Elena Medel, poeta (1)

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“Gran parte de la culpa de que la poesía se lea poco la tenemos los poetas”

Elena Medel es una joven poeta de 25 años, con tres libros de poesía publicados, además de aparecer en antologías varias, y se ha ganado el elogio de la crítica por sus poemas entre frescos y transparentes, modernos y densos: inclasificables y llenos de talento. Nació y creció en Córdoba pero hace unos años vive en Madrid. Trabaja en una editorial y es gestora cultural desde el colectivo La Bella Varsovia, que la mantiene unida, desde el plano cultural, a su ciudad natal.

Tus poemas hablan del amor o de la búsqueda imposible de este amor que no encontramos nunca, de la soledad… Son los mismos temas de los que han hablado siempre los poemas de las poetas, antes de que la mujer en Occidente llegara a estar en situación de igualdad, como hoy. ¿No cambiamos los seres humanos?

Yo creo que al final mis poemas hablan siempre del mismo tema, de la construcción de la identidad, sobre todo la construcción de la identidad frente a los demás, desde el reflejo de uno mismo en los demás. Siempre me sale la obsesión por ese gran tema, aunque se materialice en poemas de amor. Tara, por ejemplo, es un libro que a primera vista puede parecer sobre la muerte, o una reflexión sobre la ausencia, pero es un libro sobre el amor, el amor hacia otra persona. Me gustaría pensar que existe un árbol genealógico, que existe una línea de mujeres escritoras que han estado antes que yo, y que las he leído y las he asimilado, y que si pertenezco a alguna tradición, que sea a la de las mujeres que han escrito. Tampoco somos tan originales, la escritura y el arte son tan antiguos… ¿que temas nos quedan por descubrir? Como mucho, nos quedarán formas de decir, maneras de expresar, formatos con los que jugar, pero los temas son los que son y no hay más. Y los han cantado mucho, y mucho mejor.

¿En esa tradición de escritoras, quiénes son aquellas en cuya línea te gustaría situarte?

Me ha gustado mucho siempre Sylvia Plath, en especial la más valiosa, que es muy breve, está en Ariel, está en algunos poemas anteriores y en unos cuantos poemas posteriores. Fue una de las primeras poetas a las que leí, y siempre me ha acompañado. Cada lectura nueva siempre me suma nuevos significados, nuevas interpretaciones. Me gusta mucho también otra casi prima hermana de Silvia Plath, Anne Sexton… Me gustan mucho algunas poetas de lengua inglesa del siglo XX… Me gusta mucho esa línea en la que están Plath, Sexton, Sharon Olds, también Elizabeht Bishop -menos trágica, menos autobiografía, pero en esa línea de juego con la imagen, de decir como una máscara-, esa es una tradición que me interesa mucho. También me interesa mucho una poeta que se llama Angela Figuera Aymerich, que es española, nació en 1903 y murió en los años 80, cuya obra es muy poco conocida en España. O si no es muy poco conocida, sí muy mal conocida. Aunque es una poeta que estilísticamente se aleja mucho de lo que yo suelo hacer, me gusta mucho cómo es capaz de encontrar un punto entre la poesía social y la poesía de la imagen. Me gustan Marosa Di Giorgio, Alejandra Pizarnik, por supuesto… la verdad es que siempre me ha interesado mucho leer a mujeres, porque al final estamos hechos de circunstancias, y sus circunstancias pueden ser un poco también las mías.

Decías que hablabas siempre sobre la identidad en tu poesía…

Siempre digo que a mí no se me da bien hablar. Si es que de me da bien algo, lo que se me da bien es escribir. Entonces para mí la escritura ha sido siempre la forma de comunicación más sencilla y más efectiva. Aunque creo que el poema debe buscar unos logros estilísticos y el poema debe ser belleza o debe provocar algún estimulo estético, sí que creo que el poema debe comunicar. Aunque el mensaje sea oscuro, críptico y al lector le cueste conectar y comprenderlo, creo que el poema debe contar cosas, o por lo menos debe querer contar cosas, aunque estén muy ocultas bajo la capa de metáfora. Creo que como escritores debemos comunicar algo y yo sí que busco la comunicación.

También veo que en tus poemas se tocan muchas cuestiones sociales de la realidad, aunque sean poemas inclasificables tienen un dejo también de critica social…

Quizás más en los poemas que llevo un tiempo escribiendo. Yo te hablaba de eso, de Ángela Figuera, y de cómo por ejemplo, en Belleza Cruel, que yo creo que es su mejor libro, buenísimo, que habla sobre la posguerra española, con una belleza efectivamente cruel, una belleza dolorosa. A mí me gusta mucho esa capacidad, en poetas que yo leo casi con devoción, de mirar a la realidad y de mirar al mundo. Me enfada muchísimo el empeño de mucha gente, de muchos poetas, en elevar a la poesía a un altar que esté lejos de la gente. Al final estamos encerrándonos en un gueto nosotros mismos, impidiendo que la gente acceda. La gente que no suele leer poesía considera que es complicada, intelectual, difícil, y yo creo que es todo lo contrario, la poesía es algo cercano. Aunque estés hablando con palabras que a la gente le cueste comprender. Pero también está el reto de adivinar qué quiere decir el poeta, y yo creo que tenemos que estar cerca de lo que está pasando y no podemos estar lejos de la realidad y elevarnos en ese altar de intelectualidad máxima. Yo creo gran parte de la culpa de que la poesía se lea poco y sea un género muy minoritario la tenemos los poetas. Yo creo en la actitud y el espíritu de cada uno. Por supuestísimo que cada uno puede tener la actitud que quiera, pero creo que tenemos que pensar que hay gente que lee los poemas. Yo escribo y publico porque pretendo que la gente los lea. No se trata de rebajar el listón, por supuesto que no, porque los lectores son inteligentes, pero se trata de cambiar la actitud.

En ese sentido, utilizar una plataforma masiva como, por ejemplo, You Tube, para llevar la poesía a la gente es una opción válida, ¿no?

Claro, yo creo que la gente realmente quiere leer poemas, a la gente sí que le interesa la poesía. Me parece evidente. La cuestión es preguntarse por qué la gente lee menos poesía. Por eso hay que preguntarse por qué en un instituto o en un colegio, cuando al chaval le plantean que tiene que leerse un libro de poemas, cunde el pánico. ¿Por qué existen tantos prejuicios hacia la poesía? ¿Por qué existe esa idea de que es complicado y es difícil, de que la poesía es algo que no se entiende? Habría que planteárselo. Yo he trabajado dando talleres para adolescentes de poesía y creo que existe gusto. A los niños les gusta muchísimo. Se implican, leen los poemas con interés, los comentan, escriben sus propios poemas… ¿En qué momento se tuerce la cosa y ya no dejan solamente de leer poesía, sino que ya dejan de leer en general?

Incluso puede resultar para ellos hasta menos complicado para los jóvenes leer poesía que narrativa…

Claro, se parece mucho más a lo que escuchan en el iPod cuando van por la calle. A mí me parece, humildemente, que los planes de lectura en los centros de enseñanza para niños y para adolescentes en España están mal diseñados. Es importante, desde luego, conocer a los clásicos, pero una vez que tienes una base de lectura. Recuerdo que en el instituto me mandaban para leer, como lectura obligatoria, libros que para mí, que era lectora habitual, eran complicados. Entonces para gente que no era lectora habitual, imagínate. A un adolescente obligarle a hacer algo, ya básicamente lleva a que se empeñe en que es algo que no tiene que hacer. Entonces, creo que los planes están diseñados con poca conciencia de hacia quién están dirigidos. De verdad creo que existe un interés por parte de los chavales en leer. Obviamente habrá chavales que ni con agua caliente, como decimos, pero habrá muchos que se te han quedado por el camino y que probablemente hubieran sido lectores, quizás lectores esporádicos, pero lectores al fin y al cabo.

He visto que en una nota de televisión leías un poema que escribiste a Iker Casillas, ¿esa es una forma de restarle solemnidad a la poesía?

Eso fue un encargo que me hizo hace muchos años la edición de Cataluña de El País. Siempre que terminaba la temporada de liga encargaban un poema a un poeta, y me lo encargaron. Entonces, escribí un poema sobre Iker Casillas [risas]… No es un poema del que yo me sienta especialmente orgullosa. Fue un poema que no hubiera escrito sino me lo hubieran encargado, porque tampoco el tema me atraía mucho. Es un encargo que ha tenido mucho más eco del que yo pensaba, y eso me hace gracia porque demuestra que hay mucha más gente a la que le interesa el fútbol que gente a la que le interesa la poesía.

Mucho de tu obra me lleva mentalmente a la música de la escena indie pop madrileña… ¿Estoy muy desorientado?

En absoluto, para mi la música es fundamental. Escucho mucha música, voy mucho a conciertos, me gusta mucho y creo que me influyen mucho más algunos letristas que algunos poetas. En mi educación sentimental hay muchas lecturas pero también hay muchas audiciones, y hay muchas canciones, desde luego. Muchos poemas tienen ecos de muchas letras. Por ejemplo, me gusta muchísimo como letrista Manolo Martínez, de Astrud, me gusta mucho un grupo que se llama Triángulo de Amor Bizarro, que son gallegos, y hay un grupo de Murcia que se llama Klaus & Kinski, que tienen unas letras que me interesan mucho por cómo dicen lo que dicen, el espectro temático que abarcan. Me siento muy cercana a letristas como esos.

– Feliciano Tisera

Foto: Milagros Checarelli

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