Mexicanos al norte de la frontera

El México de afuera. Historia del pueblo chicano

David R. Maciel

FCE

Ciudad de México, 2021,, 408 pp.

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¿Qué sabemos de los mexicanos que residen en Estados Unidos? Cuando se escuchan conversaciones sobre el tema en México, se encuentran dos visiones opuestas. Una apunta que los paisanos son “héroes” anónimos. Los medios de comunicación constantemente nos repiten la cifra (récord) de que el año pasado mandaron 54 mil millones de dólares al país. Algunos expertos agregan que las remesas desde Estados Unidos son la más eficiente forma de “asistencia externa” que existe, dado que llega directamente a los bolsillos de las personas que la necesitan. Sin embargo, existe a la par una visión negativa de los mexicanos que radican en la Unión Americana, basada en el argumento de que rechazan sus raíces. Las anécdotas personales abundan por parte de quienes al interactuar con personas de origen mexicano hacen juicios universales a partir de su experiencia individual, lo que culmina con afirmaciones de que “no quieren hablar español” o “no quieren saber nada de México”.

El asunto no es nuevo. Desde la época de la posrevolución ambas visiones han coexistido y –lo más grave– la visión negativa parece haber impedido el desarrollo de la investigación académica y de trabajos periodísticos serios, y en última instancia la eliminación de estereotipos dentro de México acerca de la comunidad mexicana en Estados Unidos. En ocasiones, simplemente se ha ignorado la existencia de esta población. Los libros de texto, por ejemplo, después de relatarnos la guerra del 47, nada dicen del destino de 110,000 mexicanos que se quedaron en los territorios que México perdió, luchando por mantener sus derechos y ante todo su mexicanidad.

En este escenario el libro de David R. Maciel, El México de afuera. Historia del pueblo chicano permite a sus lectores mexicanos –y de habla hispana– lograr un mejor entendimiento de la historia y desafíos contemporáneos de la comunidad de origen mexicano en Estados Unidos. El texto es pionero en su propuesta analítica, y por el hecho de que no existe nada comparable en español de la misma amplitud y rigor. Se trata de una visión panorámica de los mexicanos al norte de la frontera desde los primeros asentamientos en la época colonial, pasando por su desarrollo en los siglos XIX y XX, y concluyendo con su situación actual (hasta la administración Biden). Sus diez capítulos –organizados cronológicamente– nos remiten a varias etapas del pueblo chicano, cubriendo su rica vida económica, social, política y cultural (incluyendo la literatura y, a partir de la década de 1960, el cine). La discusión de las distintas etapas históricas se entrelaza por cierto con historias individuales de chicanos y chicanas destacados en diversas áreas. Otro de sus grandes aciertos es incluir, en cada capítulo, una discusión sobre temas de género. Asimismo, las muchas gráficas e ilustraciones ayudan a una mejor comprensión de los temas tratados.

Un gran aporte de este texto es que empieza por clarificarnos quiénes integran esta comunidad de origen mexicano, ya que aun en este punto existe confusión en México. La idea de que está compuesta por migrantes en su mayoría indocumentados forma parte de la narrativa predominante. En realidad, estamos hablando de 37 millones de personas que de manera voluntaria le han reportado a la Oficina del Censo estadounidense que son mexicanos o de origen mexicano. De este número, 12 millones son en efecto inmigrantes de primera generación nacidos en México (aproximadamente la mitad carece de documentos y los 6 millones restantes son residentes permanentes; cuentan con un permiso temporal para trabajar como daca; o son ciudadanos de Estados Unidos por naturalización). De los 25 millones restantes se sabe mucho menos. Se trata de ciudadanos estadounidenses por nacimiento cuyos ancestros se quedaron después de la guerra del 47, o fueron llegando en subsecuentes olas migratorias. Sin duda mantienen lazos (culturales, por ejemplo) con México, lo que los lleva a reportar su origen al Censo de Estados Unidos. En su introducción, Maciel explicala terminología utilizada hacia la población de origen mexicano (chicanos y chicanas, chicanox, méxico-americanos). Además, es interesante que nos guíe acerca de las contribuciones históricas y contemporáneas de la población de origen mexicano dentro del territorio estadounidense, y en más de una ocasión nos sorprenda con sus relatos de cómo esta comunidad ha acompañado a México en todos sus movimientos políticos y sociales importantes.

Al final, David R. Maciel logra interpretar los enormes retos que los mexicanos en Estados Unidos han enfrentado ante políticas caracterizadas por el racismo, el etnocentrismo y, en ocasiones, la violencia extrema. A la vez subraya su espíritu de lucha para seguir adelante, a través de distintas acciones de “supervivencia, afirmación y resistencia”, puestas en práctica para enfrentar la opresión. Por lo demás, la discusión sobre las perspectivas historiográficas de la academia chicana sobre su propia historia y la amplísima bibliografía de esta obra puede despertar el interés de académicos y estudiantes para continuar con la investigación y el debate. Finalmente, este libro le ofrece al público en general, a través de una amena narrativa, herramientas para ir más allá de las visiones simplistas –o de pleno desconocimiento– que existen en México acerca del pueblo chicano. ~

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