Física mexicana palpable

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Las prensas de la universidad acaban de regurgitar Física mexicana palpable, del Dr. Salvador Agüero. Seleccionamos orgullosamente de ese libro algunas aportaciones patrias a dicha ciencia, con la debida autorización legal.
     1. La ley de Cantoya:
     La cantidad de parientes y amigos que acuden al aeropuerto a recibir a un mexicano es proporcional al tiempo estimado de vuelo, a la duración de la ausencia y al peso de la nostalgia acumulada por los involucrados.Donde d señala el tiempo aproximado de vuelo; dx la duración del viaje; y C el peso en kilos de la nostalgia acumulada. En el ejemplo citado, hay un pariente por cada diez minutos de vuelo, y uno más por cada "unidad" de ausencia (cuatro días). Se aprecia que un viajero que estuvo 16 días en Monterrey, a una hora de vuelo de la Ciudad de México, será recibido por 8   parientes: 4 por cada hora/vuelo, más 4   por kilo de nostalgia. (Las fracciones son niños.) Esta ley contempla factores aleatorios (In).

Por ejemplo, si el viajero es un boxeador que ganó en Las Vegas el cetro mundial de los plumas, hay que sumar el factor (   ), que significa mariachi grande.

2. La ley de Petra:
     La cantidad de agua que se le puede echar a los frijoles es proporcional al número de visitas imprevistas y el contenido proteínico por ración es inversamente proporcional a dicho número, pero exponencialmente relativo al gusto de estar juntos.
     La La La Lagráfica muestra que en una olla de A1 litros de capacidad se cuecen A2 kilogramos de frijoles bayos en A3 litros de agua, lo que produce d raciones de f gramos de frijoles c/u. Sobre un horizonte 0, se proyecta el contenido proteínico del frijol en relación directa a la cantidad de visitas imprevistas (g) y el gusto de estar juntos que habrá de subsanarla (A6):
     Se observa que después de cierto punto (d,0) de haberle estado echando agua a los frijoles, el contenido alimenticio inicia un declive (g) progresivo, mientras la curva (f,0) pasa de la decepción de comprobar lo aguado de los frijoles a una equivalente decisión (h) de subsanarla como gusto de estar juntos.

3. La ley de Chevrolet:
     La potencia decibélica que produce la duración de un claxonazo sin que importe el número de toquidos, su ritmo o melodía, es inversamente proporcional al número de neuronas operacionales en el cráneo (o en cualquier otra parte del cuerpo) del mexicano que lo ejecuta.
     Donde la potencia decibélica a sobre el tiempo de claxonazo b arroja -x, a saber, la cantidad de neuronas operacionales. De este modo, el señor que llega a su casa y quiere que la criada le abra rapidito y genera 450 decibeles durante siete segundos, tiene un promedio de setenta billones de neuronas menos que el normal de los humanos (lo que se conoce como un "perfecto idiota").

4.

La ley de Cervera:
     Para calcular la fortuna de un cacique político mexicano se divide el tamaño de su territorio entre el número de artículos de la constitución local, número que siempre es igual a la multiplicación de la resistencia gravitacional del PRI por la masa absoluta de los cojones del cacique de que se trate.
      
     Donde A representa a la constitución local, M la resistencia gravitacional del PRI, C los imprevistos que nunca faltan, O las palancas en el D.F. y X la masa absoluta de los cojones. La indicación numérica indica la cantidad de millones de pesos que acumulará el cacique. Por cierto, la fórmula para calcular la masa de los cojones del cacique es la que se encuentra en la parte superior de este texto.

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