En tanto lejos divagas

La poesía reciente explora caminos emocionantes y divertidos. Pero, a veces, la poesía que necesitas te encuentra cuando la necesitas y suele aparecer con un lenguaje antiguo y constante.
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En los últimos días me ha tocado ver, leer y escuchar todo tipo de poemas "nuevos". Poemas performativos, poemas visuales, cinematográficos, ciber-poemas, poemas reductivos, poemas de la palabra que milita sin prosodia. En fin, poemas que dan ganas de ponerse unas gafas oscuras de aviador y decir: yeah!

Todo esto me parece muy bien. Yo mismo a veces ciber-performo mi militancia antiprosódica desde mis accidentales zapatos tenis con cordones morados.  Tengo unos lentes de pasta negra que ni Buddy Holly se atrevería a usar. Me gusta compensar con la fuerza del estilo. Me gusta decir: yeah!

Pero la poesía que necesitas te encuentra cuando la necesitas. Ayer me encontró un gran libro de la desaparecida Sophia de Mello Breyner Andresen (1919-2004). Estaba como escondido en unas cajas que movía de un lugar a otro sólo para remover la angustia de verlas desordenadas en el mismo lugar. Estaba escondido como si me diera pena tener un libro de una autora cuyo primer libro llevaba el inocente y profundamente sincero título de Poesia (1944). El que apareció fue de sus últimos O nome das coisas (1977). Hacía muchos años que no lo abría. Llegué a pensar que lo había perdido. El poema que me encontró, con su sutil y constante respiración, con sus letánicas repeticiones, con su delicada armonía, con su profunda intimidad y erotismo casi materno fue Enquanto longe divagas. Aquí una traducción involuntaria:

 

En tanto lejos divagas

I

En tanto lejos divagas
Y a través de un mar desconocido olvidas la palabra
— En tanto vas a la deriva de las corrientes
Y fugitivo perseguido por inombradas formas
A ti mismo te buscas despacio
—  En tanto recorres los laberintos del viaje
Y en el país de niebla y hielo interrogas el mudo rostro de las sombras
—  En tanto tientas y dudas y te espantas
Y apenas como un hilo te guía tu nostalgia de la vida
En tanto navegas en océanos azules de rocas negras
Y las voces de casa te invocan y te siguen
En tanto regresas como a ti mismo al mar
Y sucio de algas emerges entorpecido y como drogado
—  En tanto naufragas y te enfundas y te evades
Y en la playa que es tu lecho duermes como crío
Y despacio despacio a tu cuerpo regresas
Como joven toro espantado de reconocerse
Y como joven toro sacudes tu cabello sobre los ojos
Y despacio despacio recuperas tu mano tu gesto
Y tu amor de las cosas sílaba por sílaba

II

Mi amor por la vida está paralizado por tu sueño
Es como ave en el aire veloz detenida
Todo en mí se calla para escuchar el suelo de tu retorno

III

Pues en el aire estremece tu alegría
— Tu joven fuerza de arbusto —
La luz espera tu perfil tu gesto
Tu ímpetu tu fuga y desafío
Tu inteligencia tu argucia tu risa

Como ondas del mar danzan en mí los pies de tu retorno

                                                                       Junio de 1974

                                                  *****

Post scriptum: ¿no era guapísima Sophia?