Las malditas ventanas no tienen cristales, sólo celosías. La luz de la bujía parece que se apaga sin haber aire alguno. Pero no se apaga. Debe de hacer un calor de todos…
Y finalmente acá estamos, Joy, como estuvimos siempre, convocados por la luz de tu presencia, por la luz de tu alegría, por la luz de tu sabiduría y, ahora, por el dolor de tu ausencia. Acá…