Fotos: Zaruhy Sangochian

Taller: Marcos Castro

Este registro pretende explorar las relaciones del artista con el espacio, enfatizando la idea de que el espacio es un elemento del proceso creativo.
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Aquí la galería completa.

 

Una casa semiabandonada es el espacio donde confluyen varios artistas jóvenes que promueven su trabajo y realizan diversas actividades culturales bajo una iniciativa de autogestión llamada “Neter”. Las viejas habitaciones de esta casa se han convertido en talleres de artistas, en una de ellas trabaja Marcos Castro, quien, como el resto de los usuarios, se ha apropiado libremente de un espacio pequeño pero luminoso, angosto, de techos altos y rematado por dos ventanas. Frente a una de ellas, la mesa de trabajo se inunda de hojas, lápices y pinceles, objetos de plástico y otras herramientas.

El lugar se carga de imágenes, dominan las figuras de animales salvajes y un fuerte olor a humedad. Basta pasar poco tiempo ahí para que el espacio irradie la idea de ser una cueva, el inicio de toda arquitectura, refugio oscuro de cualquier especie.

Un lugar de trabajo e intercambio, siempre abierto y con visitas constantes, mantiene los procesos creativos expuestos. Los muros del taller le sirven al artista como soporte de conceptos: “Ahí fluyen las ideas, en el muro dibujo y borro; boceteo sobre la pared, me ofrece distintas perspectivas.” Funcionan también como remanente legible del tiempo, la historia del edificio está contenida de manera explícita en las capas expuestas de sus muros o en los mosaicos de los suelos que combinan y mezclan diferentes épocas, en síntesis, una esencia de abandono que de manera tenue permea en el trabajo del artista.

Para Castro, el espacio trae consigo una rutina necesaria; durante la semana se traslada al taller, generalmente trabaja con luz de día y música.

En un lapso de tres años se ha acoplado al lugar ubicado en la colonia San Pedro de los Pinos sin sentir un apego enfermizo, noción que recalca frente a la próxima demolición de la casa. Luego de trabajar en estudios ubicados en Bucareli, la Condesa y Narvarte, el artista apunta que “la esencia del espacio tiene que ver con la manera en que se habita, pues el taller no es sólo un lugar de trabajo, tiene una carga emocional y es un recipiente de la persona, es un espacio que refleja la individualidad de quien trabaja ahí.”

Marcos Castro (ciudad de México, 1981)