Un efímero y desmentido Nobel serbio

Este año, el anuncio del ganador del premio Nobel de Literatura fue boicoteado por un grupo serbio: este es el relato de tan peculiares hechos. 
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En lo referente a sus lecturas personales,

No se preocupe,

En el barco existe una biblioteca

Con muchos libros

 

De todas las materias posibles:

Bellas letras, pintura,

Geografía, historias de las revoluciones,

Cancioneros, asuntos marxistas

Origen del gobierno nacional

Libros de cocina.

 

Ahí están, por supuesto, también sus libros

Subrayados con diversos colores

Rojo, azul, amarillo

(según un código ya establecido)

 

Así que cuando se los lleva a las manos

Puede extraer de ellos una imagen objetiva

Sin esfuerzo,

Así de pasada.

 

Soy del pensamiento de que vuestros libros

De nunca le preocuparon mucho

Acepte mis felicitaciones

 

¿Tiene alguna otra pregunta?

 

Este texto es la parte final de un poema que, en 1986, el gran disidente con mayúsculas de la larga etapa socialista de Yugoslavia, Danilo Kiš, dedicó a Dobrica Ćosić, quien por entonces fungía como disidente en la etapa ante mortem del cada vez más frágil Estado yugoslavo, asediado por conatos de revisionismo político e histórico y marcado por un ininterrumpido crescendo en las cuotas de protagonismo del pensamiento nacionalista desde las distintas repúblicas. El poema se titula “El poeta de la revolución en el buque presidencial”. Se refiere a un crucero que a principios de los años sesenta hizo como invitado en el barco que llevaba a Tito de gira por una serie de países africanos, en tiempos en que Yugoslavia era miembro de los Países No Alineados. Por entonces, Ćosić era un ferviente defensor del socialismo titista. Lo que Kiš ataca en la composición no es solo el hecho de formar parte de la camarilla de intelectuales adictos al poder personalista de Tito, o al menos en esos años dorados del titismo militante de Ćosić. Lo irritante del asunto es que el propio invitado de honor en la exótica excursión al lado del mismísimo Tito defendiera años después su ausencia en dicho crucero a capa y espada. Eran los años de recrudecimiento del sentimiento nacional que siguieron a la muerte del camarada Josip Broz.

Este fue el primer cambio de pelaje sustancial de un escritor y político camaleónico que saltó a la palestra de la actualidad el pasado día 6 de octubre, jornada en la que el poeta sueco Tomas Tranströmer recibió la noticia de ser el nuevo y flamante Premio Nobel de Literatura. Una hora antes, medios de comunicación serbios –tanto públicos como privados– e incluso alguno internacional (The Guardian) se hicieron eco de la supuesta noticia que afirmaba que el polémico intelectual de origen serbio acababa de ser nombrado como destinatario del Nobel.

En realidad todo surgió de la página www.nobelprizeliterature.org, ya clausurada, creada por un grupo de activistas serbios que buscaban llamar la atención por el papel preponderante que el mencionado Ćosić tiene en el medio cultural y político serbio, por la influencia de sus opiniones en la sociedad serbia en general y también para dar a conocer el papel nefasto que sus actos e ideas tuvieron en la ominosa década de los noventa para los serbios.

El modo en que llamaron la atención fue adquirir el dominio de la página comentada, muy similar en dirección y formato a los que la propia Academia Sueca tiene para albergar sus contenidos. Allí anunciaron que Ćosić había recibido el premio, y usurpando el nombre de la Academia de Artes y Ciencias de Serbia se pusieron en contacto con agencias de noticias de diferentes países.

Una vez conocido que se trataba de una acto de boicot cultural tras el masivo desmentido acaecido en los medios digitales en esa intensa mañana de noticias, los autores de la página cambiaron el contenido en el que anunciaban el galardón concedido al serbio por otro en el que explicaban sus motivos para hacer lo que estaban haciendo y finalizar la cita del poema de Danilo Kiš con la que, traduciéndola al español, he querido iniciar este repaso de los acontecimientos.

 

Contexto

Dobrica Ćosić ocupó el cargo de presidente de la irremediablemente moribunda República Federal de Yugoslavia durante unos meses entre 1992 y 1993. Años después renegaría de la figura política de Milošević, adelantándose a su definitiva caída en el año inaugural de un milenio que por ahora no ha traído la recuperación de la decadente situación económica en la sociedad serbia ni la solución a sus dilemas políticos y morales.

El contexto social en el que Serbia recibe la noticia se inscribe de lleno en el descontento que genera el prolongado conflicto no resuelto en Kosovo, cada vez más próximo a su total desvinculación de su otrora patria nodriza, la asfixiante crisis económica, endémica en el país desde los duros años de embargos y guerras en los noventa y agudizados ahora por unas galopantes tasas de desempleo, a lo que se añade la polémica decisión tomada el domingo 2 de octubre por parte del Estado de prohibir la prevista Marcha del Orgullo Gay por las calles de Belgrado, en previsión de ataques por parte de descontrolados y violentos grupos de radicales de infusa ideología nacionalista.

Detalles del acto de boicot

La página adquirida por los piratas fue activada el mismo día en que fue adquirida: el día anterior al desvelamiento del destinatario del premio, el 5 de octubre, fecha especialmente recordada en Serbia, ya que señala el aniversario de la manifestación cívica que desbordó Belgrado en el año 2000, y dio lugar a la renuncia de Milošević al frente del gobierno de la por entonces aún República de Serbia y Montenegro, dato que los creadores de la página han recordado.

El colectivo que reivindica la acción boicoteadora se autodefinió como “un grupo de activistas cibernéticos autoorganizados sin ánimo de lucro”, mencionando como su única finalidad la de llamar la atención de la opinión pública serbia hacia “la peligrosa influencia de este escritor y político” que “durante decenios ha estado actuando en torno a la cúspide del gobierno y los círculos más próximos del poder”. Remachan afirmando que “Serbia hoy de nuevo se dirige hacia la guerra, el horror, la mortal frivolidad de los años noventa, el nacionalismo conservador hacia las diferencias y la religiosidad demagógica. Creemos que las ideas y la acción política de Dobrica Ćosić están profundamente enraizadas en una peligrosa escala de valores que no deja de amenazarnos.”

 


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