Vistazo a la semana

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El domingo murió Maurice Jarre, compositor que se hiciera famoso por su trabajo en las películas Lawrence de Arabia y Doctor Zhivago. Dirigidas estas por David Lean, Jarre fue el encargado de imprimir en los paisajes esa tonalidad emocional que ambas películas destilan: a la vez grandiosa e íntima. El semanario Time publica su obituario.

La revista Foreign Policy nombró a México y a Pakistán entre los países en riesgo de convertirse en “estados fallidos”. Ahora, en el sitio web de la publicación, publican un repaso detallado de los diferentes actores en el drama paquistaní. Escrita con cierto humor, esta guía para evitar tropiezos al momento de referirse a al posible “estado fallido”, demuestra que uno de los obstáculos, si no el principal, al lidiar con Pakistán es el desconocimiento. Además, la misma revista dedica uno de sus reportajes fotográficos a los desplazados y los menesterosos en aquel país.

Esta semana aparece un artículo muy interesante en The Economist. Tiene que ver con Francia y su política pública. En un intento por “medir la diversidad”, el gobierno francés ha dado lugar a una discusión intensa sobre la manera de mirar a la ciudadanía: el plan de recabar estadísticas sobre los orígenes étnicos y raciales de sus pobladores –algo que está prohibido por ley hasta ahora– se ha topado con la resistencia de grupos de derechos civiles, políticos e intelectuales.

Esta semana comienza la cumbre del G-20 en Londres. Muchos comentaristas dicen que será ahí donde se decida la futura estrategia para paliar la crisis económica. Otros, menos crédulos, reparan en que será sólo un día de conversaciones y en realidad no habrá más que un pronunciamiento conjunto escrito en un lenguaje cuidado en demasía. La revista alemana Der Spiegel presenta en su sitio de internet un muy completo análisis de lo que se puede esperar de esta reunión. Acerca de la misma cumbre, The New Statesman, hace un listado de las demandas con las que arribarán a la reunión los distintos países.

En la revista Wired, un perfil del matemático David X. Li y de su invento: una fórmula que, a la larga, jugó un papel decisivo en la debacle bursátil de finales del año pasado. En sintonía con el texto de Wired, la New York Magazine presenta, como artículo de portada, una crónica firmada por Michael Osinski, uno de los creadores de software que revolucionó el mercado hipotecario facilitando el escándalo de los subprimes. Osinski hace un recuento de sus éxitos en Wall Street y, desde su apacible retiro, reconoce su parte de responsabilidad.

A contrapelo de la sensibilidad más actual, el escritor Alain de Botton, hace, en las páginas de The New Statesman, un elogio de cierta clase de contemplación. La que le interesa celebrar no es la que practican quienes admiran a las aves o a las constelaciones, sino quienes están dispuestos a descubrir lo bello en los componentes menos gratos de la vida cotidiana: los elementos que dan forma al mundo laboral. Y en la revista dominical del New York Times, un artículo extenso sobre una de las maneras más efectivas y penadas de la protesta civil: la evasión de impuestos.

A propósito de una exposición celebrada en Madrid, el Babelia publica un perfil de Antonin Artaud, repasando los momentos más sórdidos de su célebre malditismo. Por su parte, The Sunday Times difunde algunos datos interesantes sobre el archivo personal the T. S. Eliot; etre ellos, la explicación que el poeta dio, como editor de Faber and Faber, para rechazar el manuscrito de Rebelión en la granja, de George Orwell. Otro perfil, este del novelista Ian McEwan, lo retrata como un apasionado seguidor de los descubrimientos científicos y desvela algunas claves detrás de su narrativa, en The New Yorker.

En 1925, Percy Harrison Fawcett, convencido de la existencia de una ciudad perdida llamada Z, se internó en la selva amazónica para desaparecer misteriosamente, fraguando el mito del último de los grandes exploradores ingleses. The Nation publica la historia de este aventrurero y sus múltiples seguidores.

La fiebre de Facebook ha contagiado a todo el mundo, casi. Uno de los últimos detractores, irónico y contundente, argumenta contra el coloso social de internet en este divertido texto del Weekly Standard.

– La redacción

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