De la investigación a la acción

Entrevista con Marco González-Navarro, profesor en la Universidad de Toronto y profesor afiliado al Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab.
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Entrevista con Marco González-Navarro, profesor en la Universidad de Toronto y profesor afiliado al Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab.

 

¿Por qué es tan difícil medir el impacto de una intervención sobre desarrollo económico? ¿Qué métodos existen para medir este impacto?

La mayoría del trabajo empírico en economía se ha basado en estudios de datos observacionales. Es decir, basados en fuentes de información acerca de la situación económica de las personas en el espacio y tiempo. La limitante de estos estudios es que es muy difícil determinar si la relación entre una variable y otra es causal. Un ejemplo sería el siguiente: se observa que las familias más ricas tienden a tener menos hijos que las pobres. Esta relación se encuentra en casi todos los países desde hace muchos años, pero  ¿se podría decir que tener más hijos es causa de pobreza? No necesariamente, pero si hubiera una relación de causalidad  podría argumentar que tener menos hijos reduciría la pobreza. Este tipo de idea estuvo detrás de políticas como la de un solo hijo en China o de las campañas de esterilización forzada en la India. Sin embargo, con base en esta relación observacional, no sabemos si la causalidad va en ese sentido. Bien podría ser que la gente rica simplemente decide tener menos hijos y que si a una familia pobre la obligas a tener menos hijos de los que desea se queda igual de pobre o resulta aún más pobre. Esta es la limitante fundamental de los estudios basados en datos observacionales.

Debido a esto, en los últimos 15 años se ha popularizado en la investigación económica el uso de experimentos sociales. La metodología experimental resuelve el problema descrito anteriormente de una manera muy sencilla: Se escoge una muestra aleatoria de individuos, esto garantiza que la muestra sea representativa de la población de estudio, y se hace una lotería[1] entre la muestra para determinar en que segmentos se  interviene. Una vez implementada la intervención se mide la variable de interés y se compara el promedio para el grupo de tratamiento y de control. Si hay diferencias, estamos seguros de que se debe a la intervención. Por ejemplo, se observa que en un cierto país la tasa de embarazo de adolescentes es muy elevada y queremos saber si regalando condones en las escuelas se reduce la tasa de embarazo. Se recluta una muestra de escuelas y se hace una lotería. En algunas se regalan condones y en otras no. Al cabo de cierto tiempo se miden los casos de embarazos en ambos tipos de escuelas. La diferencia de tasa de embarazo nos dice el efecto causal de la intervención. Puede ser positiva o negativa, grande o pequeña pero podremos saber que ese es el efecto de dar condones sobre el embarazo en esa población. Esta es básicamente la misma metodología que se usa en medicina para determinar si un medicamento sirve o no para cierta enfermedad. Lo único que hicieron los economistas fue señalar que esta herramienta tiene sentido en muchos contextos para responder a preguntas de política pública.

¿Qué es el Abdul Latif Jameel Poverty Action Lab (J-PAL)?

El J-PAL es una organización de académicos de todo el mundo a quienes los une el uso de evaluaciones experimentales para responder preguntas relacionadas a la reducción de la pobreza. La misión de J-PAL es reducir la pobreza garantizando que las políticas públicas se basen en evidencia científica.

J-PAL trabaja principalmente en la difusión de resultados y en el diálogo con los gobiernos y organizaciones internacionales tratando de recalcar lo que sí está demostrado que funciona usando estudios experimentales.

De los experimentos sociales que se han realizado, ¿cuáles han sido los más interesantes o relevantes?

En mi opinión el más famoso fue el experimento del programa Progresa en México que se llevó a cabo entre 1997 y 1999. En él se usó la metodología experimental para determinar si un programa que ofrecía dinero en efectivo y ayuda alimenticia a cambio de que los niños fueran a la escuela y la familia visitara clínicas de salud resultaba en mejoras sustanciales en asistencia a la escuela y salud. Este experimento permitió hacer uso de la metodología experimental para mostrar los efectos de una política pública.

Los resultados de este experimento fueron más allá de la comunidad académica (al día de hoy se siguen estudiando esos datos) y se usaron para defender y ampliar el programa en sucesivas administraciones federales. Al día de hoy es un modelo a seguir porque sigue siendo uno de los pocos programas federales que sabemos a ciencia cierta que sí funcionó.

¿Qué caso te ha tocado evaluar?

Mi primer experimento fue uno de infraestructura urbana. Es un estudio acerca del efecto de la pavimentación de calles en barrios pobres en México. Es el típico ejemplo de una política que se lleva a cabo porque la población lo pide, pero no sabemos precisamente cuál es el efecto que tiene sobre las familias. La pavimentación de calles residenciales es un bien público muy localizado, y en el experimento demostramos que el principal efecto que tiene es que hace que aumente el valor de las propiedades cuyas calles se pavimentan. El estudio se enfoca en la reacción que tienen las familias al pavimento. La pavimentación hace que las familias propietarias (que son la mayoría) aumenten su riqueza. Entre 12 y 24 meses después de la pavimentación vemos cómo las familias adquieren más bienes durables como lavadoras, refrigeradores y llevan a cabo mejoras al hogar. En particular aumentó la compra de autos, antes de la pavimentación 1 de cada 4 familias tenía un auto, después esa proporción pasó  a 1 de cada 3. Todos estos bienes son indicadores importantes de bienestar de las familias. Los bienes son financiados en parte con préstamos del sector formal o con ahorros propios.

¿En dónde se realizó, cómo lo hiciste y cuánto tiempo tomó este estudio de pavimentación?

El estudio se llevó a cabo en la ciudad de Acayucan en Veracruz. Surgió de una colaboración con la administración local que tenía interés en aprender más sobre el efecto de su programa de pavimentación. El cabildo aprobó el estudio y se llevó a cabo a lo largo de 3 años entre 2006 y 2009.

De los resultados que obtuviste, ¿cuál es la relación que se establece con el desarrollo económico?

Lo que aprendimos es que la pavimentación de calles tiene un efecto plausible en las familias pobres al aumentar el valor de su principal activo. Esta riqueza adicional se pudo transformar en activos durables como vehículos, mejoras al hogar y bienes electrodomésticos gracias al sistema financiero. Si bien no tuvo consecuencias medibles en términos de costos de transporte, la colocación de pavimento en barrios marginales definitivamente tuvo un efecto muy positivo.

¿Fue costo-efectiva esta intervención?

Con respecto al costo beneficio, encontramos que socialmente hablando, los costos de construcción son comparables al aumento de precios de los terrenos, lo cual sugiere que el mercado valora ese bien en proporción a su costo. En ese sentido no es una mala intervención. Sin embargo, si la comparamos con otras intervenciones como la educación, los retornos son mayores y más durables que el pavimento.

¿Hay implicaciones éticas en realizar estos experimentos?

Sí, definitivamente. Desde hace muchos años se ha discutido el tema de la ética en la investigación. Todas las investigaciones con humanos deben contar con una autorización de un comité de ética para ser publicadas (no solo los experimentos sociales). En esa autorización se exige que nadie sea dañado por la investigación. En economía hay menos problemas éticos que en áreas como la medicina, en la que el riesgo de un tratamiento puede ser elevado. Hay un entendimiento en la comunidad académica de que hay investigaciones en las que el conocimiento adquirido no vale el costo que se le pueda imponer a algunos individuos. Uno de los casos que generó esta discusión fue el de una serie de investigaciones acerca de la sífilis entre la población afroamericana carcelaria en los Estados Unidos, donde se había encontrado ya un remedio al mal, pero por estar participando en un experimento se negó el tratamiento a algunos individuos.

¿Hay una tendencia mundial en llevar a cabo estas evaluaciones?

Sí. Cada vez más gobiernos y organizaciones internacionales como el BID, el Banco Mundial o la Fundación Gates usan las evaluaciones de impacto experimental para tomar decisiones de financiamiento de proyectos o responder preguntas relevantes relacionados con determinada política pública.

¿Cuál es la tendencia en México?

México fue un pionero de los experimentos sociales así que tenemos un nivel extraordinario de percepción acerca de la utilidad de los experimentos y del número de experimentos sociales que se están llevando a cabo. J-PAL tiene más de 20 proyectos de investigación experimentales en México en temas como microcrédito, contratación de personal en el sector público, la conveniencia de dar bienes de consumo o dinero en efectivo en programas de asistencia social, entre muchos otros. Los experimentos nos permiten verificar empíricamente y comparar el valor de distintos programas sociales.

 


[1] La lotería garantiza que en promedio los grupos de tratamiento y control son iguales antes de la intervención. Es decir que la media de cualquier variable es bastante similar para ambos grupos.

 

 

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