Las canciones del sueño

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Las glorias del mundo me alcanzaron, me hicieron aria de ópera, una vez.

–¿Y qué pasar entonces, Sr Bones?

si tú contármelo quisieras es que.

–Henry. Henry se interesó en cuerpos de mujeres,

las entrañas de él eran & eran el lugar de un estupendo éxito.

Estupor. De rodillas, querida. Ponte a rezar.

 

Todas las prominencias & las suavidades de, Dios mío,

el hundimiento & problema que está metido en Henry,

al mismo tiempo.

–¿Y qué pasar entonces, Sr Bones?

tú te pareces como si excitado.

–Se Henry para atrás echó al delito de origen: arte, rima

 

además de conciencia de los otros, Dios mío, Dios mío,

y celos ante el (vivo) honor de su país,

¿qué otra cosa podía ser más rara?

y descontento con las pandillas prósperas & orgullo.

–¿Y qué pasar entonces, Sr Bones?

–Tuve la parte más maravillosa de la suerte. Me morí.

 

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                                                             Límite de las nieves perpetuas

 

Era húmedo & blanco & presuroso y en dónde estoy

no sabemos. Estaba oscuro y luego

ya no está.

Quisiera que viniese el pregonero. Parece tal que de comer

no hay nada. Estoy excepcionalmente cansado.

Estoy solo también.

 

Si tan solo llegara aquel extraño con tan poquitas piernas,

diría mis oraciones fuera de mi boca, como siempre.

¿En dónde están sus notas que yo amo?

Las puede haber horrendas; es difícil decirlo.

El pregonero me pellizca pero de alguna forma siento

que él también está de parte mía.

 

Solo también estoy. No veo el fin. Si pudiéramos todos

correr, eso sería mejor incluso. Tengo hambre.

El sol no está caliente.

No es buena posición en la que estoy.

Si tuviera que hacer todo de nuevo

no lo haría. ~

– Versiones de Hernán Bravo Varela

 

 

 

Copyright © John Berryman 1969 . Copyright renovado 1997 por Kate Donahue Berryman. Publicado con permiso de Farrar, Straus and Giroux, llc.

 

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