Pregúntale al polvo y Espera a la primavera, Bandini, de John Fante

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El precio del milagroJohn Fante, Pregúntale al polvo, traducción de Antonio-Prometeo Moya, Anagrama, Barcelona, 2001, 205 pp.John Fante, Espera a la primavera, Bandini, traducción de Antonio-Prometeo Moya, Anagrama, Barcelona, 2001, 216 pp.En la inolvidable Pregúntale al polvo (1939), Arturo Bandini va a la iglesia para ver a las mexicanas que rezan en los primeros asientos ("era un comportamiento sacrílego, pero preferible a no ir a misa en absoluto"), y con la idea de extorsionar a Dios. "Dios Todopoderoso, voy a jugar limpio —susurra—, voy a hacerte una proposición. Haz que sea un gran escritor y volveré al seno de la Iglesia". Desde ese momento, la novela se convertirá en el relato de un milagro maldito. Las plegarias atendidas le permitirán vivir sus propios sueños y Bandini finalmente escribirá su libro, pero sólo a costa de olvidar para siempre a las "princesas mayas" que le dan sentido a la existencia y a los esfuerzos literarios.
     El otro milagro de Pregúntale al polvo es igual de traicionero. Por un lado marca el definitivo reconocimiento a la obra de John Fante (1909-1983), pero al mismo tiempo expresa la crueldad de un destino agobiado por la obsesión literaria y las arbitrariedades del éxito y la crítica. Narrador que vivía de los guiones que producía para Hollywood (The Reluctant Saint, Walk on the Wild Side y Full of Life, basado en su novela homónima, entre otros), Fante se mantuvo en el olvido y la indiferencia hasta que en 1980, poco antes de morir de una diabetes que le amputaría las piernas y lo dejaría ciego, Charles Bukowski y los editores de Black Sparrow Press impulsaron la reedición de Pregúntale al polvo y la tetralogía de Arturo Bandini, con un promedio de ventas anuales que desde 1980 ronda los cien mil ejemplares en los Estados Unidos y los quinientos mil en Francia. Ese rescate promovió la aparición de un nuevo tomo de cartas (West of Rome), la biografía Full of Life, de Stephen Cooper, y la antología de relatos The Big Hunger, títulos que terminan de dibujar el verdadero alcance de un autor vibrante y mayúsculo, quizás el mejor punto de contacto entre Hemingway y Kerouac, Steinbeck y Carver, o Fitzgerald y Bukowski.
     Como Bandini, Fante también fue un veinteañero aterrizado en Los Ángeles a la caza de una historia capaz de transformarlo en escritor. Ex "colegial braguetero" de Colorado, el autor hunde a su álter ego en la misma pensión grasosa de Bunker Hill, lo sienta a la mesa del hambre y la marginación y luego lo lleva hacia los rincones donde la ciudad bohemia guardaría los secretos de la vida y la literatura. Para ambos, la ficción no es tanto un género como un estilo, un ademán de la prosa, la técnica que eleva y procesa la autobiografía hasta transformarla en una forma del arte. Así, convencidos de que no hay más historia que la propia, Bandini se enamora para tener algo que contar y Fante confirma que la verdadera vitalidad estaría en los sueños, o al menos en el tipo de vigilia que lo obliga a "escribir una historia de amor, aprender de la vida". Guiados por esa ansiosa urgencia que los pierde, autor y personaje desaparecerán en el abismo insensato donde el amor y la literatura son las dos caras del mismo sueño.
     Menospreciada durante décadas, Pregúntale al polvo es posiblemente la más bella historia de amor protagonizada por alguien que no sabe nada de eso. Novela iniciática y febril, anticipa las torpezas sentimentales de Kerouac en Los subterráneos y, como lo mejor de Carver o Bukowski, demuestra que la anécdota es un efecto del estilo. "Nos acercábamos a la vida, pero no acabábamos de poseerla", señala Bandini; en más de un sentido, Pregúntale al polvo enseña que la vida sólo late a través de las pasiones. Y que las pasiones se asumen en "la sensación de haber cometido un delito, de haber infringido la ley, de haber cometido el pecado de la autodestrucción". La magia, o el milagro, consistiría en cuidar esa culpa y transformarla en el material básico de una literatura plena en energía, deseo, y un humor que es la cima de la desesperación.
     Igual que en Pregúntale al polvo, Espera a la primavera, Bandini (1938) incorpora la confianza en la vida como laboratorio de la ficción y se construye a través de la infancia y adolescencia del protagonista, cuyo camino se continúa en Sueños de Bunker Hill (1982, dictada por Fante a su esposa Joyce) y la póstuma The Road to Los Angeles (1985). Aquí, la visión del autor es la de un hijo de inmigrantes en busca de una identidad, un arrebato que explica la urgencia de Bandini por escribir un libro y crearse un orgullo a la altura del desprecio que todos sienten por él. Con el mundo dividido entre locales y extranjeros, Bandini crece con la seguridad de encontrarse en el bando equivocado y la mejor solución que se le ocurre es marginarse más: a la doble humillación que le imponen la pobreza y su origen italiano, le sumará la de sus ínfulas literarias. Lo que Fante jamás pudo imaginar es que el milagro que lo ayudaría a escribir una obra insoslayable lo maldijo con el desinterés hacia un talento que hoy nadie podría discutir. Tardía y necesaria, la reedición de Pregúntale al polvo y Espera a la primavera, Bandini quizás logre maquillar ese destino con una nueva y justa belleza, aun cuando ya se trate, sin metáforas, de "una belleza semejante al amor de una muchacha difunta". –