De “La vida de los pueblos”

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Introducción

Los pueblos son la ilusión de que las cosas van juntas de algún modo, mi pera, tu invierno. Soy una erudita en pueblos, que sea Dios quien juzgue. Explicar lo que hago es bastante simple. Un erudito es alguien que se posiciona. Desde esa posición, algunas líneas se hacen visibles. Primero pensarás que las líneas las estoy pintando yo misma; pero no es así. Yo sencillamente sé dónde pararme para ver las líneas que están ahí. Y lo misterioso, algo muy misterioso, es cómo esas líneas se pintan a sí mismas. Antes de que hubiese cualquier margen o esquina o virtud, ¿quién estaba ahí para hacer las preguntas? Bueno, no vamos a cargar con la exégesis. Un erudito es alguien que sabe cómo limitarse respecto a su materia.

La materia que se ha pintado a sí misma con ciertas líneas constituye un pueblo. Visto de esta manera, el mundo es, como se dice, un libro abierto. Pero ¿qué hay de las diferentes lecturas? Por ejemplo, consideremos el pueblo definido para nosotros por Lao Tse en el capítulo vigésimo tercero del Tao Te King:

Quien sigue el camino del Tao se identifica con él;

Quien tiene virtud, se identifica con la virtud;

Quien tiene defectos, se identifica con los defectos;

Aquel que se identifica con el camino recibe la bienvenida del camino;

Aquel que se identifica con la virtud recibe la bienvenida de la virtud;

Aquel que se identifica con la pérdida es feliz con la pérdida.

Esto suena como un pueblo de cierta importancia, donde una persona podría ir más allá de sí misma, o conocerse a sí misma, como prefiera. Pero otro experto (Kao) adopta una posición diferente sobre el pueblo de Lao Tse. “La palabra que traduce ‘pérdida’ en este pasaje no tiene mucho sentido”, amonesta Kao. “Es posible que se trate de un error gráfico por ‘cielo’.” Ahora, para que tú o yo dejemos de vivir aquí y vayamos allí –ya sea al pueblo de Lao Tse o al pueblo de Kao– debemos tener claros algunos detalles, como el tono de Kao. ¿Es impaciente o muy triste o simplemente gracioso? La posición que adoptes al respecto podría separarte de mí. Por lo tanto, pueblos. Y también, eruditos.

No estoy siendo trivial. Tu distanciamiento podría matarte a menos que yo lo saque de ti como una enfermedad. ¿Qué pasa si te quedas varado en la ciudad donde las peras y el invierno son variantes intercambiables? ¿Se puede comer el invierno? No. ¿Puedes vivir seis meses dentro de una pera congelada? Ahora. Pero hay un lugar, conozco el lugar, donde te levantas y ves la pera y el invierno, una al lado del otro como muros sostenidos por el silencio. ¿Puedes puntuarte a ti mismo como silencio? Verás las figuras recortadas que se alejan de ti, de regreso a un mundo de otro tipo –de regreso al vacío real, dirían algunos. Bueno, somos objetos llevados por un viento que cesó, es mi punto de vista. Hay pueblos regulares y pueblos irregulares, hay pueblos heridos y pueblos sensatos y pueblos evocados con fiereza, hay pueblos inútiles aunque indomables que siguen dando la batalla, hay pueblos donde la nieve cae del techo de las casas con tal fuerza que las víctimas mueren, pero no hay pueblos vacíos (solo eruditos vacíos) y no hay remordimiento. Ahora, adelante. ~

Pueblo de Otra Vez Primavera

“La primavera es siempre como era.”
Dijo un anciano chino.
La lluvia silbó por las ventanas.
Anhelos desde muy lejos.
Nos alcanzaron. ~

Pueblo de Septiembre

Un miedo es eso.
El sonido de las cigarras.
Afuera, en lo oscuro, me sacará de quicio.
Plana como un trozo de papel una noche de aquellas.
Me esperarán.
Seguir adelante con las tareas normales.
Reparar la pantalla.
La puerta escondiendo a mi.
Hermano de la policía. ~

Pueblo de la Memoria

En cada uno de ustedes pinto.
Encuentro.
Una tumba con material radiactivo.
¿Crees que basta con 8 millas de profundidad?
¿15 millas?
¿140 millas? ~

Pueblo de la Suerte

Cavando un hoyo.
Para enterrar vivo a su hijo.
Y así poder comprar comida para su anciana madre.
Un día.
Un hombre encontró oro. ~

Un pueblo del que he oído

“En medio de ninguna parte”.
Dónde.
Estaría eso?
Agradable y tranquilo.
Un conejo.
Cruza saltando.
Nada.
En el fogón. ~

Pueblo de la Muerte del Pecado

¿Qué es el pecado?
Preguntaste.
La luna gritó junto a nosotros.
De repente te vi.
Suelta el pecado y sigue.
Negro como un viento sobre los bosques. ~

Pueblo del Sonido de una Ramita al Romperse

Sus rostros pensé que eran cuchillos.
La manera en que me apuntaron.
Y aguardaron.
Un cazador es alguien que escucha.
Intensamente a su presa tira.
Su arma y se empala.
A sí mismo. ~

Pueblo del Amor

Ella entró.

Maíz húmedo.

Trenza rubia.
En su espalda. ~

Pueblo del Amor Desigual (Pero Todo Amor es Desigual)

Si me hubiera amado me habría visto.

En la ventana de arriba la frente golpeando contra el cristal. ~

Pueblo del Pequeño Bocado

¿Sin flechas cómo?

Sabré si golpeo.
El blanco dijo con una gran sonrisa.
Cortar.
A través de la cuerda del arco. ~

Pueblo de Judas

Ni hora tardía ni filas apagadas.

Ni olivos ni cerraduras ni corazón.
Ni luna ni madera oscura.
Ni un bocado ni yo. ~

 

 

 

 

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Versiones: Ernesto Hernández Busto.