento y muchas risas. Confiemos en que no terminó de leer el periódico en el camerino y se animará a volver. 

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