Por qué defiendo al CIDE

Algunas razones para defender al Centro de Investigación y Docencia Económicas.
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Defiendo al CIDE por gratitud, porque es el lugar donde recibí una educación de calidad internacional viniendo de una familia que nunca hubiera podido pagar su costo real.

Defiendo al CIDE porque me enseñó tres idiomas que me cambiaron la vida: español, inglés y matemáticas.

Defiendo al CIDE por todos mis maestros –los rudos y los generosos por igual– pues de todos aprendí mucho.

Defiendo al CIDE porque sus exigencias y demandas académicas me forjaron el carácter y me dieron la certeza de que podía lograr lo que sea y donde sea.

Defiendo al CIDE porque me enseñó que México tiene mucho que ofrecer al mundo y mucho que aprender del mundo, sin complejos ni traumas.

Defiendo al CIDE porque con el esfuerzo de muchas personas durante muchos años pasó de ser una escuelita desconocida a ser el mejor centro de investigación y enseñanza de ciencias sociales de México.

Defiendo al CIDE por el gusto de ver cómo, con menos recursos, compite de tú a tú con las mejores escuelas privadas.

Defiendo al CIDE porque sé muy bien que no es un lugar al que se llegue por recomendación. La única recomendación que recibí para llegar fue tomar el pesero en Metro Juanacatlán, nunca en Metro Tacubaya.

Defiendo al CIDE porque el miedo de pasar al pizarrón a resolver ecuaciones diferenciales era el gran igualador social de alumnos ricos, clasemedieros y pobres.

Defiendo al CIDE porque en los momentos más difíciles y retadores como servidor público, pensar que “si pude con el CIDE, puedo con esto” me dio la energía para dar lo mejor por mi país.

Defiendo al CIDE porque me dio las herramientas intelectuales para entender que, sin libertad, México no será nunca próspero y sin justicia, México no estará nunca unido.

Defiendo al CIDE porque solo quien teme al pensamiento libre puede desear su muerte o su transformación en un nido de grilla y mediocridad. Lo contrario del CIDE no es “ser de izquierda”. Lo contrario del CIDE es la ignorancia, el dogma y la falta de integridad.

Defiendo al CIDE porque si México tuviera 32 CIDEs, uno en cada estado, sería otro país.

Defiendo al CIDE porque significa calidad, esfuerzo, inteligencia, mérito, apertura al mundo y futuro.

Defiendo al CIDE porque no es “neoliberal” ni es “populista”: es el CIDE, la mejor escuela de economía y ciencias sociales. Es pública. Es de todos.

Defiendo al CIDE y todos los que le debemos algo a nuestra escuela tenemos que encontrar la integridad, la imaginación y el valor para evitar su destrucción.

La tormenta populista es brutal, pero no será eterna. La furia y el resentimiento contra nuestra escuela se disiparán y tarde o temprano nos daremos cuenta de que la única opción para sacar adelante a nuestra alma máter y a nuestro país es la inteligencia y la reconciliación. Y el CIDE estará ahí.

Defiendo al CIDE porque el futuro del CIDE es el futuro de México.