Ilustración: Martín Elfman

Olán

"Los límites de mi lenguaje –escribió célebremente Wittgenstein– son los límites de mi mundo.” Zaid, al desentrañar vocablos y rastrear sus orígenes y su uso, en este caso los relacionados con la palabra olán, amplía las fronteras de nuestra realidad. 
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Olán en México es un listón de encaje o tela, añadido como adorno a las faldas, blusas, pantalones, pañuelos, fundas de almohada, colchas, cortinas, manteles y servilletas, ya sea en la orilla o por encima, con frunces. Hay fotos en Google imágenes.

Los diccionarios de la Real Academia Española nunca han registrado olán (como puede verificarse en Google NTLLE), aunque en su Corpus Diacrónico del Español (Google corde) está documentado desde el siglo XV (Rodrigo Cota, “Copla a Pero González”) hasta el XX (Gabriel García Márquez, Cien años de soledad).

Olán parece apócope de olanda o simplificación de holán, apócope de holanda. ¿Son nombres de lo mismo? Tal parece, aunque la RAE no lo deja ver fácilmente.

Su Diccionario de autoridades registra holán en 1734 como “Nombre que dan en Andalucía al lienzo que comúnmente se llama Cambray” [Cambray es una población francesa que está cerca de Holanda]. Registra separadamente holanda: “Tela de lienzo muy fina de que se hacen camisas para la gente principal y rica. Llamóse así por fabricarse en la provincia de Holanda [que fue provincia bajo la corona española de 1556 a 1714], por cuya razón se debe escribir con aspiración [con hache]; aunque muchos la ponen sin ella.” Puesto que olán se escribía sin hache desde el siglo XV, es de suponerse que la Academia prefirió darle entrada como holán, pero no lo dice. Por otra parte, al registrar separadamente holán y holanda con distintas definiciones, parece implicar que no son lo mismo.

También registra holanda de mangueta: “Lienzo finísimo de que hacen camisas los señores y gente rica” y cambray: “Cierta tela de lienzo muy delgada y fina, que sirve para hacer sobrepellices, pañuelos, corbatas, puños y otras cosas. Díjose así por haber venido de la ciudad de Cambray, donde por lo regular se fabrica.” Esto no excluye que también se fabricara en Holanda.

Sebastián de Covarrubias (Tesoro de la lengua castellana o española, 1611) registra cambrai: “Cierta tela aun más delgada que la fina holanda.” No registra holanda, holán ni olán.

Delia Pezzat Arzave (Guía para la interpretación de vocablos en documentos novohispanos de los siglos XVI a XVIII, Archivo General de la Nación, 2001) registra holanda de mangueta, “lienzo más fino que la holanda común”. No registra holanda, holán, olán ni mangueta, diminutivo de manga (“A little sleeve”), según John Stevens (A new Spanish and English dictionary, 1706).

La holanda de mangueta recuerda la puñeta: “encaje o vuelillo de algunos puños”, según el DRAE 2001, que también registra vete a hacer puñetas como frase coloquial despectiva. Parece que en España esta locución es algo así como vete a freír espárragos. En México, la única acepción vigente es la que daba Francisco Sobrino en su Diccionario nuevo de las lenguas española y francesa (Bruselas, 1705): “puñeta, hazer la puñeta. Faire sortir la semence du membre par plaisir”. La rimó Quevedo, burlándose de un supuesto ermitaño que “estuvo amancebado con su mano”, “retirado en una isleta”.

El obispo de Caracas, en carta del 20 de diciembre de 1758, al referirse a la indumentaria litúrgica, habla de “alvas de olán clarín”, “amitos de olán” y “sobrepellices de olán con encajes”. Implícitamente, distingue el olán de los encajes. En Balanzas comerciales de los puertos de la República Mexicana (Secretaría de Hacienda, 1828) aparece repetidamente olán, nunca holán ni holanda. Las formas más frecuentes son olán de algodón (seis veces) y olán batista (tres). Olán de Cambray, de Madrás, de Bayona, de lino y de seda aparecen una sola vez. Yolanda Congosto Martín (Aportación a la historia lingüística de las hablas andaluzas: Siglo XVII, Universidad de Sevilla, 2002) iguala olán y holán. Todo esto puede verse en Google Books bajo olán.

Esteban de Terreros y Pando (Diccionario castellano, 1787) también iguala olán y holán como nombre del cambray en Andalucía, y registra holanda como “tela batista” y como “lienzo muy fino”, sin definir batista ni cambray. El DRAE 2001 define batista como “Lienzo fino muy delgado”, y dice que el nombre viene de Baptiste, fabricante del siglo XIII que la producía en Cambray. Le Robert historique afirma que esta difundida hipótesis sobre el origen de batiste no tiene documentos.

Francisco J. Santamaría (Diccionario de mejicanismos, Porrúa, 1959) registra dos acepciones de holán: “1. Lienzo fino de que se hacen camisas, sábanas y otras prendas. 2. Farola, volante de adorno del vestido de las mujeres.” El distingo entre holán lienzo y holán aditamento es mérito suyo, y resulta esclarecedor. No registra olán ni holanda.

Según Joan Corominas (Breve diccionario etimológico de la lengua castellana, Gredos, 1967; Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico, Gredos, 1980-1991), hay documentación de cambray desde 1268, de olanda desde 1495, de holanda desde 1526, de holán desde 1625 y de batista desde 1780 (aunque la primera documentación de batiste en francés es de 1401). La fuente de 1495 es el diccionario español-latín de Antonio de Nebrija, que dice: “olanda, lienzo. Lintheum menapium”, o sea: lienzo de Menapia (lugar en Bélgica, cerca de Brujas y no muy lejos de Cambray).

Corominas registra además el verbo holandar (que no está en ningún diccionario ni base de datos de la RAE): “Usar cuellos y puños de holanda.” Pero no menciona olán, cuya primera documentación (en Rodrigo Cota) es de hacia 1500.

Hay la producción artesanal de prendas tejidas con agujas o telares manuales (verticales, horizontales, de cintura) a partir de lana, lino, algodón, seda o fibras químicas. Hay la producción industrial de prendas en telares de punto. Y hay la producción industrial de rollos de tela para cortar y confeccionar. Los rollos más comunes son de telas planas (no tubulares como el jersey y otros tejidos de punto) en anchos, digamos, de uno o dos metros. También los hay de unos cuantos centímetros de ancho, como los listones, encajes y etiquetas bordadas para cortar y adherir en una prenda, o para usar como venda.

Los olanes (angostos) como aditamentos, el olán (ancho) como tela para cortar, así como los distintos nombres que puede recibir un tejido según el lugar de origen, se prestan a confusiones. Pero olán, holán, olanda, holanda, cambray y batista parecen referirse al mismo tipo de tejido fino, con distintos hilos (algodón, lino, seda), en distintos anchos, de distintos lugares, para la confección de ropa de vestir, de mesa o de cama, ya sea como cuerpo básico de la prenda o como aditamento. ~

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