re:publica 2011

re:publica es el congreso de internet más grande de Alemania. Este es el recuento de lo sucedido.
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El miércoles se inauguró re:publica, el congreso sobre blogs e internet más grande de Alemania y uno de los más importante de Europa, además del organizado por el Chaos Computer Club (para hackers) y de transmediale (sobre arte y cultura digital). re:publica comenzó modestamente en 2007. Este año rebasa los 2,700 asistentes y los 250 conferencistas, venidos de 30 países diferentes, entre los cuales México está excluido. re:publica es una iniciativa de Johnny Häusler, un rockero que se convirtió en uno de los primeros bloggers alemanes, y Markus Beckedahl, fundador de uno de los blogs políticos más exitosos en Alemania.

 

Taller Latinoamérica

De entre el aluvión de actividades, apenas un taller se dedicó a Latinoamérica y, a pesar del lugar común que se aprovechó para intitularlo, “Más internet, menos dictadura”, poco tuvo que ver con dictaduras.

Lo más interesante fue Rosana Herman, quien habló sobre la situación en Brasil. Centró su atención en el acortamiento de la distancia entre las grandes figuras y las personas individuales que internet ha posibilitado. En el ámbito político, los tres candidatos de las últimas elecciones federales usaron Twitter. La Presidenta Dilma Rousseff con un equipo de tuiteros, y los otros dos candidatos (Marina Silva y José Serra) tuiteaban personalmente. En el ámbito social, contó la historia de un muchacho de 17 años, Rene Silva, quien siguió la ocupación por parte las fuerzas armadas de su favela. En pocos días, Silva ganó miles de seguidores, incluida gente muy importante. Fue un fenómeno de tal magnitud, que incluso Google lo invitó a una charla. Ahora, Silva tiene su propio periódico, A voz da comunidade.

Herman observa que ahora es posible desmentir a los grandes medios y levantar la voz a través de internet. Para ilustrar esta tesis refirió la historia de un refrigerador descompuesto. Después de tres meses de peleas inútiles con la compañía, el afectado se cansó. Difundió entonces un video quejándose del pésimo servicio de la compañía. En tres días, medio millón de personas lo habían visto ya. El pánico invadió a los directivos de la compañía y enviaron de inmediato a un técnico y le dieron un refrigerador nuevo.

Estos ejemplos ilustran la conclusión del taller: en los medios sociales, la democracia no consiste en hablar sino en ser escuchado.

 

Sascha Lobo

Sascha Lobo es el ‘enfant terrible’ del ciberespacio alemán. Proveniente del marketing, Lobo devino blogger y novelista. Le irrita la pasividad de la gente que solo ‘reacciona’ y ‘actúa’ poco por falta de iniciativa. Su charla, llena de insultos e ironías, trató sobre sus experimentos en el mundo de los trolls y se aventuró en la cibersociología.

En internet, el término ‘troll’ se refiere a quien actúa para llamar la atención, con el resultado de que la comunicación social se entorpece. La gran fuerza del troll es su anonimato. Lobo quiere desmitificarlo: no siempre quiere provocar, ni su acción es siempre negativa. A pesar de las críticas típicas, el troll tiene una función positiva, pues reacciona frente a una provocación que percibe en la sociedad, quizá por razones extrañas, pero que resulta sintomática. El segundo mito que deconstruye Lobo es que el troll sea una figura solipsista. Con ayuda de estadísticas, Lobo demuestra que el troll apenas usa la palabra ‘yo’ (1 vez por cada 319 palabras), pues en realidad intenta construir un ‘nosotros’ colectivo y virtual. Pero el troll casi nunca lo consigue.

Para combatir al troll, lo mejor es darle la impresión de que ‘nosotros’ lo aceptamos. Lo mejor es convertirse en él y publicar bajo su nickname pero justo lo contrario de lo que el troll realmente quiere. Entonces, el troll creará otro troll falso. Este mecanismo se repetirá hasta que todo el espectro ideológico en cuestión quede cubierto, de la izquierda a la derecha. Entonces, la comunidad lo odiará, el troll original se cansará y lo dejará.

El padre de la ecología, Eugene Odum, sugirió observar el internet –un espacio de comunicación social– como un ecosistema. Todo ecosistema tiene tres elementos: productores, consumidores y destructores. En diferentes sentidos, cualquier persona es consumidor, productor y destructor al mismo tiempo. Para obrar eficazmente, el productor analiza el mercado. El consumidor piensa poco, reacciona instintivamente y de forma mínima (para decirlo con el lenguaje de Facebook, se ahorrará los comentarios y optará por un ‘Like’). El destructor tiene la labor más importante del ecosistema y es el héroe del internet: al no reaccionar contundentemente, deshace lo que daña.

Para que internet pueda evolucionar, continúa Lobo, el troll y el destructor son necesarios, pues mantienen la cohesión de la comunidad cibernética. Al destruir, el troll ayuda a la comunidad a reorganizarse y fortalecerse, el grupo recupera su consciencia y aprende a limitarse y a diferenciarse del resto. Se fortalece la estructura social. En definitiva, el troll nos impulsa hacia delante, nos hace más seguros, ayuda a que fortalezcamos nuestra identidad cibersocial. Y son, además, muy chistosos.

El troll es un tipo de juego entre mímesis y mentira para probar qué tan serio es lo serio. Pero cuidado: del troll al stalker criminal hay solo un paso.

(Imagen de Michael Sonnabend)