Tres poemas

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A la manera de Goethe
No hay, en este mundo,
nada que no se aguante
–como no sean esos días
de dicha interminable.
Vi de ahí que los dioses
sólo a las cosas efímeras
les dieran esa sombra,
esencia y apariencia
fugaz de eternidad que es la belleza ~

Plegaria matutina
Oh, dioses, yo

quisiera pensamientos
claros como los hilos
radiantes de la araña

aunque formaran, ay, la tela
en que la hermosa mariposa
en cadáver al viento se quedara ~

Traducción de Aurelio Asiáin

El sauna y el agua del lago
–Viaje a Finlandia–

Iba de Kuhmo hacia Cayani
y al pasar a la orilla del lago
me detuve y entré en el sauna

Azotado con ramas de abedul
volví a la vida
y me arrojé en el agua helada
Con los mœsculos tensos relajados
solté la mœsica del cuerpo
y Kuhmo volvió a ser
la tierra legendaria de este tiempo

Nadaba entre los patos y en la orilla
un amigo en cuclillas me observaba
Estuve largo rato a voz en cuello
contándole chistes obscenos

Suspendido en el agua transparente
olvidado de míen lo hondo del cielo
supe de pronto
que las bromas obscenas las hacían los dioses
moradores de un lago tan hermoso
donde sin duda se aburrían ~

Traducción de Aurelio Asiáin y Yumio Awa