Chiapas, la otra bibliografía

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Sobre los indígenas de Chiapas y sobre el zapatismo se han escrito y publicado decenas y decenas de libros, casi todos ellos con propósitos propagandísticos (a favor de uno u otro bando). Estos libros —hechos apresuradamente, tras breves estancias en Chiapas, y en los que abundan los lugares comunes simplistas, los estereotipos reduccionistas, los análisis políticamente correctos y los datos erróneos, falsos o de plano inventados— han tenido un éxito sorprendente y han creado una imagen de los indígenas de Chiapas que guarda escasa relación con la realidad.
     Uno podría suponer que el éxito de estos libros se debe a que no existían estudios serios y rigurosos sobre este estado de la República Mexicana, lo que habría dejado el campo libre a los periodistas "comprometidos", a los ideólogos en busca de una nueva causa política tras la caída del Muro de Berlín y a los oportunistas de todo pelaje. Nada más falso. En los últimos veinte años se han escrito y publicado una gran cantidad de investigaciones sobre Chiapas en general y sobre sus regiones indígenas en particular, muchas de ellas de lo más originales y novedosas.
     Para producir estos trabajos, la actual generación de estudiosos de Chiapas ha tenido que enfrentar una compleja y heterogénea tradición de investigaciones antropológicas ante la que han tenido que definirse críticamente. En efecto, terminada la Revolución Mexicana Los Altos de Chiapas —caracterizados por su relativo aislamiento y por la presencia de una población que en su gran mayoría hablaba lenguas mayances— fueron considerados como un laboratorio social privilegiado para estudiar la supuesta supervivencia de sociedades prehispánicas y como el ejemplo más dramático de lo que empezaba a denominarse el "problema indígena" de México. Así, antropólogos culturalistas (por lo general norteamericanos) en busca de "auténticos" indígenas que pudieran testimoniar de las prácticas y creencias de la esplendorosa civilización maya; y antropólogos reformadores sociales (mexicanos casi todos ellos) que pretendían "integrar" a los indígenas a la cultura nacional y permitirles así beneficiarse de los logros sociales de la Revolución Mexicana y terminar con su aislamiento, marginación y pobreza, se volcaron a estudiar la región de Los Altos. A pesar de lo que podría pensarse, no se dio una oposición entre ambas corrientes, sino que se complementaron. Los antropólogos reformistas habían sido formados en la antropología cultural norteamericana y desde los cargos que ocupaban en las instituciones indigenistas promovieron la realización de investigaciones académicas. Esperaban que, conociendo a pro-fundidad la cultura de los indígenas, lograrían transformarla y suprimir aquellos rasgos que, a su juicio, impedían que los hablantes de lenguas mesoamericanas pudieran alcanzar el desarrollo económico y la plena incorporación al México moderno. A partir de estos supuestos, se llevaron a cabo grandes proyectos colectivos de investigación antropológica en Chiapas, casi siempre limitados a la región de Los Altos. Los más importantes fueron el coordinado por Alfonso Villa Rojas y Sol Tax (1942-1944); el de la Universidad de Chicago —encabezado por Norman McQuown y Julian Pitt-Rivers— (1956-1961); y finalmente el más duradero de todos, el de la Universidad de Harvard, dirigido por Evon Z. Vogt (1957-1977).
     Tras la crisis política y social de 1968, llegó a Chiapas una nueva generación de investigadores, muy marcados por el movimiento estudiantil y la feroz y sangrienta represión de que fue objeto. Estos investigadores —influenciados por el marxismo y con una actitud muy crítica ante la política indigenista y corporativa del Estado mexicano y, a veces, animados de ideales revolucionarios— criticaron los estudios de comunidad e insistieron en que había que estudiar a los indígenas en su contexto regional, nacional e incluso internacional. Los indígenas, decían con razón, no eran un grupo aislado que se había mantenido al margen de los cambios históricos, sino que, por el contrario, su situación de pobreza y de discriminación se explicaba como resultado de los mecanismos de explotación que favorecían a los terratenientes y comerciantes ladinos. A pesar de que estos investigadores plantearon preguntas muy pertinentes (que habían sido pasadas por alto por los antropólogos culturalistas), su marxismo —a menudo dogmático— y sus ideales revolucionarios maniqueístas no les permitían dar cuenta de las complejidades y contradicciones de la vida de las comunidades indígenas.
     A fines de los años de 1970 y en la década de 1980, las críticas a los planteamientos de culturalistas e indigenistas empezaron a dar frutos de calidad cuando los antropólogos (acompañados por alguno que otro historiador) tomaron distancia con respecto a la situación presente de los indígenas y se interesaron en su pasado. Este cambio de perspectiva era después de todo bastante coherente con las reflexiones de los antropólogos críticos de los setenta. Si la situación del indígena era el resultado de las formas de explotación y dominación impuestas por la "sociedad mayor", dado que éstas estaban sujetas a un constante cambio, los indígenas tenían una historia que era necesario estudiar para poder comprender mejor su situación presente.
     Fue así que la historia de Chiapas conoció un desarrollo formidable en la década de 1980. A partir de preguntas que tenían su origen en la situación actual de los indígenas y en los debates políticos del momento, con una fuerte impronta de las teorías antropológicas en plena renovación y recurriendo a documentos de archivo, surgieron diversos estudios históricos de gran originalidad que cambiaron por completo la percepción del pasado de los indígenas de Chiapas. Entre ellos es necesario mencionar, en orden de aparición, tanto los trabajos de Virginia Molina,1 Jan de Vos,2 Robert Wasserstrom,3 Mario Humberto Ruz4 y Antonio García de León,5 como aquellos que tienen su génesis en aquella década, pero que cobraron forma y salieron a la luz pública a principios de los años noventa, como es el caso de las obras de Jan Rus6 y de Dolores Aramoni.7
     Estas investigaciones históricas crearon las condiciones propicias para una renovación de la antropología chiapaneca. Derruido el mito de las comunidades indígenas aisladas del mundo, al margen de la historia, igualitarias y armónicas, los procesos de cambio histórico alcanzaban una nueva dignidad académica. Era pues posible plantear seriamente investigaciones antropológicas enfocadas a entender las transformaciones económicas, políticas, sociales, religiosas y culturales que se estaban produciendo aceleradamente en las comunidades y que multiplica-ban en forma alarmante los conflictos de toda índole.
     Sin embargo, los logros muy notables de la antropología (y también de la historia) durante los años noventa han pasado totalmente inadvertidos a ojos de la opinión pública, sepultados bajo miles de páginas de propaganda política disfra-zada de estudios sobre el zapatismo y los indígenas de Chiapas. Este hecho debería obligar a un serio cuestionamiento sobre el papel social que están desempeñando en México tanto los medios de comunicación masiva como los centros de investigación en ciencias sociales. ¿Cómo es posible que, salvo algunas excepciones, no existan periodistas capaces de informarse sobre el contexto de los hechos que tienen que cubrir? ¿Por qué en México prácticamente no existe el periodismo de fondo? ¿De qué sirven los medios de comunicación si prefieren sistemáticamente la nota escandalosa, a menudo falsa, al análisis serio y profesional de los acontecimientos? ¿Qué se puede esperar de periódicos que publican una vez tras otra los mismos datos notoriamente falsos?8 Pero, por otra parte, ¿de qué sirve financiar con los dineros públicos in-vestigaciones sobre la realidad social de México si ni el gobierno ni los medios de comunicación van a tomar en cuenta sus conclusiones? ¿Qué sentido tiene exigir en nombre de la excelencia académica que los investigadores publiquen en revistas ultraespecializadas, de preferencia extranjeras, cuando la opinión pública nacional ignora por completo los estudios, a menudos brillantes, que realizan? ¿Cómo es que se les exige a estos académicos en nombre de la ciencia recurrir a una jerga esotérica y llenar sus trabajos de consideraciones teóricas que desaniman al lector más entusiasta?
     Ahora que los nuevos gobiernos federal y estatal tienen que enfrentar los gravísimos problemas que padecen los indígenas de Chiapas, y que deben darle una salida pacífica y negociada a la rebelión zapatista, parece más necesario que nunca poner a la disposición del público información seria y confiable para comprender la realidad del estado más sureño de la República Mexicana.
     Las siguientes notas tienen, pues, como objetivo guiar a las personas que se interesen en conocer en forma rigurosa y profunda los problemas actuales de Chiapas a través de la tupida y desigual bi-bliografía que existe sobre ese estado. He privilegiado aquí tanto los trabajos pioneros como aquellos de carácter más sintético que permiten familiarizarse rápidamente con las investigaciones de los verdaderos especialistas de Chiapas. El lector me perdonará el haber incluido entre ellos algunos trabajos míos, pero no he querido pecar de falsa modestia.
      
     Seis libros básicos para comprender
     el Chiapas actual
      
      
     J. P. Viqueira y M. H. Ruz (editores), Chiapas: Los rumbos de otra historia, UNAM (Instituto de Investigaciones Filológicas y Coordinación de Humanidades)/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social/Centro de Estudios Mexicanos y Centroamericanos/Universidad de Guadalajara, México, 1995 (1a reimpresión: 1998), 508 pp.
      
     Sobre esta obra John Womack escribió:
     Ante tal confusión informativa, Ruz, Viqueira y otros académicos, que en conjunto han acumulado 250 años de investigación directa y profesional sobre la región, buscaron conformar en seis meses un libro que explicara de la mejor manera posible la enorme complejidad que se encuentra detrás de la última y más importante rebelión que se ha producido en el estado de Chiapas. Se trata de un libro que honra a sus autores, a sus disciplinas académicas, a las personas sobre las que se escribe y a su país, un libro que debería hacer que los historiadores de todas partes se sientan orgullosos de su oficio.9
      
     Se trata de una obra bastante voluminosa (508 pp. tamaño carta) en la que colaboraron 17 investigadores —historiadores, antropólogos, sociólogos y politólogos— de distintas nacionalidades que llevaban muchos años trabajando sobre Chiapas. Presenta un panorama general de la historia de Chiapas y un análisis detallado de la situación actual de Los Altos y de la Selva Lacandona. Cuenta además con una bibliografía muy completa, 44 mapas sobre Chiapas y 39 cuadros con información estadística relevante. Es pues una obra que puede ser de utilidad tanto para los neófitos que quieran adentrarse en los estudios chiapanecos, como para los especialistas que pueden encontrar en ella trabajos ya clásicos y datos y referencias confiables.
      
      
     Pedro Pitarch Ramón, Ch'ulel, Una etnografía de las almas tzeltales, FCE, México, 1996, 274 pp.
      
     Análisis sólido, ágil y ameno de las creencias de los indígenas tzeltales de Cancuc, relativas al ser humano, a las distintas partes —un cuerpo y un amplio conjunto de almas— que lo componen, y de las relaciones que guardan dichas creencias con la historia y con la identidad de los indígenas. Un libro renovador, de una profunda originalidad y bellamente escrito, que resulta indispensable para conocer los resortes ocultos de la cultura de los indígenas de Los Altos.
      
      
     Jesús Morales Bermúdez, Ceremonial, Conaculta (Dirección general de Culturas Populares)/Instituto Chiapaneco de Cultura, México, 1992, 203 pp.
      
     La recreación literaria del éxodo de tres generaciones de indígenas de lengua tzotzil por el estado de Chiapas hasta asentarse en la tierra prometida: la Selva Lacandona. Fundamental para comprender la gesta heroica y las esperanzas de los colonizadores de la Lacandona.
      
      
      
     Xóchitl Leyva Solano y Gabriel Ascencio Franco, Lacandonia al filo del agua, FCE/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social/UNAM/Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas, México, 1996, 208 pp.
      
     Obra crucial para comprender el contexto económico, político y religioso en el que se desarrolló el movimiento zapatista en la Selva Lacandona. Recopila diversos artículos escritos entre 1990 y 1993 por los autores, que realizaron largas temporadas de campo en la Lacandona. Se recomiendan especialmente dos artículos: "Ganadería y colonización en Las Cañadas" y "Militancia político-religiosa en Las Cañadas".
      
      
     Ma. del Carmen Legorreta Díaz, Religión, política y guerrilla en Las Cañadas de la Selva Lacandona, Cal y Arena, México, 1998, 333 pp.
      
     El irremplazable testimonio de una antigua asesora de la ARIC Unión de Uniones —la gran organización campesina de la Selva Lacandona— que regresó a Chiapas hacia 1992 con el fin de convencer a los indígenas de la organización de que abandonaran las filas de la guerrilla zapatista que se preparaba en la clandestinidad para la lucha armada. Por mucho, el relato más completo de la historia del EZLN en la Selva y de sus relaciones tormentosas con la diócesis de San Cristóbal de Las Casas. La tesis de maestría de la autora —una primera versión de su libro— ha sido una de las principales fuentes de información de los libros escritos por Carlos Tello,10 y por Bertrand de la Grange y Maite Rico.11
      
      
     Efraín Bartolomé, Ocosingo. Diario de guerra y algunas voces, Joaquín Mortiz, México, 1995, 239 pp.
      
     El autor, renombrado poeta, es originario de Ocosingo. El 1 de enero pasaba las fiestas de fin de año con su familia en su pueblo natal cuando fue sorprendido por la insurrección zapatista. Su libro, escrito día a día durante la toma y la batalla de Ocosingo, muestra la complejidad y las contradicciones de esa sociedad pueblerina y ranchera, y levanta muchos y serios interrogantes sobre la estrategia y los objetivos de los zapatistas.
      
     Problemas económicos y sociales de
     Los Altos de Chiapas
      
      
     Jan Rus, "Local Adaptation to Global Change: The Reordering of Native Society in Highland Chiapas. Mexico 1974-1994", European Review of Latin American and Caribbean Studies, 58, junio 1995, pp. 71-89.
      
      
     Brillante artículo que sintetiza los principales cambios económicos y sociales que se han producido en las últimas décadas en Los Altos de Chiapas. El autor —el gran especialista en Chamula y en Los Altos, sobre los que lleva trabajando casi treinta años, combinando con gran éxito acercamientos históricos y antropológicos— tiene muchos otros artículos en prensa que no deben tardar en aparecer en revistas especializadas. Todo lo que escribe se caracteriza por su rigor, su profundidad y su concisión. Dos de sus mejores artículos históricos han sido incluidos en la obra Chiapas: Los rumbos de otra historia.
      
      
     George Collier A. (con la colaboración de Elisabeth Lowery Quaratiello), ¡Basta! Tierra y rebelión zapatista en Chiapas, Universidad Autónoma de Chiapas/Food First Books, Tuxtla Gutiérrez, 1998 [Traducción del original en inglés: Basta! Land and the Zapatista Rebellion, Institute for Food and Development Policy, Estados Unidos, 1994].
      
     Síntesis de gran utilidad para comprender las consecuencias profundas de los cambios económicos del México actual en la vida de las comunidades de Los Altos de Chiapas, escrita por un antro-pólogo que lleva más de tres décadas estudiando Zinacantán y Los Altos de Chiapas.
     Comunidades indígenas y conflictos políticos
      
      
     Piero Gorza, Habitar el tiempo en San Andrés Larráinzar-Sacamch'en de los Pobres. Escenas de un paisaje indígena, tesis de doctorado en ciencias sociales, El Colegio de Michoacán, 1999.
     Obra de una profunda originalidad. Un acercamiento filosófico-antropológico al municipio con fuerte presencia zapatista más conocido en el mundo. Resultado de una investigación que se extendió a lo largo de muchos años, el lector puede seguir paso a paso las transformaciones que se van produciendo en el municipio de San Andrés desde 1980 hasta nuestros días y cómo estos cambios van desplazando los intereses del autor, que empezó estudiando la cosmovisión indígena y terminó interrogándose sobre los mecanismos comunales que han permitido que priístas y zapatistas convivan en ese municipio sin conflictos violentos, a diferencia de lo que ha sucedido en otros lugares.
      
      
     George A. Collier, "Reaction and Retrenchment in the Highland of Chiapas in the Wake of the Zapatista Rebellion", Journal of Latin American Anthropology, 3, 1, pp. 14-31.
      
     Análisis de los sorprendentes cambios políticos en Zinacantán a raíz del levantamiento zapatista, escrito por alguien que conoce a la perfección ese municipio. Una visión libre de prejuicios. Un artículo clave para entender la dinámica política al interior de los municipios indígenas de Los Altos.
      
      
     Anna María Garza Caligaris, El género entre normas en disputa. Pluralidad legal y género en San Pedro Chenalhó, tesis de maestría en antropología social, Universidad Autónoma de Chiapas, 1999.
     Tomando como eje conductor la situación de las mujeres en el municipio de Chenalhó, la autora echa por tierra muchos de los dualismos simplistas con los que se quiere entender la vida de los indígenas de Chiapas. Muestra, con base en múltiples pequeñas historias de la vida cotidiana, el absurdo de querer contraponer el "interior" de las comunidades indígenas al mundo exterior, los usos y costumbres al derecho nacional. En cambio, a través de sucesivas pinceladas, vemos dibujarse un municipio en ace-lerado proceso de transformación en el que todo —división de los roles sexuales, creencias, tradiciones, normas legales, valores morales, afinidades políticas, prácticas religiosas e identidades sociales— es objeto de continuo e intenso debate entre todos sus habitantes.
      
     Conflictos religiosos
      
      
     Gabriela Robledo Hernández, Disidencia y religión: Los expulsados de San Juan Chamula, Universidad Autónoma de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 1997.
      
     El primer estudio riguroso del problema religioso en Chamula. Una tesis de licenciatura presentada en 1987, que se había vuelto un clásico y que finalmente apareció como libro diez años después.
      
      
     Pablo Iribarren, Misión Chamula, Diócesis de San Cristóbal de Las Casas (edición en offset), San Cristóbal de Las Casas, 1980, 50 pp.
      
     Texto clave para comprender los orígenes del problema religioso en Chamula. Un lúcido análisis de los errores cometidos en Chamula por la diócesis de San Cristóbal, realizado por el sacerdote que administraba la parroquia de Oco-singo en el momento del levantamiento zapatista.
      
      
     Rosa Isabel Estrada Martínez, El problema de las expulsiones de las comunidades indígenas de Los Altos de Chiapas y los derechos humanos, Comisión Nacional de Derechos Humanos, México, 1995, 125 pp.
      
     A diferencia del anterior informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos —caracterizado por su tibieza y sus contradicciones internas—, aquí tenemos un serio, preciso y severo análisis de las expulsiones indígenas.
      
      
     Rosalva Aída Hernández, "Entre la victimización y la resistencia étnica: Revisión crítica de la bibliografía sobre protestantismo en Chiapas", Anuario 1992 (Instituto Chiapaneco de Cultura), 1993, pp. 165-186.
     Indispensable revisión de la bibliografía sobre el protestantismo en Chiapas.
      
      
     Dolores Aramoni y Gaspar Morquecho, "La otra mejilla… pero armada", Anuario 1996 (Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica. Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas), 1997, pp. 553-611.
      
     Un detallado recuento del conflicto religioso en Chamula durante los últimos años. De lectura obligada para aquellos que todavía creen en la existencia de la comunidad indígena armónica y consensual.
      
      
     Carlos Fernández Liria, "Enfermedad, familia y costumbre en el periférico de San Cristóbal de Las Casas", Anuario 1992 (Instituto Chiapaneco de Cultura), 1993, pp. 11-57.
      
     Un acercamiento muy original a las conversiones religiosas entre los indígenas de Los Altos. Pone en evidencia el papel central que el temor a las enfermedades de origen sobrenatural desempeña en la cultura indígena.
      
     Los coletos
      
      
     Julian Pitt-Rivers, "Palabras y hechos: Los ladinos", Ensayos de antropología en la zona central de Chiapas, editado por N. McQuown y J. Pitt-Rivers, Instituto Nacional Indigenista, México, 1989.
     Un artículo clásico, en el que el autor recurre a las teorías y a los métodos forjados para estudiar a las comunidades indígenas para analizar la cultura de los ¡co-letos! (es decir de los mestizos de San Cristóbal de Las Casas). Escrito con mucha finura y sentido del humor.
      
      
     Diana Rus, Mujeres de tierra fría. Conversaciones con las coletas, Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, 1998.
      
     Desde 1994, los coletos han sido vilipendiados por periodistas y analistas políticos. Este libro nos muestra la otra cara de la moneda: la dura vida de las mujeres ladinas que luchan por sacar adelante a sus familias. Cada breve relato podría dar pie a una novela.
      
     Las fincas y la reforma agraria
      
      
     Mario Humberto Ruz, Savia india, floración ladina. Apuntes para una historia de las fincas comitecas (siglos XVIII y XIX), Conaculta, México, 1992.
      
     El estudio más completo y profundo sobre la formación de las fincas chiapanecas, centrado en la región de los Llanos de Comitán.
      
      
     Antonio Gómez Hernández y Mario Humberto Ruz, Memoria baldía. Los tojolabales y las fincas. Testimonios, UNAM y Universidad Autónoma de Chiapas, México, 1992.
     Complemento indispensable del libro anterior. Se recogen aquí los relatos de los indígenas tojolabales sobre la dura vida en las fincas.
      
      
     Daniel Villafuerte et. al., La tierra en Chiapas. Viejos problemas nuevos, Plaza y Valdés/Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Centro de Estudios Superiores sobre México y Centroamérica), México, 1999.
     Resultado de una investigación colectiva realizada por prestigiados académicos nacidos en Chiapas o que residen desde hace muchos años en ese estado, este libro ofrece al lector un panorama muy completo sobre las transformaciones de la estructura agraria y sobre la lucha por la tierra en Chiapas. El discurso agrario, la tenencia de la tierra, las organizaciones campesinas, los propietarios rurales y las nuevas colonias ejidales son analizados con gran rigor a partir de fuentes de información de primera mano, echando por tierra gran parte de los mitos que los medios de comunicación han propagado sobre la situación agraria chiapaneca.
      
      
     Sonia Toledo Tello, Fincas, poder y cultura en Simojovel, tesis de maestría en antropología social, Universidad Autónoma de Chiapas, 1999.
      
     La autora —quien anteriormente publicó un trabajo sobre la Historia del movimiento indígena en Simojovel (Universidad Autónoma de Chiapas, México, 1996), basándose principalmente en entrevistas a líderes y campesinos indígenas que participaron en la lucha agraria de los años de 1970 y 1980— regresa a la región para ver el otro lado de la moneda. En esta ocasión, su principal fuente son las entrevistas a los antiguos finqueros del valle de Simojovel. A partir de estas entrevistas y de un uso muy inteligente de documentos históricos reconstruye los orígenes, la formación, el auge y la desintegración de las fincas en Simojovel. Esta tesis, una versión chiapaneca de Lo que el viento se llevó, es una bellísima recreación de la vida cotidiana y de la cultura de las fincas que, con gran valor, rompe con los lugares comunes que han proliferado sobre este espinoso tema.
      
      
     Astrid Maribel Pinto Durán, Finca Chichihuistán: Etnografía de la fidelidad y la reciprocidad, tesis de maestría en antropología social, Universidad Autónoma de Chiapas, 2000.
     A partir de un caso extremo —una finca extensa pero miserable, ubicada a menos de treinta kilómetros de San Cristóbal de Las Casas, ocupada paulatinamente a partir de 1994 por indígenas de los poblados vecinos, en la que los peones acasillados, que se consideran ladinos a pesar de su ascendencia indígena, piden permiso al patrón para a su vez invadir una parte de la propiedad ante el riesgo inminente de perderlo todo—,  la autora arroja una mirada penetrante sobre las relaciones sociales, basadas en el intercambio desigual de favores y de agravios, al interior de la fincas chiapanecas. Esta tesis es tam-bién un hermoso testimonio de cómo el conocimiento antropológico nace del encuentro fraternal entre dos maneras de concebir los valores —en este caso la fidelidad: la de la comunidad y la de la antropóloga.
      
     La vida en las comunidades de Las Cañadas
      
      
     Mario H. Ruz (editor), Los legítimos hombres. Aproximación antropológica al grupo tojolabal, UNAM, México, 1981-1986, 4 vols.
     Esta es la magna obra fundadora de la nueva antropología en Chiapas. Un completísimo estudio interdisciplinario en la mejor tradición de la antropología mexicana (que arranca con Manuel Gamio) sobre el grupo indígena que se ha visto más directamente involucrado en el levantamiento zapatista.
      
      
     Gabriel Ascensio Franco, "Los tzeltales de Las Cañadas: Notas etnográficas", Anuario 1994 (Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas), 1995, pp. 59-105.
     Un útil suplemento al libro Lacandonia al filo del agua. Una precisa y honda descripción de la vida cotidiana en la región en la que los zapatistas tienen su principal base de apoyo.
      
     Identidades e indigenismo
      
     Miguel Lisbona, Sacrificio y castigo. Cargos intercambios y enredos étnicos entre los zoques de Chiapas, tesis doctoral en antropología, UAM-Iztapalapa, México, 2000.
      
     Los zoques son los grandes olvidados de la antropología en Chiapas. Juzgados a menudo como insuficientemente indígenas, mantienen una fuerte presencia en seis municipios del estado. A partir de su estudio, esta tesis muestra la inoperancia de las teorías que se han elaborado para explicar las identidades indígenas (aquí tenemos mestizos que mantienen los sistemas de cargos religiosos e indígenas que los abandonan). Se trata de un trabajo que, además de darnos a conocer las complejidades y los juegos de identidad entre los zoques, nos obliga también, en forma indirecta, a ver con otros ojos y con otras preguntas a los indígenas de Los Altos y la Lacandona.
      
      
     Rosalva Aída Hernández, "Invención de tradiciones: encuentros y desencuentros de la población mame con el indigenismo mexicano", Anuario 1994 (Centro de Estudios Superiores de México y Centroamérica, Universidad de Ciencias y Artes del Estado de Chiapas), 1995, pp. 146-171.
      
     Originalísimo estudio de los cambios sufridos por los indígenas mames asentados en la Sierra Madre de Chiapas, cerca de la frontera con Guatemala. Se trata de un grupo que en los años treinta fue sometido a una intensa presión para que abandonara su lengua y sus costumbres, y que ahora reinventa su identidad, alentado por la política indigenista actual. La autora está por publicar su tesis de doctorado sobre la historia de este grupo indígena, libro que se espera con gran interés.
      
      
     Gracia María Imberton Deneke, La vergüenza. Enfermedad y regulación social en una comunidad chol, tesis de maestría en antropología social, Universidad Autónoma de Chiapas, 1999.
      
     El tema de las creencias entre los indígenas choles no había sido estudiado. He aquí, por fin, un trabajo serio y límpido sobre las relaciones sociales que se ex-presan en la enfermedad llamada vergüenza. Una discreta pero eficaz crítica de las teorías que suponen que las creencias sobrenaturales "sirven" para mantener el control social en las comunidades indígenas.
      
     El movimiento indígena
      
      
     Jesús Morales Bermúdez, "El Congreso Indígena de Chiapas: Un testimonio", Anuario 1991 (Instituto Chiapaneco de Cultura), 1992, pp. 242-370.
      
     Sin duda alguna, el mejor estudio de los inicios del movimiento indígena en Chiapas, escrito por uno de sus principales actores. Incluye los documentos más importantes del famosísimo Congreso Indígena de 1974.
      
     Las elecciones
      
      
     J. P. Viqueira y W. Sonnleitner, Democracia en tierras indígenas. Las elecciones en Los Altos de Chiapas (1991-1998), Instituto Federal Electoral/El Colegio de México/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 2000.
      
     Detallado estudio de la vida política y electoral de los municipios indígenas de Los Altos de Chiapas que muestra la compleja dinámica entre instituciones tradicionales e instituciones constitucionales, entre los conflictos locales y los grupos de poder y partidos políticos regionales y nacionales.
      
     Temas de historia
      
      
     Jan de Vos, Vivir en frontera. La experiencia de los indios de Chiapas, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social/Instituto Nacional Indigenista, México, 1994.
      
     La única síntesis confiable sobre la historia de Chiapas, escrita por el pionero y decano de la historia crítica y moderna de ese estado.
      
      
     Mario H. Ruz, Gestos cotidianos. Acercamiento etnológico a los mayas de la época colonial, Gobierno del Estado de Campeche/Universidad Autónoma del Carmen/Universidad Autónoma de Campeche/Instituto Campechano/Instituto de Cultura de Campeche, Campeche, 1997.
      
     Una colección de bellas joyas historiográficas. Las mil y una formas de resistencia ante el dominio español, la vida cotidiana, la cacería, el vestido, la música, y las creencias y prácticas relativas a la muerte entre los mayas del periodo colonial en siete artículos bellamente escritos por el mayista más completo de la actualidad. En efecto, el autor —médico, an-tropólogo, historiador y lingüista— ha realizado trabajo de campo en Chiapas, Tabasco, Campeche, Yucatán, Quintana Roo, Guatemala y Honduras, y peinado los principales archivos que guardan testimonios de la vida pasada de los mayas.
      
      
     Juan Pedro Viqueira, "Culturas e identidades en la historia de Chiapas", Sociedades multiculturales y democracias en América Latina, compilado por J. Nieto Montesinos, Unesco/El Colegio de México/LVI Legislatura de Oaxaca, México, 1999, pp. 71-96.
      
     Apretada síntesis de la historia demográfica y social de los distintos grupos indígenas de Chiapas.
     Historia de la Selva Lacandona
      
      
     Jan de Vos, La paz de Dios y del Rey. La conquista de la Selva Lacandona, 1525-1821, FCE, México, 1988 [Una primera edición publicada por el gobierno del estado de Chiapas apareció en 1980].
      
     Sin duda el mejor libro de este afamado autor y el que marca el inicio de la renovación de la historiografía sobre Chiapas. Se trata de la trágica historia de los "auténticos" lacandones, que lograron resistir casi dos siglos a las incursiones españolas y que desaparecieron tras ser arrancados de la Selva Lacandona. Se lee como una novela.
      
      
     Jan de Vos, Oro verde. La conquista de la Selva Lacandona por los madereros tabasqueños. 1822-1949, FCE/Instituto de Cultura de Tabasco, México, 1988.
      
     La continuación del libro anterior. El exceso de información abruma en oca-siones, pero es el libro clave para comprender la selva antes de los inicios de la colonización indígena.
      
      
     Jan de Vos, Viajes al Desierto de la Soledad. Cuando la Selva Lacandona aún era selva, SEP/Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social, México, 1988.
      
     Veinte relatos de viajeros, exploradores, antropólogos y colonos que se internaron en la Selva Lacandona entre 1786 y 1986. Veinte magníficos relatos para comprender la fascinación que ejerce la Selva Lacandona sobre los espíritus aventureros.
      
     Resistencia y rebeliones indias
      
      
     Gudrun Lenkersdorf, Génesis histórica de Chiapas. 1522-1532. El conflicto entre Portocarrero y Mazariegos, UNAM, México, 1993.
      
     La verdadera historia de la conquista de Chiapas, escrita por una física reconvertida en historiadora por amor a los tojolabales. De una rara limpidez y originalidad. Un libro que analiza los distintos proyectos de los conquistadores españoles que llegaron a Chiapas, tomando en cuenta sus apoyos económicos y políticos en España y la Ciudad de México. Esta obra demuestra sin aspavientos que sólo tomando en cuenta los niveles local, regional y mundial y su articulación, se puede entender el pasado (y añadiría también: el presente).
      
      
     Dolores Aramoni Calderón, Los refugios de lo sagrado. Religiosidad, conflicto y resistencia entre los zoques de Chiapas, Conaculta, México, 1992, 431 pp.
      
     Un bellísimo libro que, a partir de los juicios que la Iglesia colonial realizó contra indios zoques acusados de brujos e idólatras, reconstruye el sinuoso camino de sus creencias cosmológicas ligadas a la vida agrícola, desde los tiempos prehispánicos hasta el ritual de la fiesta de la Virgen de Copoya, que se celebra hoy en día en la ciudad capital de Tuxtla Gutiérrez. Con este "Montaillou" chiapaneco, los zoques tienen por fin una historia digna de ese nombre y los lectores podemos acercarnos a los rincones más recónditos de su vida cotidiana. Escrito por una de las mejores especialistas en Chiapas, su estado natal.
      
      
      
     Juan Pedro Viqueira, María de la Candelaria, india natural de Cancuc, FCE, Colección Popular 478, México, 1993 (primera reimpresión 1996).
      
     Biografía novelada de la joven tzeltal de catorce años que encabezó la rebe-lión indígena de 1712 contra el dominio español.
      
      
     Juan Pedro Viqueira, Indios rebeldes e idólatras. Dos ensayos históricos sobre la rebelión de Cancuc, Chiapas, acaecida en el año de 1712, CIESAS, México, 1997.
      
     Dos acercamientos complementarios a la rebelión de 1712. Uno sobre el contexto regional de la rebelión y otro sobre sus sorprendentes y desconcertantes aspectos religiosos.
     Existen, sin duda, otros trabajos sumamente valiosos para comprender la situación actual de los indígenas de Chiapas, que por razones de espacio no es posible mencionar aquí. No obstante, los que he reseñado permitirán sobradamente a cualquier lector introducirse en los debates que existen entre los verdaderos especialistas. Le permitirán darse cuenta de que estos debates guardan escasa relación con los que se ventilan en los medios de comunicación llamados nacionales, pero que de hecho son exclusivamente capitalinos. En efecto, fueron fundamentalmente los intelectuales de la Ciudad de México los que, a partir de sus fantasías de café y de los estereotipos más trillados que existen sobre los indígenas chiapanecos, construyeron la arena política en la que se ha discutido el futuro de Chiapas, y los que definieron arbitrariamente lo que cada bando político debía creer de los problemas y acontecimientos de Los Altos y de la Selva Lacandona. Los investigadores "provincianos" fueron conminados a alinearse políticamente o a guardar silencio bajo la amenaza de verse anatemizados y excomulgados por una izquierda de la que prácticamente todos ellos se sienten parte. Es de esperar que con el triunfo de Pablo Salazar Mendiguchía, que consagra el fin de las imposiciones políticas del centro y el restablecimiento de la autonomía democrática de Chiapas, sean por fin estos investigadores arraigados en tierras chiapanecas los que lleven la batuta de la discusión intelectual sobre el pasado, el presente y el porvenir del estado más meridional de la República Mexicana. Ellos, más que nadie, saben que el principal reto, después de muchos años de enfrentamientos fratricidas, es la reconciliación de las comunidades indígenas, encontrar los mecanismos de convivencia que garanticen la participación política y social de todos los grupos que conforman dichas comunidades (comerciantes, transportistas, maestros y campesinos; tradicionalistas, católicos, protestantes y ahora musulmanes; priístas, perredistas, petistas y panistas; zapatistas, ariqueros, cenecistas, cioaqueros; conservadores y modernizadores, etcétera). Ello podría contribuir en mucho para que los indígenas chiapanecos, que son quienes han padecido todas las consecuencias del conflicto armado, dejen de ser utilizados como peones en la arena política nacional. Hoy, más que nunca, es necesario, bajo el riesgo de que el gobierno de Salazar Mendiguchía fracase estre-pitosamente, que se den a conocer los verdaderos problemas de los indígenas de Chiapas, para que se puedan tomar medidas que, sin demagogia y sin paternalismo, les permitan mejorar sus condiciones de vida y desarrollar sus habilidades creativas. –

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