Foto: Sergei Karpukhin/TASS via ZUMA Press

“Vergüenza para el tirano enloquecido”: la reacción de los liberales rusos a la guerra de Putin con Ucrania

Desde las redes sociales y los medios independientes, los rusos se manifiestan contra la guerra y externan su apoyo a los ucranianos.
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El jueves 24 de febrero me desperté en Moscú con mensajes de personas en distintas partes del mundo, de muchas no había tenido noticias en un largo tiempo: estaban preocupados por mi seguridad. Tenía miedo de saber qué había pasado. Cuando revisé las noticias y me enteré que la guerra (que la mayoría de los expertos, periodistas, y gente común, no creía que fuera a ocurrir) había comenzado, no pude contener las lágrimas.

A las 5:30 a.m., tiempo de Moscú, cuando todos dormían, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, lanzó “una operación militar especial” “para proteger a los civiles” de Dombás, una región en el sureste de Ucrania. La llamó una campaña de “desmilitarización” y “desnazificación”. Según el periódico ruso Novaya Gazeta, su discurso en televisión fue grabado con anticipación desde el lunes, el mismo día que anunció que Rusia reconocería la independencia de los distritos de Lugansk y Donetsk en Dombás. Los rusos ya no se sorprenden cuando Putin trata de hacer pasar los mensajes pregrabados por eventos en vivo y en directo, por lo que probablemente no valga la pena perder el tiempo adivinando sus motivos. Lo más importante es que poco después de la orden de Putin, Ucrania reportó ataques no solo en Donbás, sino en todo el país, incluida la capital, Kiev.

Mis perfiles de Facebook, Instagram, y Twitter están llenos de publicaciones de rusos que se oponen a la guerra. Nunca había visto tanta solidaridad en las redes sociales de mi país. Personas que no habían publicado nada en años rompieron su silencio para manifestar su desacuerdo. Esta campaña, bajo el hashtag #янемолчу (“No me callo”), comenzó el 21 de febrero, antes de que Putin pronunciara su discurso sobre el reconocimiento de Dombás, y fue lanzada por la revista rusa en línea Kholod (El Frío). “Decidimos recordar que cada uno de nosotros tiene una voz, y que podemos decir en voz alta lo que pensamos de la guerra. Cuando no puedes hacer nada, es importante decir que estás en contra”, escribió Taisia Bekbulatova, jefa editorial de Kholod.

Los principales sentimientos de los rusos liberales son de preocupación por los ucranianos –muchos son nuestros parientes y amigos–, de vergüenza por Putin, y de impotencia. “Esta es una guerra fratricida y depredadora, desatada por un tirano demente. ¡Lo sentimos, Ucrania!”, escribió en Facebook el escritor ruso Dmitry Gluskhovsky. El jefe editorial de Novaya Gazeta, ganador del Premio Nobel de la Paz en 2021, Dmitry Muratov, publicó en YouTube un mensaje en el que dijo que él y sus colegas se sienten avergonzados: “Estamos apenados. Nuestro país inició una guerra con Ucrania por orden de Putin. Y no hay nadie que lo detenga. Por eso sentimos vergüenza y dolor a la vez… ¿el siguiente paso sería un ataque nuclear?”. El político ruso Yevgeny Roizman llamó a la invasión de Putin “la traición a los rusos”. Incluso el presentador de un programa en el canal estatal de televisión rusa Channel One, Ivan Urgant, compartió su frustración en Instagram: “Miedo y dolor. No a la guerra”.

Si bien pocos o ninguno de quienes comentaron en redes sociales votaron por Putin, admiten sentirse culpables por no haber detenido al presidente. “La cosa es que tuvimos 20 malditos años para hacer algo y no lo hemos hecho. Esto es culpa nuestra”, escribió el director de cine ruso Roman Volobuev en Twitter. Sin embargo, otros recordaron que las acciones contra Putin a lo largo de los años no dieron ningún resultado. “Participé en mi primera protesta contra el régimen de Putin en 2011, y en la última en 2021. Es una pena que no haya influido en nada y no haya impedido que mi país se convirtiera en ESTO… Es el surrealismo y el infierno”, subrayó el rapero ruso Noize MC en Instagram.

Cientos de periodistas rusos que cubren política internacional han firmado una carta abierta en la que dicen: “Denunciamos la operación militar que Rusia ha iniciado en Ucrania. La guerra nunca ha sido un método para resolver conflictos, y no puede justificarse”.

Muchas personas, incluidos mis amigos y yo, nos preguntamos qué podemos hacer para detener la guerra. En Rusia, hasta las manifestaciones de una sola persona terminan con arrestos (aunque, según la ley, esta forma de protesta es legal y no necesita ser aprobada previamente por las autoridades). Según OVD-Info, un proyecto ruso independiente sobre derechos humanos, más de mil activistas que salieron el jueves a las calles de diferentes ciudades rusas con pancartas oponiéndose a la guerra fueron arrestados. Al parecer las autoridades de Moscú bloquearon la Plaza Roja y Manezhnaya, donde algunos activistas tenían planeado reunirse. El miércoles 23 de febrero, el partido de oposición PARNA y los activistas Dmitriy Tsorionov y Alexey Minyaylo solicitaron a las autoridades de Moscú permiso para celebrar el 5 de marzo una “Marcha por la paz” con hasta 150 mil participantes. Hasta el jueves por la noche, hora de Moscú, la administración municipal no había respondido. Teniendo en cuenta que las autoridades no permitieron ninguna protesta en los últimos dos años, culpando al coronavirus, las probabilidades de aprobación no son altas, y el 5 de marzo puede ser demasiado tarde, en vista de la rapidez con la que se desarrollan los acontecimientos.

Los medios de comunicación independientes temen que el gobierno intente bloquearlos. Los rusos han reportado fallas en YouTube, Telegram, e Instagram. Mientras escribo este artículo, mi internet es inestable.

Mientras tanto, el pánico se apodera de los rusos. Once aeropuertos de las regiones fronterizas con Ucrania han sido cerrados por lo menos hasta el 2 de marzo, y cientos de vuelos se han cancelado. En docenas de escuelas al sur de Rusia se han suspendido las clases. Si hace una semana la mayoría pensaba que el conflicto se limitaría a una guerra de información, ahora los rusos no excluyen ningún escenario y temen escuchar las alertas de ataques aéreos en Rusia.

El jueves, la moneda rusa, el rublo, cayó a su nivel más bajo frente al dólar desde 2016. Los periodistas han compartido fotos de las largas filas en los cajeros automáticos. Muchos intentaron conseguir dólares, pero se encontraron con escasez de divisas por el aumento de la demanda. Otros están retirando efectivo, al no saber cómo las sanciones impuestas por la Unión Europea y Estados Unidos podrían afectar a los bancos y sus ahorros.

Otra preocupación para los rusos es el aislamiento del país con respecto a Occidente. Ya es un reto viajar con un pasaporte ruso: la mayor parte de Europa no reconoce la vacuna Sputnik V y Estados Unidos dejó de emitir visas en Rusia desde agosto. Según lo que se reporta en redes sociales, los rusos que tenían citas programadas para realizar el trámite de visa en la Embajada de Estados Unidos en Polonia, recibieron un mensaje el jueves diciendo que las entrevistas se suspenderían al menos hasta el 4 de marzo, “debido a las circunstancias excepcionales”. La República Checa suspendió hoy los servicios de visados para los rusos. El presidente de Polonia, Andrzej Duda, dijo que apoyaría las sanciones, prohibiendo los viajes de los rusos. Bélgica llamó a la Unión Europea a dejar de expedir visas a todos los ciudadanos rusos. “El irresponsable ataque de Rusia nos obliga a tener precauciones con los rusos que desean venir a Bélgica. En este momento, los rusos no son bienvenidos aquí” dijo Sammy Mahdi, ministro de asilo y migración de Bélgica, citado por Reuters.  

No es la primera vez que los rusos sufren por las decisiones de sus dirigentes. “Durante años, Europa aceptó el dinero sucio de Rusia y ayudó a blanquearlo. Ahora la Unión Europea discute si prohibir a los rusos venir a Europa, la única manera de huir de Putin. Claro, el ejército ruso invade solo después de conseguir las visas para el espacio Schengen en Europa”, dice uno de los comentarios en Twitter. 

Los rusos tienen muchas limitaciones para expresar de forma segura su desacuerdo con Putin. Espero que sea difícil para el Kremlin ignorar la importante campaña contra la guerra. Sin embargo, no puedo evitar la sensación de que todo se decidió sin tomarnos en cuenta. El apoyo a la operación militar por parte de los rusos, que en su mayoría creen en la propaganda estatal o simplemente son pasivos, siempre puede ser exagerado en las encuestas costeadas por el gobierno. La encuestadora financiada por el Estado, VCIOM, reportó que 73% aprueba la decisión de Putin de reconocer Lugansk y Donetsk. Sin embargo, según el Centro Levada, una institución independiente señalada por las autoridades rusas como “agente extranjero”, solo 45% respalda el reconocimiento de la región de Donbás, y creo que hay aún menos rusos que aprueben la guerra. Puede parecer inútil o aterrador, pero los rusos todavía tienen una oportunidad real de enviar un mensaje a Putin y hacer la diferencia.

Este artículo forma parte del Free Speech Project, una colaboración entre Future Tense y el Tech, Law, & Security Program del Washington College of Law de la American University, a través de la cual se analiza la forma en que la tecnología está influyendo sobre lo que pensamos acerca de la expresión.

Este artículo es publicado gracias a una colaboración de Letras Libres con Future Tense, un proyecto de SlateNew America, y Arizona State University.


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