Dilemas económicos: Dilema del prisionero

Cualquier situación en la que las personas tienen un objetivo común que perseguir  e incentivos para regatear su esfuerzo es un potencial dilema del prisionero. 
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El dilema del prisionero es un problema en el análisis de decisiones en la que dos individuos actúan en busca de su propio, y mayor, beneficio aunque este no resulte en el beneficio óptimo para ambas partes. Su enunciación clásica: Dos personas son arrestadas y como no hay suficientes pruebas se necesita su confesión. Los interrogan por separado y se les ofrece el mismo trato: Si A confiesa inculpando  a B, A será liberado y B condenado a diez años. Si A calla y B confiesa, será A quien reciba la pena y B quedará en libertad. Si los dos confiesan su culpa tendrán una condena de seis años, pero si ambos niegan el delito, solo estarán en la cárcel seis meses por un cargo menor.

El Dr. César Martinelli, Director General de la División Académica de Economía, Derecho y Ciencias Sociales del ITAM y especialista en teoría de juegos nos explica a detalle este dilema.

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¿Qué es la teoría de juegos?

La teoría de juegos es una rama de las matemáticas aplicadas que se ocupa de problemas de decisión estratégica en la que los agentes que toman decisiones, las toman anticipando las decisiones de otros agentes.

¿Qué es el dilema del prisionero?

Es un ejemplo canónico de la teoría de juegos que permite transmitir las ideas esenciales de la teoría de juegos porque pone de manifiesto cómo en determinados contextos estratégicos en los que las personas toman decisiones interactuando con otras personas, la racionalidad individual puede entrar en conflicto con los objetivos que todos podrían querer como grupo (racionalidad colectiva).

En la vida real, ¿cuándo estamos frente a este dilema?

Cualquier situación en la que las personas tienen: un objetivo común que perseguir  e incentivos para regatear su esfuerzo . Por ejemplo, dos estudiantes trabajando para preparar un proyecto, tienen como objetivo común obtener la mejor calificación posible, pero si cada uno de ellos tiene el incentivo de trabajar menos que el otro, esa situación es un dilema del prisionero.

¿Hay casos en los que si se presenta el dilema del prisionero, la no cooperación es benéfica para la sociedad?

No. si es un dilema del prisionero siempre la cooperación o coordinación es la que va a dar el mejor resultado para todos. Si el resultado óptimo sucede de otra manera, entonces la situación no era un dilema del prisionero.

¿Hay ejemplos relacionados con México?

Legislar (hacer leyes) es una de las áreas en las que se necesita el común acuerdo. Aquí la toma de decisiones normalmente involucra distintos partidos politicos y es frecuente que se presenten situaciones que se parecen al  dilema del prisionero. En algunos casos el objetivo común puede estar claro – alguna reforma o conjunto de leyes no solo necesarias sino deseables– pero para llevarlas a cabo se necesita que cada una de las partes ponga cierto esfuerzo en convencer o persuadir a sus votantes y  afiliados o en proponer elementos de juicio que mejoren la reforma. En este caso, cada partido tiene un incentivo para no esforzarse tanto como quisiera que los otros lo hicieran, ya sea por posiciones políticas o por limitantes institucionales. Así, aún y cuando cada partido puede ser racional, el resultado final puede ser colectivamente irracional porque no se alcanza el mejor acuerdo o la mejor reforma ya que las partes no pusieron su mayor empeño. Esa situación corresponde exactamente a un dilema del prisionero.

¿Existen modos de resolver el dilema del prisionero?

Si, por supuesto, una de las formas más comunes es la cooperación continua a lo largo del tiempo. Volvamos al ejemplo de los dos estudiantes que están preparando un proyecto. Ellos saben que van a tener que realizar varios trabajos en equipo a lo largo de su licenciatura, y están conscientes de que si hacen trampa u no trabajan lo suficiente, el otro tampoco pondrá suficiente esfuerzo en los proyectos subsecuentes o buscará trabajar con otros compañeros. De ahí que las interacciones repetidas y el hecho de que la gente puede cambiar de parejas en la interacción contribuya a remediar el dilema del prisionero. El hecho de poder cooperar a lo largo del tiempo, hace que la cooperación se lleve bajo la expectativa del futuro y eso puede ayudar a alinear los incentivos y eliminar el mal resultado.

¿El Pacto por México es un intento de solución al dilema del prisionero?

Sin entrar en la sustancia del propio Pacto, podemos pensar que su conceptualización sí es una especie de solución por la expectativa de interacción continua a lo largo del tiempo, porque las diferentes reformas corresponden a diferentes etapas del Pacto y el hecho de poner en perspectiva que va a haber una reforma tras otra puede ayudar a resolver el dilema. Saber que hay un acuerdo de largo plazo hace que sea más fácil vencer los malos incentivos del corto plazo. Para que acuerdos como el Pacto por México sobrevivan se necesita tener un horizonte abierto, porque si se plantean solo 25 reformas, los agentes sabrán que hay un último periodo y en este van a aparecer dilemas del prisionero, pero si la agenda es abierta podemos pensar, basados en el dilema, que será más fácil cooperar.

¿Entender el dilema del prisionero nos ofrece herramientas de decisión?

Lo que hace el dilema del prisionero es que captura una intuición. El objetivo de esta rama de las matemáticas aplicadas no necesariamente es explicarle a las personas lo que ellos mismos hacen, así como el objetivo de la aeronáutica no es explicarle a los pájaros cómo volar. Pero podemos usar estas intuiciones sobre las interacciones estratégicas comunes para diseñar instituciones o para ayudar a resolver algunos retos en nuevas situaciones. Conceptualizar el dilema no necesariamente es útil para las decisiones.

 

 

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