La palabra tachada

AÑADIR A FAVORITOS

Aprobada la nueva Constitución de Bolivia, el título oficial de Evo Morales es el de “presidente del Estado Plurinacional”. El rótulo se usa profusamente, en cada acto público, es decir, a todas horas y por doquier. Y con resonancias siempre ominosas, aunque no tanto por la partícula “plurinacional”, que bien pudiera servir para describir, por ejemplo, a España; sino por aquello que la fórmula abandona y deja de lado. Antes los mandatarios bolivianos eran autoridades de la república. Esto es lo que ha desaparecido del discurso oficial y ha sido tachado incluso del nombre del país: toda referencia al republicanismo. Un verdadero peligro.

¿Es acaso “república” sólo una palabra? Pues sí, claro, aunque con un significado muy preciso. Quiere decir que, allí donde se proclama como lema definidor, el destino de la colectividad constituye una res publica, un asunto de todos los ciudadanos, que ninguna facción en particular puede monopolizar para sí (por muchas razones de justicia histórica o de pureza ideológica que enarbole para intentarlo). Una palabra, entonces, sí, pero que evoca a la democracia como medio de gobierno y a la limitación del poder como su más importante condición.

Por eso no es inocente que se la hubiera ajusticiado constitucionalmente ni tampoco su sustitución por “Estado”, que como se sabe refiere al ídolo de los revolucionarios de todas las escuelas, siempre unos beatos de la autoridad. Basta ver cómo se regodea Evo Morales con su nuevo título, así como con cualquier otro arresto estatalista o incluso estadolátrico…

La definición completa de Bolivia es, hoy por hoy, la siguiente: “Estado Unitario Social de Derecho Plurinacional Comunitario”. Un mejunje de cuidado. Pero que finalmente podría pasar –¡tantas son las ocurrencias de la facundia latinoamericana!–, si no fuera por aquello que este pastiche enmascara con su catarata de adjetivos: esto es, que una palabra, esa palabra, no se encuentra allí porque ha sido vetada por el poder. “La república”: el santo y seña con el que se reconocen en todas partes los defensores de la libertad.

– Fernando Molina

    ×  

    Selecciona el país o región donde quieres recibir tu revista: