Estudio fotográfico Gerard

A un par de cuadras de la casa en la que nací, en la colonia Narvarte, estaba el Estudio fotográfico Gerard.
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A un par de cuadras de la casa en la que nací, en la colonia Narvarte, estaba el Estudio fotográfico Gerard. Cada vez que pasábamos por ahí veía las vitrinas con retratos de gente desconocida, series infinitas de gente. Me parecían todos la misma persona, solo cambiaba la forma de la imagen o el tamaño. Ninguna me decía nada; en realidad nunca le puse demasiada atención a la gente sino a la colección de caras que me presentaban las dos pequeñas vitrinas que daban a la calle.

Un día todo cambió. Después de hacernos unas fotos, que francamente no recuerdo para qué eran, el señor Gerard le pidió a mi padre permiso para colocar mi retrato en su vitrina; mi padre sin dudarlo accedió, a mí me pareció algo importantísimo. De pronto mi cara formaba parte de la colección del señor, y me di cuenta de que la gente que desde ahí me observaba era real, tan real como yo y mi padre. Desde entonces cada vez que pasaba por ahí trataba de reconocerlos a todos, pensaba durante todo el resto del paseo en quiénes podrían ser, cómo sería su vida fuera de la vitrina y, más importante aún, cómo eran ellos a color, cómo eran sus casas, su propio rostro con ojos cerrados, o sonriendo,  qué edad tendrían… Trataba de reconocer a los nuevos que llegaban a la colección; pensaba que tal vez, como yo, vivían en el barrio y esperaba reconocerlos en cualquier momento. Eso nunca ocurrió.

Deseaba tener, como Gerard, una colección de caras, y suponía que Gerard sabía mucho más de ellos  y que solo él tenía el privilegio de tal conocimiento.

Me mudé de esa casa a los ocho años, a los veintiséis regresé al barrio y con una especie de agrado y pudor reconocí la esquina. Gerard murió en los noventa; ahora atiende el negocio su nuera y creo que uno de sus hijos, o tal vez el nieto, se encarga del revelado en el cuarto oscuro.

Ahora las fotos son a color, blanco y negro las menos; algunas tienen animales o paisajes integrados a la fotografía y por supuesto yo ya no estoy ahí.