Entrevista al sovietólogo Armand Goşu: “Está en manos de Occidente decidir si quiere seguir siendo chantajeado por Putin”

El historiador rumano cree que Putin atacará un país de la OTAN si consigue vencer a Ucrania: "Su objetivo es vengarse de Occidente y construir un nuevo orden mundial. Si los ucranianos pierden esta guerra, al mundo libre y democrático le espera una pesadilla."
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Letras Libres entrevistó al doctor en Historia de Rusia Armand Goşu antes de que Rusia comenzara la invasión a gran escala de Ucrania. Hemos vuelto a hablar con él para conocer sus impresiones sobre la ofensiva militar rusa, la resistencia ucraniana y la reacción de Occidente. 

CASI A DIARIO, LOS MEDIOS INFORMAN DE AVANCES MÍNIMOS, PERO QUE VAN ACUMULÁNDOSE, POR PARTE DE LAS TROPAS RUSAS. ADEMÁS ESTÁN LOS BOMBARDEOS CONTRA CIVILES. ¿CREE QUE PUEDE RESISTIR UCRANIA?

Por ahora está resistiendo muy bien, y la resistencia ucraniana podría obligar a Putin a sentarse a negociar con unas condiciones aceptables para el enemigo, cosa que de momento no ha ocurrido. Las condiciones que ha puesto hasta ahora son una especie de ultimátum, pero Rusia no puede pedir una capitulación a Ucrania mientras no tenga superioridad militar en los distintos teatros de operaciones. Los ucranianos creen en la victoria. Su gente se ha quedado a luchar, han hecho cola para enrolarse como voluntarios. Putin quiere una victoria a cualquier precio, pero no lo está consiguiendo. Por eso moviliza todos sus recursos: mercenarios de Siria, técnica militar de otras regiones de Rusia.

Después de tres semanas, la táctica del ejército ruso ha cambiado. Ha renunciado a la ofensiva desordenada del principio y está pasando a una guerra de posiciones. Las unidades rusas excavan trincheras, se preparan para una contraofensiva ucraniana y para una guerra más larga. Putin quiere propinar a Ucrania un revés militar importante en el campo de batalla, como ocurrió en agosto de 2014 y en enero-febrero de 2015, cuando los rusos rodearon a un contingente del ejército ucraniano y presionaron al presidente ucraniano Petro Poroshenko para que firmara los acuerdos de Minsk. Es posible que intenten algo parecido con Zelenski.

¿QUÉ PODRÍA OBTENER PUTIN PARA ACEPTAR RETIRAR SUS TROPAS Y PONER FIN A LA INVASIÓN?

Putin podría, por ejemplo, pretender que ha desmilitarizado Ucrania, ya que, en esta guerra, el ejército ucraniano ha perdido soldados, técnica militar y munición. Puede decir que ha obligado a Kiev a renunciar a la OTAN, aunque la verdad es que nadie estaba preparado para aceptar a Ucrania en la Alianza. El Kremlin podría intentar vender que ha liberado Ucrania de la OTAN y de Estados Unidos, aunque en realidad nunca había sido ocupada. También puede decir que la ha desnazificado, porque de todas formas nadie sabía a qué se refería cuando empezó a utilizar esa fórmula. Putin puede decir cualquier cosa porque tiene un público fiel en Rusia dispuesto a tragar con cualquier cosa. 

¿QUÉ IMPORTANCIA TENDRÁN LAS ZONAS QUE RUSIA LE ARREBATÓ A UCRANIA EN 2014?

Los rusos no aceptan ninguna negociación sobre Crimea, y los ucranianos no aceptan que no entre en las negociaciones. Quizá se pueda plantear la posibilidad de un estatuto especial para Crimea, de una especie de protectorado internacional. Por lo que respecta a Donetsk y a Lugansk, todo depende de las fronteras que se consideren. Puede que Kiev acepte su independencia, si se limita a las fronteras del territorio controlado por los separatistas desde antes de la invasión rusa a gran escala. Pero Rusia exige todo el territorio de las regiones de Donetsk y Lugansk. Es decir, 17.000 kilómetros, en la opción que podría aceptar Kiev, frente a 53.000 kilómetros cuadrados en la que reclama Moscú.

¿EN EL CAMPO DE BATALLA, QUÉ ASPIRA A CONSEGUIR PUTIN?

Después de tomar Jersón, Rusia podría ocupar también Odesa y Mikolaiev en el sur, para bloquear la salida de Ucrania al Mar Negro. Esto supondría la llegada de Rusia a las bocas del Danubio, al lado mismo de Rumanía, a 120 kilómetros de la base estadounidense en territorio rumano de Deveselu. Después de ocupar grandes franjas del sur de Ucrania, Rusia podría intentar congelar el conflicto. Pero es difícil que pueda conseguirlo, porque lo que estamos viendo no es un conflicto, sino una guerra de verdad. Es la mayor guerra en el continente europeo desde 1945. Ucrania no es Transnistria o Abjasia. Moscú puede intentar organizar simulacros de referéndum de independencia o de unión con Rusia como hizo en 2014. Solo que esta vez la población no colaborará con el ocupante ruso. La moral de la población sigue siendo muy alta, y ni el pueblo ni el ejército parecen dispuestos a capitular. El 15 de marzo vimos la primera ofensiva ucraniana, lo que quiere decir que el ejército ucraniano puede reducir la presión sobre Sumi y Járkov y podría avanzar hacia el sur para debilitar la pinza en la que está atrapada Mariupol, que lleva tres semanas asediada por las tropas rusas.

Es importante señalar que Mariupol, Járkov y Sumi son ciudades de mayoría rusófona. En Mariupol habla ruso el 90 %, en Járkov el 75 %. Y la gente resiste de manera heroica y continúa luchando. En Mariupol hay miles de muertos. En la calle, en los portales de los bloques de pisos. No pueden enterrarlos a todos. Es algo terrible. Y pese a la catástrofe humanitaria que están viviendo, no se rinden. Rusia creía que la invasión sería un paseo, que en las zonas rusófonas la población recibiría al ejército con flores, pero ha ocurrido todo lo contrario.

¿POR QUÉ HA ERRADO EN SUS PRONÓSTICOS PUTIN?

Putin se ha engañado a sí mismo con textos de historia llenos de clichés y mitología nacionalista. Y nadie de ningún servicio secreto se ha atrevido a decirle: no entiendes nada, estás llevando el país al desastre. Así funcionan los regímenes totalitarios. Al mismo tiempo, estoy convencido de que la guerra contra Ucrania tiene mucho apoyo en Rusia. Y no porque la opinión pública rusa no sepa lo que está haciendo el ejército ruso en Ucrania.

¿NO ES VERDAD, ENTONCES, QUE LOS RUSOS ESTÁN SIENDO VÍCTIMAS DE LA DESINFORMACIÓN?

¡No! Hay un nacionalismo revanchista, no tanto contra Ucrania como contra Occidente. Los rusos quieren vengarse de Occidente porque creen que no les ha tratado con el respeto que merecen.

¿CREE QUE PUTIN SE ESPERABA ESTAS SANCIONES?

Putin se ha equivocado en sus cálculos sobre la reacción de Occidente. Para Putin Occidente es débil. Sigo con atención los mensajes de los principales propagandistas del Kremlin en las televisiones. Para ellos, Occidente es estúpido y débil. Creen que es incapaz de luchar, que se entregará de inmediato y que es el momento de tomarse la revancha. Quieren humillar a Occidente. Ucrania es un pretexto, un primer paso. No sabemos cómo terminará la guerra con Ucrania, pero el objetivo de Putin es darle una lección a Occidente. 

¿PUEDEN TUMBARLE ESTAS SANCIONES?

Es un proceso largo. Aunque las sanciones son muy duras, sin precedentes, creo que no es algo de hoy para mañana. Han de pasar meses hasta que se sientan los efectos. Al mismo tiempo, Moscú amenaza a la Unión Europea con cortarle el gas. Esto no favorecería los intereses de Rusia, que recibe mucho dinero de Occidente por el gas que exporta. Depende de las naciones occidentales si quieren seguir siendo chantajeadas por Putin o si quieren recuperar la dignidad y la libertad de acción frente a Rusia.

LOS UCRANIANOS HAN DEMOSTRADO SER AUDACES, CREATIVOS Y CON UNA PERSONALIDAD ENORME.

Son una élite política nueva que se ha forjado en esta lucha con Rusia. Es extremadamente capaz y tiene una determinación tremenda. La mayor parte de ellos se han formado en Ucrania, no en Europa Occidental o los Estados Unidos. Han sustituido a la vieja élite soviética, que era muy corrupta y estaba conectadísima con Moscú. Es una élite que quiere defender al Estado a cualquier precio. No quiere rendirse. Es muy valiente y de una calidad intelectual muy alta. Y bajo la amenaza de Putin se ha vuelto nacionalista.

Y ES UN NACIONALISMO ALEJADO DEL CHOVINISMO, EN EL QUE NO DOMINA UN RELATO HISTÓRICO IDEALIZADO.

Efectivamente. Es un nacionalismo moderno. Quieren ser parte de Europa, creen en los valores europeos. ¡Mueren por los valores europeos! ¿Quién muere hoy en día en el campo de batalla por los valores europeos? Ni siquiera los occidentales creen en sus valores. No sé cuántos occidentales estarían dispuestos a ir a la guerra para defenderlos, que es lo que están haciendo los ucranianos.

EL DE ZELENSKI ES UN GOBIERNO MAYORITARIAMENTE RUSÓFONO, A DIFERENCIA DE GOBIERNOS ANTERIORES DOMINADOS POR NACIONALISTAS UCRANIANOS DEL OESTE DE UCRANIA.

Zelenski no sabía bien ucraniano, tuvo que aprender bien el idioma para entrar en política. Y en las zonas rusófonas obtuvo una victoria espectacular.

¿SUS COMEDIAS Y PELÍCULAS ERAN EN RUSO?

Sí. Antes de 2014 era tan conocido en Rusia como lo es en Ucrania. Zelenski viene de una familia judía. Los judíos del antiguo Imperio Ruso y de la Unión Soviética son todos rusófonos.

ES SIGNIFICATIVO QUE EL LÍDER DE LA RESISTENCIA UCRANIANA CONTRA RUSIA SEA RUSÓFONO.

Zelenski ha conseguido movilizar a todo el pueblo de una forma ejemplar. Ucrania no solo ha resistido. La invasión rusa ha generado una movilización sin precedentes de esta nación joven. Esta tragedia será determinante para consolidar la identidad ucraniana. Al menos durante dos generaciones, los ucranianos odiarán a los rusos por haberlos bombardeado, por haber asesinado a población civil, sobre todo a niños. Es una herida que tardará en cerrarse, si es que se cierra algún día. Con sus bombardeos contra la población civil, Putin trabaja a diario por la consolidación de la nación ucraniana. Después de la guerra, en el centro de Kiev, a orillas del río Nipro, Putin debería tener una estatua en la que escriba: “Vladímir Putin, padre del nacionalismo ucraniano contemporáneo”.

HEMOS HABLADO MUCHAS VECES DE LA DESCONFIANZA QUE LAS ÉLITES DE SU PAÍS, RUMANÍA, HAN MOSTRADO Y SIGUEN MOSTRANDO HACIA UCRANIA.

Viene de una interpretación equivocada de la historia, que se instrumentaliza con fines políticos y populistas. En Bucarest no deja de repetirse: “Bucovina, territorio rumano”. Pero Bucovina se incorporó a las fronteras rumanas en el contexto de la caída del Imperio Austrohúngaro. [Rumanía perdió el norte de esa región en favor de la URSS durante la II Guerra Mundial, y ese territorio forma parte hoy de Ucrania.]  

Los discursos nacionalistas del Gobierno de Bucarest, la exhibición de mapas de la Gran Rumanía en el Parlamento rumano, la presencia en la vida política de partidos nacionalistas y revisionistas, todo esto ha alimentado una desconfianza muy pronunciada entre Bucarest y Kiev. La diplomacia rumana ha tenido a menudo una actitud antiucraniana que ni siquiera intentaba esconder, lo que era utilizado por la maquinaria de propaganda de Rusia. La prensa de Moscú escribía a menudo del revisionismo rumano e intentaba convencer a la opinión pública ucraniana de que este representaba una amenaza para su integridad territorial y de que Kiev debía mantenerse al lado de Rusia si no quería perder parte de su territorio. En este sentido, Bucarest ha sido una especie de tonto útil de Moscú.

A diferencia de Rumanía, Polonia ha entendido que una Ucrania independiente y sólida es una garantía de seguridad para Europa. Polonia ha sido siempre una gran potencia en Europa Central y del Este. Las élites de Varsovia entienden como pocos lo que ocurre en la región. Se está viendo en esta crisis humanitaria. Una mayoría aplastante de refugiados ucranianos eligen Polonia mientras que Rumanía es, simplemente, un país de tránsito. ¿Por qué? Porque Rumanía ha sido percibida en Ucrania durante décadas como un Estado hostil y revisionista.  

Mientras Rumanía apostaba por esta actitud, Polonia ha hecho lo contrario. La historia es historia y no podemos reconstruir el Reino de Polonia, que se extendía del Báltico al Mar Negro. Aunque han tenido sus tensiones con Ucrania, los polacos han sido siempre abogados activos del acercamiento de Ucrania a Occidente. El interés de Polonia es una Ucrania consolidada, lo suficientemente fuerte para resistir las presiones de Rusia. Los polacos son inteligentes y han mostrado una capacidad de liderazgo admirable en esta crisis. De no haber sido por los polacos, no tengo claro que los líderes occidentales no hubieran aceptado las condiciones de Putin. Los rumanos, en cambio, han dicho que no les interesa una Ucrania fuerte, sino los derechos de su minoría étnica allí.

VOLVIENDO AL TABLERO GLOBAL, ¿ES PUTIN UN PELIGRO DIRECTO PARA OCCIDENTE?

Estoy convencido de que Putin atacará a un país de la OTAN, pero primero tiene que vencer a Ucrania. Su objetivo, como he dicho, es vengarse de Occidente y construir un nuevo orden mundial. Si los ucranianos pierden esta guerra, al mundo libre y democrático le espera una pesadilla. Rusia y China quieren someter a Occidente. Es ilusorio pensar que Rusia se conformará con Ucrania y China con Taiwán. Es evidente que quieren mucho más.

¿VE POSIBLE LA ENTRADA DE UCRANIA A LA UE?

Depende. Si la opinión pública continúa sensibilizada con el drama de los refugiados ucranianos, los políticos tendrán que tenerlo en cuenta. El sentimiento de empatía con Ucrania es demasiado intenso como para que pase tan rápido. Hay una presión por parte de la opinión pública sobre los políticos. Si alguien quiere ganar elecciones debe responder a la agenda que marca el público, y el drama de Ucrania es una de sus prioridades.

Un escenario posible pasa por que se anime a los ucranianos a hacer ciertas concesiones a Rusia a cambio de obtener un plan claro de adhesión a la Unión Europea. Sería algo así como paz a cambio de la entrada en la UE.

Creo, además, que Ucrania sería un país fácil de integrar, más fácil que algunos países de los Balcanes Occidentales. 

¿CÓMO LE EXPLICARÍA A UN CÍNICO QUE LOS UCRANIANOS ESTÁN SALVANDO A OCCIDENTE?

La guerra de Putin contra Ucrania nos ha unido. Nos ha hecho ser conscientes de que estamos en peligro. De repente hemos dejado de pelearnos por el sexo de los ángeles y nos hemos unido frente a la amenaza rusa. Todos los países occidentales empatizan con el drama del pueblo ucraniano. Hemos entendido la capacidad de Europa de cerrar filas. Lo que está ocurriendo nos ha hecho recordar que la democracia y la libertad importan. Puede que en Occidente se valoren menos, porque vosotros no habéis conocido la dictadura. Pero nosotros conquistamos la democracia hace solo 30 años. Nosotros sabemos lo que es no tener libertad, vivir bajo un régimen autoritario. Yo viví hasta los 20 años bajo el régimen de Ceausescu en Rumanía, y me alegro sinceramente de que la Europa en la que vivo ahora vuelva a descubrir sus valores fundamentales. 

Quizá haya llegado el momento de la unificación entre la vieja y la nueva Europa, el momento de una simbiosis entre el Occidente que no ha conocido el comunismo, y abre los ojos al peligro del totalitarismo, y el Este que sí conoce la dictadura comunista y la ocupación soviética. Por primera vez desde la gran ampliación de la UE, la crisis ucraniana está creando una opinión pública de verdad europea, como lo demuestran todas las manifestaciones que estamos viendo en Varsovia, Bucarest y Praga, y en Madrid, París, Berlín y Londres.

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