Pepe Olona, librero, editor y gestor cultural

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“Prefiero vender menos pero no someterme a las leyes de la grandes superficies comerciales”

Pepe Olona es el alma de Arrebato, un proyecto con cuatro patas: librería, editorial, eventos y web (esta última pata le está creciendo de nuevo y estará lista muy pronto en su nueva versión). La librería, en el madrileño barrio de Malasaña, es librería de viejo por un lado y por otra parte, se nutre iniciativas vanguardistas en poesía y en diseño aplicado a la literatura; la editorial sólo publica autores con buen directo y que hagan actividades que puedan nutrir a eventos como los festivales; y con la web pretenden quitarle los visos de antigualla que tienen los libros. Pero mejor que nos lo cuente él.

¿Qué es Arrebato Libros?

El proyecto Arrebato tiene cuatro partes, cada una con vida propia: librería, editorial, eventos y web (ésta última se está trabajando).

La librería tiene dos partes, fundamentalmente: libros viejos y libros nuevos. La de libros nuevos es la que le da la esencia a Arrebato. Se dedica a editoriales independientes, revistas objeto, como La más bella… Tenemos desde postales a libros de escritores independientes de poesía, con formatos cuidados, cosas de Sudamérica, como la argentina Clase Turista… Son ediciones que lo que buscan es que la gente se acerque al libro. Si eres un poeta novel y nadie te conoce, tienes que conseguir que, cuando entran a esta librería, tomen el tuyo entre esta marabunta de libros, lo abran, les guste, el precio les convenza y lo compren. El éxito sólo consiste en que tu cojas este libro y lo abras. Ya si lo compran es la hostia. Hay un boom en el que mucha gente ha apostado a eso. Está Eloísa Cartonera, que es de Buenos Aires y los libros los hacen los niños de la calle, los cartoneros. Artistas como Reinaldo Arenas, César Aira, Ricardo Piglia, todos muy reconocidos, ceden obras a la editorial, y el beneficio es para los niños. Los libros los hacen los niños a mano: ellos cogen el cartón, lo pintan y lo encuadernan… Luego ha salido otra inspirada en ésta, argentinos editados en España, y se llama Paquita la cartonera, un poco jugando con ellos, pero que que ya es más diseño. No es un plagio, es hecho conjuntamente. Tenemos paquetes de papel de fumar en el que cada papel son poemas de usar y tirar, tenemos flip books

¿Y qué es la editorial Arrebato?

Tenemos dos criterios. Uno, no existe colección editorial: cada libro se hace con el autor, no hay formato preestablecido. El otro criterio es que la editorial trabaja con autores que hagan directo: la poesía para nosotros tiene tanta importancia escrita como oral. Pero no que hagan cosas a partir de que nosotros los contratamos, sino desde antes. El libro es una parte del fin, pero no es el fin. Mucha gente viene y me dice: “¡Quiero editar mi libro!”. ¿Pero qué ganas con esto? Dinero, no. Entonces queremos buscarle más vida a la parte editorial. Por ejemplo, Peru Saizprez (poeta de la editorial) ya actuaba en directo cuando yo lo conocí hace siete años; Ajo (poetisa de la editorial) actuó con Mastretta, con Javier Colis, con Javier Corcobado, con Don Simón y Telefunken, sola, tiene mil posibilidades. El propio Corcobado es muy conocido por el apartado musical, pero también en el apartado literario tiene sus facetas. Nos llegan manuscritos cada día, pero no me interesa eso, pues no conozco ni cómo es la persona con la que estoy hablando. Es otro concepto, no es buscar el editar por editar, es decir te edito, pero si entras dentro de la forma en que yo veo esto. Para otra cosa, hay muchas editoriales a las que puedes ir y te van a editar seguro.

¿Y por qué librería de viejo, si hacen cosas tan de vanguardia?

Porque nos gusta, también el libro raro, el descatalogado… Yo era cliente de librerías de viejo y no me gustaba pasarme tres horas buscando para encontrar una cosa. Consideraba que había un vacío en la selección, y otro en el orden y la limpieza. Entonces quería una librería de viejo en la que todo estuviera ordenado, limpio, y te pudieras pasear y encontrar las cosas. Por ejemplo, estudio de autor: que esté todo organizado por el autor sobre el que se está hablando… Pero también tenemos un apartado infantil, que también es nuevo. Lo dedicamos a libros pop up, desplegables, cosas de ese tipo. Siempre nos ha gustado mucho. Aparte de libros, desde el tercer año en el festival de poesía se hacen cosas para niños. Yo tengo dos niños y cuando vienen aquí se lo pasan en grande: agarran los libros y los abren, y les mola La Zapatilla (una de las revistas-objeto). Entonces, qué mejor que iniciarlos desde el principio en una forma divertida de la literatura, no en una forma casposa, sino mostrándoles que los libros son agradables. No somos una librería infantil: tenemos cuatro cosas, hay librerías infantiles en Madrid maravillosas y no voy a competir con ellas. Pero los niños están presentes en Arrebato. Y la librería se complementa con los eventos, la presentación de libros, mover artistas… nos interesa mucho hacer cosas, que no sea una librería estática. Por ejemplo, movemos las estanterías para que quede un espacio en el que puede haber de todo: músicos, proyección de películas, etc.

¿Como consigues los libros usados para vender?

Hay de todo, gente que viene aquí buscándose la vida, gente que consigue cosas y te va trayendo libros, hay particulares… Cela decía que las librerías de viejo están llenas de vidas sin escrúpulos, gente que cuando se le mueren los abuelos nos llaman porque necesitan espacio… Yo compré libros a una librería que quebró, compré en otras librerías cuando empecé, y luego a particulares. Seleccionamos mucho para que todo sea dentro de nuestro criterio.

¿Por qué no has decidido ser un librero convencional?

Se trata de la forma de entender la literatura y la forma de creación. Arrebato no es una librería sola, es un proyecto: tenemos un festival poético, con el que llevamos ya cinco años (casi en paralelo a cuando empezamos la librería), tenemos eventos de todo tipo.

¿Cuántas personas forman Arrebato?

Yo coordino, pero cada faceta tiene un equipo. Editorial tiene una persona que se encarga de la maquetación, la selección de papeles, y tal. Hay un equipo que se encarga de la comunicación de la editorial y comunicación de los eventos. En el apartado gráfico, Milicia gráfica se encarga de los logos, las imágenes… Es gente que se entremezcla con nosotros. Con el festival poético, imagínate, estamos en la sexta edición, con la AECID (Agencia Española de Cooperación Internacional y Desarrollo) y Casa de América, pues están ellos y hasta esta gente que se encarga de la producción, de la comunicación, etc. Trabajamos mucho conjuntamente con la editorial Delirio, y Fabio de la Flor, que lleva esa editorial, se va a incorporar a Arrebato a coordinar parte de los contenidos. Con la crisis ha quedado claro: el sistema habitual de la empresa y el contratado es anacrónico, muchas veces se tiende por el freelance y por el “yo te necesito, pero te necesito para esto, no te necesito todo el año contratado”. Entonces es así, buscar redes, interrelación, y contratar servicios puntuales.

¿Cómo financian todas estas cosas?

Cada una de manera diferente. Al principio todo lo financiamos nosotros, sin ninguna ayuda. La librería tiene que vender libros: es un negocio. Ha estado funcionando bien y se retroalimenta. La editorial se sigue financiando con nuestro dinero, no está sujeta a ninguna ayuda. A Ajo le hemos vendido cuatro mil libros en un año y medio, lo cual te permite editar más, Peru ha agotado la edición también en dos años y Corcobado y Gonzalo Escarpa salieron hace un año, y está funcionando… estamos en camino. Ajo es inhumano lo que vende, ha sido un éxito a nivel editorial. Con ella no estamos en las listas del libro más vendido porque no vendemos en la Casa del Libro ni en la Fnac, los distribuimos nosotros, con lo cual vamos a puntos independientes de toda España. Estamos en 60 puntos, pero tampoco queremos llegar a sitios como la Fnac, que te propone exponer el libro si se lleva un 45%. Si te vas a llevar ese porcentaje no quiero ni que lo vendas. No es que yo no quiera, sé que si estoy voy a vender a saco, pero no quiero someterme a tus leyes. Con los eventos, los tres primeros años del festival se hicieron con financiación propia, y perdimos dinero casi en todos, y en el cuarto y el quinto ya tuvimos ayuda de instituciones.

¿Dónde hacen sus festivales poéticos?

Los cuatro primeros se hicieron en Madrid, no por voluntad sino por obligación. Pero desde el quinto, desde que se hace con la AECID, se hace en dos países: un mes en un centro cultural de España en Latinoamérica (el año pasado estuvimos en la Republica Dominicana, en Santo Domingo) donde exportamos a poetas españoles con colaboración de poetas locales; y al mes siguiente a Casa de América trajimos latinoamericanos, con alguno de España también. Este año vamos a a otro país, pero todavía no nos han dicho a cuál. Las presentaciones en la librería no necesitan financiación; para otros proyectos nos contratan, pagan los cachés, la producción… Otras veces recontratan el proyecto, como en los casos de La Noche en Blanco, La Noche de los Libros…

¿No te has planteado editarte como poeta?

Yo era poeta y lo dejé, no por voluntad propia sino porque tras escribir un libro, cuando tuve mi primer hijo (eran los nueve meses del embarazo con los tres personajes: el padre, la madre y el hijo, hablando), mi vida dio un giro. Eso supuso un cambio a nivel mental fuerte, pero también de trabajo. Tenía un trabajo aquí en Madrid, estuve dos años trabajando de psicólogo, pero no me veía. Tuvimos una oportunidad de invertir un dinero en esto y nos la jugamos… Nunca había trabajado en un proyecto mío de inversión y de ganarme la vida con eso. Y ya cuando escribía me parecía una mierda, así que lo dejé porque ya no me sentí capaz. Así nace Arrebato librería, pero el proyecto Arrebato nace en Barcelona cinco años antes, cuando yo escribía el fanzine. Llevábamos unos años tres años, mensualmente, y se publicaba de todo, en fotocopia blanco y negro, y ahí escribía.

O sea que dejaste de escribir, pero no dejaste la poesía …

No me considero un artista, simplemente hago una gestión y me alegro mucho de poder vivir de una cosa con la que me lo paso bien, no tener que levantarme y decir “Me cago en la puta, tengo que ir a currar”.

¿Y cómo es el proyecto de la web?

Va a romper con todos los moldes de cualquier librería, porque va a estar ambientada en la actualidad. Se va a jugar con Twitter, Facebook, con todo, para que la gente participe, colabore, pueda publicar sus textos, puedan hablar de los textos que se están publicando… muy interactiva. La idea es que no sea una web al uso, sino que ofrezca un servicio. Se van a poder descargar e-books: trabajamos la librería de viejo pero también trabajamos e-books. La web va a ser la cuarta parte del proyecto.

– Feliciano Tisera

Foto: Milagros Checarelli

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