La mañana del domingo 22 de febrero, el Ejército mexicano abatió a Nemesio Oseguera Cervantes, “El Mencho”, durante una operación de captura en Tapalpa, Jalisco. Oseguera era el líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización criminal de mayor magnitud de México. Eduardo Guerrero, consultor y analista en seguridad, explora en esta conversación los entretelones y las posibles consecuencias de lo ocurrido.
¿Qué tan importante es la muerte de Nemesio Oseguera en la batalla contra el Cártel Jalisco Nueva Generación? ¿Estamos ante un parteaguas verdadero o es un golpe simbólico con efectos limitados?
Sin duda es un evento de enorme trascendencia. Estamos hablando de la muerte del líder de la máxima organización criminal de México. Un cártel que desde que nació, hace unos diez años, no ha hecho sino expandirse de una manera muy agresiva y muy eficaz. Nunca habíamos tenido una organización de esta escala, con presencia en todo el país, con un control territorial que nunca lo había tenido ninguna organización criminal; con una capacidad financiera enorme, que le ha valido la cooptación de una gran cantidad de autoridades en los tres niveles de gobierno; que además, con la disgregación, el debilitamiento, del cártel de Sinaloa, ha adquirido más poder, se ha robustecido. Esto sucede cuando el cártel está en su auge de fortaleza. Vamos a enfrentar a una fiera herida, a una fiera descomunal.
Has explicado que, históricamente, la decapitación de organizaciones criminales no deriva necesariamente en menor violencia, mucho menos en la desaparición de esa organización criminal. Estamos hablando en este caso, ciertamente, de una figura casi mítica: los miembros del cártel Jalisco Nueva Generación se han descrito como “hombres del señor Mencho”. Tomando todo eso en cuenta, ¿qué tan grave es el peligro de fragmentación, de más violencia desde una guerra interna?
Justamente por el tamaño mayúsculo de esta organización, la probabilidad de fragmentación es muy alta. Pero falta saber, y este es un dato clave, cuántas personas fueron arrestadas del primer círculo del Mencho. Si solamente lo agarraron a él, pero su círculo cercano de autoridad en el cártel permanece intacto, sería una fragmentación de menor grado. Es muy probable que hubiera colaboración, coordinación, cooperación entre ellos, que se coordinaran para defender la supervivencia del cártel y garantizar un mínimo de unidad.
Si ellos fueron también fueron abatidos o arrestados, entonces sucede algo muy grave para el cártel, que podría incluso paralizarlo momentáneamente, porque los mandos intermedios no tendrían claridad de cómo proceder, de qué estrategia seguir. Entraríamos en un escenario en donde hay poca comunicación entre las distintas facciones regionales, entre los distintos mandos regionales, y eso obviamente vulnera su capacidad para apoyarse mutuamente y poder defenderse, que es una de las grandes fortalezas de este cártel: cuando alguna célula regional está vulnerable, inmediatamente solicitan y cuentan con el apoyo de los grupos aledaños, de los estados aledaños para apoyarlos y salir victoriosos de un enfrentamiento.
Entonces, esta es una gran incógnita que nos impide hacer pronósticos con mayor precisión, y es una variable central: ¿de cuánto fue el daño al cerebro del CJNG?
Quitando un par de regiones de México –entre ellas Sinaloa, por razones evidentes–, el CJNG está por todos lados. Si llegamos al escenario de una fragmentación que deriva en una guerra interna, esta podría extenderse más allá de Jalisco, más allá de Guanajuato, que son los dos estados centrales de este cártel. ¿Tiene el gobierno federal un plan claro para contener el vacío de poder?
Yo espero que en una decisión de esta magnitud ellos hayan contemplado una estrategia posterior al arresto, porque eso va a determinar si esto deriva en una victoria de la autoridad, o va a ser un boomerang que va a terminar debilitándola aún más e incendiando al país, o algunas regiones del país.
Entonces yo espero que haya una estrategia de contención. Que en los próximos días tengamos arrestos de los líderes regionales. Aunque es cierto que el CJNG tiene presencia en todo el país, sus grados de presencia, sus grados de control, sus grados de influencia son muy contrastantes a lo largo del territorio nacional. Hay lugares como el estado de Jalisco, donde no se mueve ni la hoja de un árbol sin que se entere el cártel. Controlan las policías municipales, controlan la policía estatal, controlan la fiscalía, tienen muy penetrado el sector empresarial, colocan alcaldes, en fin, su influencia es enorme en estados como Jalisco y Tabasco.
Hay otros muchos estados donde tienen presencia mayoritaria, pero están en conflicto con otra organización. Guanajuato es el estado más violento de México ya desde hace casi nueve años, porque el CJNG se ha enfrentado contra un conglomerado de organizaciones locales de Guanajuato, de familias criminales, que se llama Santa Rosa de Lima. Y esta lucha ha sido cruenta. Ninguna facción ha sido capaz de vencer a la otra y es por eso que los niveles de violencia de Guanajuato se han mantenido tan altos. Probablemente lo que acaba de suceder debilite al CJNG frente a sus adversarios.
También en Michoacán el CJNG estaba entrando con mucha fuerza a conquistar nuevas zonas, querían tomar el control de la ciudad de Morelia. A lo mejor el abatimiento del Mencho afecta esos planes de expansión que tenía el CJNG. Pero sin duda, esta reestructuración que va a haber al interior del cártel, la incertidumbre, los temores de distintos líderes regionales de que les vayan a arrebatar sus zonas de influencia, genera una tensión enorme al interior que sirve como detonante para mayor violencia.
Tenemos indicios de participación estadounidense: coordinación operativa, presión diplomática –eso es evidente–, inteligencia. ¿Qué implicaciones tendría para la cooperación bilateral en seguridad que los estadounidenses se hayan involucrado de una manera u otra en un operativo de esta naturaleza histórica?
Sin duda Estados Unidos es un actor prominente en esta historia. Desde hace ya varios años ha estado obsesionado por la detención del Mencho.
La presidenta Shainbaum ha sido muy cuidadosa y le ha dado una enorme prioridad a la cooperación con Estados Unidos en el ámbito de la seguridad. Pero curiosamente, aun con toda esa cooperación, hace unas cuatro o cinco semanas hubo un comunicado muy extraño de la Oficina para Asuntos del Hemisferio Occidental del Departamento de Estado, donde comunicaron oficialmente que ellos rechazaban la visión gradualista o incrementalista del gobierno mexicano y que ellos demandaban golpes contundentes y soluciones prontas al problema criminal de México.
Se hizo ese pronunciamiento simultáneamente a otros muy conciliadores, por una reunión que había habido entre Marco Rubio y el canciller mexicano. Y ahí me quedó claro que, más allá de las buenas maneras diplomáticas, el tema de la seguridad en México era prioritario para ellos, pero además un cambio de estrategia a algo mucho más agresivo. Entonces, esta presión y exigencia de Estados Unidos por acciones más drásticas, más contundentes, con resultados en el corto plazo es un primer elemento que debemos tomar en cuenta para explicar esta acción del gobierno mexicano.
Lo segundo que me parece muy importante considerar es que Guadalajara va a ser sede en unos pocos meses de varios partidos de fútbol del Mundial de Fútbol. Probablemente, en alguna reunión de organización de la FIFA o algo similar, alguien haya puesto en la mesa, tal vez el representante estadounidense, algo como: “¿cómo podemos organizar partidos de un Mundial de Fútbol en una ciudad que está tomada por el crimen organizado y en donde todo mundo sabe que las autoridades policiales responden a un liderazgo criminal y están completamente penetradas y sobornadas por un cártel enorme y agresivo?”. Y que hayan incluso insinuado la posibilidad de que se cancelaran los partidos, dada esta situación de extrema incertidumbre y inseguridad en Guadalajara. Y que esa sugerencia o insinuación haya sido un factor muy importante para que el gobernador de Jalisco, el secretario de Seguridad y la propia presidenta de México hayan pensado en que habría que tomar esta decisión ya, aun cuando ellos habían estado mostrando más una disposición de una estrategia gradual de ir desgastando al CJNG con trabajo de inteligencia financiera, con arrestos de personajes políticos ligados al cártel, pero que de pronto aparezca la variable del Mundial y los obligue a tomar una decisión pronta. Es mera especulación mía, pero que creo que hay que tomar en cuenta para explicar esta decisión.
¿Estamos viendo la muestra más contundente de un cambio estructural en la política de seguridad mexicana? ¿Es el final definitivo de los “abrazos no balazos”?
Esa estrategia sin duda terminó con el sexenio de López Obrador. Desde que arrancó el gobierno de Sheinbaum, se ha puesto en marcha una estrategia frontal, teniendo como prioridad detener a generadores de violencia y tratar de neutralizar algunas guerras locales, a veces de manera fructífera, a veces de manera infructuosa.
Ahora bien, si no se cuenta aquí con el acompañamiento de Estados Unidos muy estrecho, en materia de inteligencia, en materia de tecnología, en materia incluso de armamento, de estrategia, pues yo no sé cómo le entraríamos a una guerra contra un monstruo de este tamaño. Yo creo que aquí tuvo que haber un compromiso de Estados Unidos de acompañarnos en esto. Es la primera vez que nos enfrentamos contra una organización criminal de estas dimensiones y espero que Estados Unidos esté muy cerca de nosotros, acompañándonos en una guerra que se va a prolongar por lo menos varios meses, si no es que años, y en donde será fundamental la aportación que ellos nos den en varias dimensiones para terminar en una victoria y no en una tragedia más. ~